Viernes 13. Sean S. Cunnigham









Ficha técnica:

Título original : Friday the 13th.
País: USA.
Año: 1980
Duración: 95 inutos.

Producción y dirección: Sean S. Cunningham.
Guión: Victor Miller.
Casting: Tni  Casting, Julie Hughes y Barry Moss.
Director de Fotografía: Barry Abrams.
Música: Harry Manfredini.
Edición: Bill Freda.
Director artístico: Virginia Field.

Maquillaje-efectos especiales: Tom Savini.

Productores asociados: Stephen Miner.


Productor ejecutivo: Alvin Geiler.
Warner Bros Pictures, Paramount,  AOL Time Warner Company, Seans S. Cunningham Film



Intérpretes: 

Adrienne King: Alice,
Robbi Morgan: Annie,
Jeannine Taylot: Marcie,
Kevin Bacon: Jack,
Peter Brouwer: Steve Christy,
Rex Everhart: Truck Driver,
Ronn Carroll: Sargento Tierney,
Ron Millkie: Oficial Dorf
Walt Gorney: Crazy Ralph,
Willie Adams: Barry,
Debras  S. Hayes: Claudette,
Dorothy Kobs: Trudy
Sally Anne Golden: Sandy
Mary Rocco. operador,
Ken L.Parker.Doctor.
Betsy Palmer:Sra. Voorhees.
Harry Crosby (hijo de Bing Crosby)
Ari Lehman  Jason.


Premios:


1982: Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso 
1980: 2 nominaciones a los Premios Razzie: Peor película y actriz secundaria para Betsy Palmer.

Sinopsis.

Campamento de Crystal Lake, 1958, un niño muere ahogado, Jason. Al año siguiente mueren dos  jóvenes asesinados  y en 1960 un incendio asola el lugar. Ahora su propietario Steve Christy lo  reabre y contrata diez monitores para atender a cincuenta niños. Al grito infantil de ¡mátala mama! ¡mátala! los crímenes se suceden de nuevo.

Comentario:

La noche de Halloween y Viernes 13 sientan las bases de un subgénero de terror, el slasher, en el que el asesino usa instrumentos cortantes y actúa contra jóvenes que disfrutan del sexo en lugares aislados y fuera del alcance de la mirada de los adultos.  Lo terrorífico del film de Cunnigham es que el lugar elegido  añade un elemento inquietante: el aislamiento de un campamento, perdido en el bosque,que permite la realización de las mayores atrocidades sin posibilidad de recibir ayuda del exterior. Los realizadores utilizan ese temor universal y el convencimiento de que sólo el ingenio y la capacidad individual pueden dar alguna oportunidad de evadirse de una muerte segura.

Cualquier análisis debe atender al background moralista, al espíritu apocalíptico de la América puritana que reserva un destino siniestro a los adolescentes que practican el sexo antes del matrimonio, desvelado por Cunnigham y  Victor Miller. En  el anuncio insertado en Variety  el título del film avanzaba hasta acabar estrellándose contra un cristal que saltaba hecho añicos, idea redundante en el nombre del campamento, Crystal Lake, signos de la pérdida de la virginidad. Sólo la joven que permanece virgen, a pesar del contexto de perversión en que se desenvuelve, sobrevivirá, mientras las víctimas serán los jóvenes promiscuos sexuales. Esto no es nuevo, responde a una tradición del cine norteamericano, que intensifica  la calidad del mensaje en una película de terror.

Los recursos utilizados para generar tensión están pautados con precisión. Comienza con algo maligno que ocurrió en el pasado, que exige una reparación. Un personaje, Ralph el Loco,  que tienen sus facultades mentales disminuidas y no se atiene a los preceptos de lo políticamente correcto, informa a personajes y espectadores sobre el peligro del horrible paraje, en el sentido de la malignidad que esconde como lugar de ejecución de una venganza, aunque es un paisaje que muchos considerarían idóneo y maravilloso para pasar unas vacaciones. La figura de la madre hitchconiana, que ha desarrollado una doble personalidad,  muestra el lado más oscuro de la persona capaz de cometer las mayores atrocidades para proteger a su hijo, al parecer afectado por el síndrome de Down.

La tensión que generan las abundantes steadycam subjetivas muy efectivas  que obligan al público a mirar a los jóvenes, desenvueltos y sin inhibiciones, a través del ojo de la cámara que sustituye al del asesino, se intensifica con una música  diegética que reproduce las primeras sílabas de  la horrible expresión (¡mátala mama!). Es notable el trabajo del maquillador Tom Savini es el responable de alguna de las imágenes más cameadas por el cine de terror, como la del joven interpretado por Kevin Bacon, atravesado por un cuchillo que traspasa el colchón y le sale por la garganta, o la de su novia que recibe un hachazo en la cabeza, que da a la imagen una dimensión  circense.

Guionista y director optan por una estructura abierta que favorece la realización de secuelas, dando protagonismo  a ese niño tan horrible que abre la puerta del futuro. Se ha dicho que el film ha perdido fuelle con el tiempo, aunque de hecho fue muy mal recibido en su momento por la crítica, padres y eduadores norteamericanos. Lo que nadie supo ver es que nacía una  película que iba a integrarse en el imaginario colectivo para siempre, y de la que incluso se anuncian remakes. ¿Vuelve a ponerse en evidencia la ceguera de los jueces que denuncia Noël Simsolo? El cine es una crónica de su tiempo, una ventana abierta al mundo, y Viernes 13 es un paradigma de la moral dominante en los años 80, que ha pervivido hasta la actualidad. Los jóvenes asesinados en 1957  eran boy scouts que cantaban aleluyas religiosas alrededor del fuego, y a continuación buscaban lugares aislados para sus juegos sexuales, desatendiendo sus obligaciones de cuidar de los más pequeños; este hecho molestó a los representantes de la  doble moral, pues no se llevó a la pantalla a jóvenes de familias desestructuradas y marginales, sino aquellos a los que amplios sectores del público podía identificar con sus propios hijos. Es dudoso que estos hechos hayan perdido actualidad.

Si el cine cumple la función catártica de liberar al espectador de sus propios temores con un susto o  con sus propios gritos , parafraseando a Wes Craven, este objetivo lo cumplió con creces una película de bajo presupuesto, que en su momento fue calificada como un producto mainstream, con buenos resultados de taquilla que permitió a sus realizadores seguir trabajando . Hoy se ha avanzado en  los modos de representación y se disponen de muchos más recursos informáticos que abaratan los efectos especiales, etalonajes, decorados y un largo etcétera, pero estas películas, realizadas en la década de los 80 gozan de una naturalidad y un encanto especial que hace difícil la realización de remakes. La moral, que no es otra cosa que la costumbre (de mos-moris, voz latina), ha cambiado y ahora el terror se impone a través del catastrofimo, las epidemias, los alienígenas o los muertos vivientes, aunque el monstruo que denuncian los que trabajaron en el género en el tiempo en que se hizo esta película, sigue vigente y puede reaparecer con fuerza, adaptándolo a la costumbre actual.

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