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viernes, 24 de abril de 2015

Felices 140. Gracia Querejeta.




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Ficha técnica:

Título original: Felices 140.
País: España.
Año: 2015.
Duración: 98 minutos.

Dirección: Gracia Querejeta.
Guión: Santos Mercero, Gracia Querejeta.
Dirección de Fotografía: Juan Carlos Gómez.
Música. Federico Júsid.
Montaje: Leire Alonso.

Figurinista: Paola Torres.
Maquillaje: Noe Morales.

Productores: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky, Carlos Rodriguez,  y Javier López Blanco.
Productores ejecutivos: Javier López Blanco,
Productor manager: Josean Gómez. Carlos Rodríguez,
Compañías. Productoras: Foresta Films/ Hernández y Fernández P.C./La ignorancia de la sangre/ Tornasol Films; distribuidora: Sony Pictures Releasing.

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Intérpretes:

Maribel Verdú: Elia,
Antonio de la Torre :Juan,
Marian Álvarez:  Cati,
Alex O'Dogherty, Polo,
Eduard Fernández : Ramón,
Nora Navas: Martina,
Ginés García Millán:  Mario,
Marcos Ruiz : Bruno,
Paula Cancio : Claudia.

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Sinopsis:

Gracia Querejeta vuelve a dirigir a Maribel Verdú en 'Felices 140'. La película se centra en Elia, una mujer que reúne a sus amigos para celebrar su 40 cumpleaños. Pero tiene una razón más para celebrar: le han tocado 140 millones de euros en los Euromillones, y quiere compartir su alegría con sus seres queridos. Pero estos se verán corrompidos por la cantidad de dinero, convirtiendo una fiesta en una batalla campal. 'Felices 140' cuenta con Antonio de la Torre, Eduard Fernández, Álex O'Dogherty, Marian Álvarez y Nora Navas.



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Críticas:

Luís Martínez se pierde en elucubraciones filosóficas sobre la naturaleza del dinero, hundiendo sus raíces en Georg Simmel, un filósofo alemán que formó parte de la primera generación de sociólogos y para el que la riqueza licua y diluye, funde y fluidifica todo lo que toca, convirtiéndolo en materia intercambiable. Gracia Querejeta construye una historia que precisa de este manifiesto conceptual para ser celebrada en toda su magnitud, inspirada en " la idea de componer una comedia tan indefinible y líquida que acabe confundida con el más extraño de los drama ." La película trata, según el crítico,  de la naturaleza más íntima del dinero, uno de los temas más universales en la literatura y el cine, cuya virtud consiste en excluir "todo lo personal y específico, todo lo sólido (...) nada tan metafórica, machista y obscenamente duro (con perdón) como el dinero.(...) en el límite de esta contradicción entre lo blando y lo duro, la comedia y la tragedia, la felicidad y el engaño, la vida y la muerte (...) El patio de butacas es invitado al noble ejercicio del reconocimiento entre la melancolía,.."  ( Somos dinero. Diario 'El Mundo'. 10 de abril de 2015).




Javier Ocaña, como todos nosotros distingue dos partes en el film, una primera  que " se ve bien pero sin gozar, porque a, lo mejor, la ambigüedad de los personajes, se contrapone, lo peor, una puesta en escena y un montaje entre esquemáticos y pedestres: ¡el plano del chino en el ordenador!; ¿por qué no un único plano bonito en lugar de dos feos en la presentación de cada personaje rompiendo la cuarta pared? Pero llega el segundo tramo de la historia y salen a relucir los verdaderos subtextos: el ser humano y la crisis, la ambición, los modos de relacionarnos, la amistad, la fachada personal, la debilidad de unos, la fuerza de otros. Esa media hora final tiene garra, convicción y originalidad. Y algo no demasiado habitual en el cine español: poder comercial. Porque todos nos sentimos concernidos. De todas las edades, de todas las clases sociales. Las buenas personas y también los hijos de perra. O la mezcla de cada uno de ellos, que es lo que quizá seamos (casi) todos". (El poderío comercial. Diario 'El País', 10 de abril de 2015). ¡Lástima que a algunos sólo nos toque el insulto y no una parte de la tarta!



"El subgénero de reencuentro de amigos, que tantos títulos brillantes ha dado al cine, lleva a pensar en «Los amigos de Peter» y otros filmes de final amargo, pero Gracia y Antonio encuentran otro camino, la mar de entretenido. «Felices 140» se convierte, de paso, en un fantástico retrato de la crisis, con solo mirarla de reojo. Es más elocuente sobre el estado anímico y económico de los españoles que cualquier historia sobre el paro. Los dos grandes giros de guión impulsan las palabras y los hechos de sus nueve personajes. (Faltaba por citar el joven Marcos Ruiz, que no se arruga ante las bestias). Aparte de algún detalle menor, solo el final, algo soso -sutil, para los partidarios-, impide disfrutar al máximo." (Federico Marín Bellón. Crítica de 'Felices 140': Idea grande, gente pequeña. Diario ABC. 10 de abril de 2015).




J. Batlle se acerca más a nuestro criterio: " Una premisa en la misma línea de flotación de Reencuentro o Los amigos de Peter, un primer golpe de teatro concerniente a un premio multimillonario y otro más contundente después, que reformula el drama a medias entre el thriller y el humor sardónico, son los elementos que configuran esta película tan desigual como eficaz, de sólida factura, que se disfruta sin reservas gracias en un reparto de actrices y actores de primer nivel". ('Felices 140': Fatal Encuentro. Diario 'La Vanguardia' 10 de abril de 2015).


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Comentario:

Al contrario de algunas de las interpretaciones que se han vertido en los periódicos nacionales y que hemos recogido en parte en este blog, en ningún momento podría un espectador que por cualquier razón hubiera estado apartado del mundo, o procediera de otro planeta, interpretar por los fragmentos de la  realidad que se representa constreñida por los márgenes de la pantalla, que la historia de Elia y unos pocos amigos y familiares se inscribe en un contexto de crisis, y sólo los conocimientos extradiegéticos del que mira permiten connotar que un restaurante tiene pérdidas después de varias generaciones, o un abogado no progresa porque cayó Lehman Brothers o se pinchó la burbuja inmobiliaria. Cada cual siente la realidad y las dificultades de los hogares del medio en el que se desenvuelve, y no le vamos a discutir esto a Gracia Querejeta; no creemos que sea preciso que se muestren las colas del INEM, ni  vamos a discutir a Federico Marín Bellón que  sienta más elocuente poner el foco sobre el estado anímico y económico de los españoles que cualquier historia sobre el paro. Lo que si nos cuestionamos es en qué momento han sentido estos críticos el estado anímico de que hablan, ¿ cuando Mario llega a la hacienda que la anfitriona, interpretada por Maribel Verdúa, ha alquilado para celebrar su 40 cumpleaños en helicóptero? ¿Cuando Elia le regala un piano de lujo? ¿Cuando consumen Vega Sicilia?  No obstante no es despreciable el esfuerzo que hicieron los cineastas norteamericanos de las décadas de los 40 y 50 para explicarnos cómo era la sociedad que surgió de la crisis del 29, el hambre y la depauperación de la mayor parte de los mortales, que ha permitido a la humanidad de nuestro modesto planeta conocer los estragos que produjo la caída de la bolsa.

El único millonario oficial, Polo (Alex O'Dogherty), tiene dinero porque no lo gasta, e incluso ha aprendido a cocinar huevos de múltiples maneras para no incrementar el coste de la cesta  (¿quién no ha conocido a un personaje así incluso en momentos de expansión económica?); fabrica todo tipo de chismes y electrodométicos y tiene un socio que se llama Chu-Pong, (gag que no tiene ninguna gracia), que da pie a una de las imágenes mas pedestres como la comunicación de ambos por skype, que parece querer sugerir los contactos que mantienen nuestros empresarios con los gigantes asiáticos,  o  las reflexiones en torno al dinero o la carencia de él que se enfatiza en los ridículos diálogos que mantienen los personajes con el público, rompiendo la cuarta pared,  para hablar de lo importancia del dinero y de las comodidades que proporciona, que llegan al paroxismo cuando el sobrino de Elia, Bruno (Marcos Ruíz), es interceptado por una cámara a la entrada del Instituto e invita a sus compañeros a alejarse. El crescendo emocional y el aumento de la tensión se hace totalmente previsible, como pocas veces ocurre en el cine, desde el momento que un acontecimiento cambia el curso de la historia, una excusa para introducir la reflexión sobre el valor del dinero, aunque el desencadenante de la acción se mantiene en la oscuridad, e incluso no llega a desvelarse por completo por razones que no se me alcanzan.

La revelación por parte de Elia a sus mejores amigos y familiares más cercanos de que ha sido agraciada con el bote del  euromillón desata la ambición, no sólo de quienes están atravesando dificultades económicas, sino del que ya es millonario, que no contempla el dinero como un valor de cambio sino como un instrumento de poder y es capaz de todo por acumular más influencia y capacidad de dominación de los demás, aunque el personaje que representa este papel es el más bobalicón y como consecuencia uno de los menos creíbles. Así pues no nos ha convencido una película que deba ser explicada para poder disfrutarla antes, durante o después de asistir a su proyección; parece que hay acuerdo en torno a que la primera parte es bastante floja y poco imaginativa, y que es en la segunda en la que se incrementa el interés, más por lo que se espera de este grupo de personas de clase media ( veterinarios, pequeños y grandes empresarios, actrices y amas de casa)  que por la excelencia de su ejecución, que, en algunas ocasiones mueve incluso a la hilaridad  o la protesta, según la posición que adopte el espectador. Si tuviéramos que analizar la situación que atravesamos por medio del cine español da la impresión de que vivimos en el mejor de los mundos,  y que sólo los demonios que conviven con nosotros se empeñan en torcer el destino de los hombres.




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