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domingo, 26 de abril de 2015

La Dama de Sanghay





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Ficha técnica:

Título original: The Lady from Shanghay.
País: Estados Unidos.
Año: 1947.
Duración: 87 minutos.

Dirección: Orson Welles.
Guión: Orson Welles. basado en una historia de Sherwood King.
Director de Fotografía: Charles Lawton, Jr., a.s.c.
Música. Score: Heinz Roemheld; director: M.W. Stoloff
Editor: Viola Lawrence.
Directores artísticos: Stephen Gooson y Sturges Carne.
Decoradores del set: Wilbur Menefee, Herman Schoenbrun.

Vestidos: Jean Louis

Productores asociados: Richard Wilson, William Castle.
Compñías. Columbia Pictures.


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Intérpretes:

Rita Hayworth : Elsa 'Rosalie' Bannister,
Orson Welles: Michael O'Hara,
Everet Sloane: Arthur Bannister,
Glenn Anders: George Grisby,
Ted de Corsia: Sidney Broome,
Erskine Sanford: Juez,
Gus Schilling: Goldie Goldfish,
Carl Frank: Fiscal del Distrito  Galloway,
Louis Merrill: Jake,
Evelyn Ellis: Bessie,
Harry Shannon: Conductor de Taxi.


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Sinopsis:

Michael O'Hara (Orson Welles), un marinero irlandés sin ocupación, acepta formar parte de la tripulación de un yate a las órdenes de un inválido casado con una mujer fatal (Rita Hayworth) y queda atrapado en una maraña de intrigas y asesinatos.


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Comentario:

Las chinos dicen: es muy dificil que el amor dure. Por lo tanto el que ame apasionadamente, al final se librará del amor.

La naturaleza humana es eterna. El que se deja guiar por sus instintos conserva hasta el final la fe en la vida.

Mientras la prensa norteamericana ve 'La dama de Sanghay' como una película obsesiva (Joshua Rothkopf), basada en un guión farragoso y lleno de agujeros (Variety),  extraña (Chicago Reader), o descuidada (The New York Times),  Noël Simsolo (autor de 'El cine negro') califica este título de Orson Welles  de pesadilla  barroca que se burla del naturalismo: "Virtuoso, visionario y elíptico, Welles desestructura la narración y sólo trata de destruir el icono sexual "Rita Hayworth, con quien está casado en la vida real, aunque se están divorciando." Para el gran estudioso del género, el director de 'Ciudadano Kane' busca  en el montaje, la elipsis y los ambientes cerrados, incluso en el exterior, construir una historia complicada "de asesinatos falsos y cadáveres verdaderos", convirtiendo a la rubia oxigenada en la reina de un universo de reptiles y animales depredadores. Sólo en esta ocasión, dice Michael (Welles) he estado en medio de tantos tiburones.

El cine es un modo de representación de la realidad muy joven y se rodea de una serie de exegetas que condenan cualquier intento de hacerlo avanzar que rompa con la ortodoxia más absoluta. Sus críticos, vigilantes de cualquier aspecto que se desvíe del canon y de la norma, están dispuestos a flagelar al osado, pasando por alto las necesidades expresivas del artista en cada momento.. Orson Welles, en plena crisis sentimental con su pareja, a la sazón la propia Rita Hayworth, desorientado, enfadado, siente la necesidad de destruirla en la pantalla y de concitar al público e instigarlo contra ella, una femme fatale de libro, rubia oxigenada, una belleza inalcanzable, mala e intrigante, intentando sacar provecho de cualquier hombre que se arrima a ella, siempre que sean ricos o pueda utilizarlos para sus perversos fines. Este estado de ánimo le inspira una de las secuencias más vanguardistas y representativas de la imposibilidad trascendida de la pareja, de que dure eternamente una pasión con independencia de la edad, el dinero o el estatus social . Las múltiples personalidades en que se desdobla la que hasta ayer era la única e insustituible se convierten en todo un símbolo de la doblez de la mujer: "Rompe así los espejos que la reflejan hasta el infinito en una escena ya mítica, desarticulando su leyenda. La realidad de este holocausto acontece en un aquelarre de artificios en la secuencia de los espejos, que aplasta el arsenal de recursos del cine negro para dotarlo de una existencia fantasmagórica. Rita Hayword pasa por un proceso de sublimación y destrucción sucesivas, en una obra de una modernidad extravagante. " De este modo la 'mata' una y otra vez y la deja morir sola y desamparada.

Cuando abandona el espectáculo de feria, dejando detrás de sí el cadáver de Arthur Bannister y a Elsa moribunda, convencido de que lo declararán inocente, tras encontrar la pistola con la que se han cometido los crímenes, sonríe sarcástico sobre su propia situación de imbécil (en el sentido originario del término, es decir, igual a debilitado): ¡Qué palabra! ¡Inocente! Estúpido es más apropiado. Todo el mundo hace el idiota por alguien. Solamente envejeciendo es posible librarse de las complicaciones. Y en este aspecto es profundamente ciceroniano y se impregna de las ideas que vierte el político romano en su tratado filosófico sobre la vejez (De senectute). Vista desde la perspectiva actual, desde la posmodernidad por el  cinismo y el nihilismo de sus discursos literarios o cinematográficos, la película nos parece hasta ingenua.

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