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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

martes, 21 de abril de 2015

El capital humano. Comentario.




Ficha técnica, sinopsis y críticas (Pinchad aquí)

Comentario:

El atropello de un ciclista constituye una excusa, a modo de macguffin, sin llegar a serlo como veremos más adelante, para hacer una profunda reflexión sobre el ser humano, sus aspiraciones, sus demonios, sus culpas y la tiranía que ejerce sobre sus vidas el fatum, y la forma en que la determinación inexorable del destino, que con frecuencia depende de un acto en apariencia insignificante, desata las furias que impiden que nadie escape sin  pagar  sus pecados o sin hacerse responsable de sus deslices y faltas. En este relato no hay víctimas ni verdugos, sino que  el devenir del hombre está motivado por el mismo, una reflexión a la que nos invita la cámara que, elevándose como un deux ex machina, por encima de los empleados de un salón dedicado a fiestas de todo tipo que se encargan de limpiar y poner en orden el lugar en el que se acaba de celebrar una cena en cuyo decurso se ha hecho entrega de unos premios que otorga un colegio de élite, nos muestra, como una deidad acusadora, un pecado original del hombre: el egoísmo. A vista de pájaro el panorama es desolador, suelos y manteles llenos de confeti, serpentinas y otros adornos, platos, copas y restos de comida; uno de los camareros, tras proceder a retirar unos cuantos platos, deja, insolidario,  en manos de sus compañeros todo el trabajo, con la excusa de que había comenzado su jornada laboral una hora antes. Si se hubiera quedado en su puesto no habría sido atropellado.

El background del film, el leitmotiv de la historia, es demostrar que todas las vicisitudes, todas las tribulaciones, aflicciones y tormentos del hombre, que con frecuencia crean sentimientos de culpa que constituyen el origen del  sentido trágico de la vida, no son otra cosa que magnitudes mensurables que adquieren un precio en el mercado y son cuantificadas por quienes controlan el poder económico y por aquellos de quienes depende el bienestar de los hombres y ponen precio a su pérdida, cuya edad, esperanza de vida, su formación, el precio de su trabajo, sus problemas de salud , etc., constituyen el 'capital humano', que da nombre a la novela de Stephen Amidon, 'Human Capital' y a la película de Paolo Virzi, 'Il capitale umano', y  que, al final determina la indemnización que deben pagar a sus herederos.

Paolo Virzi para hacer visible este poder de quienes ejercen el control del dinero y tienen la capacidad de arruinar a un país entero para enriquecerse personalmente, manipulando el precio de  las cosas y los valores que las representan (con frecuencia solo manejos y rumores), divide su relato en cuatro capítulos, de los cuales, los tres primeros ofrecen el punto de vista de tres personajes diferentes que reconstruyen la historia : Dino Ossola (Fabrizio Bentivoglio), Carla (Valeria Bruni Tedeschi), y Serena (Matilde Gioli). El cuarto  informa del desenlace, a partir del momento en el que se conoce la muerte del ciclista. Los tres primeros capítulos parten de una misma situación inicial que se desarrolla en el patio de la casa de los Bernaschi, ante una gran escalera por la que se penetra en la mansión del financiero.

En el primer capítulo vemos cómo se gestó el engaño en las transacciones económicas que nos condujeron donde estamos, en las que el vendedor y el comprador de valores mentían o escondían informaciones de interés tanto los documentos que firmaban. como en las negociaciones de los préstamos, en las que ni el que se empeñaba tenía bienes con los que avalarlos, ni el prestatario indagaba demasiado. Lo único que importaba era el negocio. El motor de  Giovani Benaschi (Fabrizio Gifuni), el inversor financiero, más distinguido y glamuroso, y el de Dino Ossola, un individuo con pashminas y pañuelos que revelan un origen 'progre' y más modesto,  que no desaprovechó el tirón pre-crisis de la especulación inmobiliaria para hacer una pequeña fortuna,  es la avaricia, acompañada de la falta total de escrúpulos. Dino añade un carácter adulador ridículo, patético y vergonzante. Ambos representan los dos pilares sobre los que se generó una expansión económica, en la que la permanencia de los gestores en la cumbre del poder financiero dependía de la ruina de  sus compatriotas.

En el segundo se muestran las fragilidades de Carla, que añora su juventud en la que aspiraba a convertirse en actriz y que sacrificó un futuro digno y deseado para casarse con un millonario; en las situaciones álgidas es capaz de mostrarse como la mujer más vulgar. La debilidad por su hijo la hace más vulnerable todavía, siempre en guardia, atenta para proteger a su retoño,  que la desprecia por ello. El día que decide envalentonarse y no coger el teléfono para desahogarse con un profesor de teatro, provoca un serio problema en su familia, que pagarán con creces ella y su cachorro. Dino, que se ha arrastrado para casar a su hija con el vástago de los Bernaschi y convivir con la alta sociedad, si bien no sufre perjuicio económico, deberá hacer frente al hecho de que su futuro yerno no será un miembro de la élite, sino un joven procedente del fango, con tendencias suicidas.

El tercer capítulo es el más forzado e incomprensible de los tres, porque rompe el equilibrio y la dirección, al menos aparente, del relato hasta el momento,y que hace difícil de asimilar el que una joven de un comportamiento altivo, caprichoso y elitista, similar al de su ex-novio Massimiliano, hijo de los Bernaschi, cuyos padres desprecian al progenitor de la chica por vulgar y advenedizo, pero están dispuestos a cualquier concesión para no contrariar a su niño, realice un giro de 380 grados. Salvo que los hados hayan decidido castigar al padre a través de la hija, y demostrar, utilizando como vehículo a un joven drogadicto y con tendencias suicidas, que los errores se pagan, con independencia de la edad o la clase social. El último capítulo revela la identidad del homicida que ha negado el auxilio obligado  al ciclista y denuncia que los únicos delitos que no se pagan son los económicos. Quienes se han movido únicamente por dinero han ganado la partida a quienes se han dejado llevar por los sentimientos y se han debilitado con sus miedos y terrores, aunque todos han pagado un precio por sus errores. La vida del ciclista vale en torno a doscientos mil euros; este es su capital humano.




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