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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

miércoles, 15 de abril de 2015

Mortdecai. Comentario.




Ficha técnica, sinopsis y crítica (Pinchad aquí)

Comentario:


De nuevo nos encontramos ante una película respecto a la que las divergencias de opinión entre el público y la crítica son excesivas, sin olvidar la influencia que los segundos ejercen sobre los expectadores dubitativos que no saben a qué carta jugar. Pero en la oscuridad de la sala, la gente reía y lo hacía a gusto, y no parecía importarle demasiado que David  Koepp haya elegido este estilo de contar tan peculiar ; su trayectoria profesional como guionista de películas como Jurassic Park (1993), Mission Imposible (1996) , Spider-Man (2002), Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008) o Ángeles y demonios (2009), y director de unas cuantas películas, como 'La ventana secreta', comercializada en España en 2004, ayuda a entender las influencias de una cinta de estilo ecléctico, en el que se puede apreciar su trabajo con directores como Steven Spielberg (especialmente en la secuencia inicial), su gusto por los agentes secretos británicos, y el último film de Wes Anderson, 'El Gran Hotel Budapest' (2014), con algún decorado que es prácticamente una réplica del curioso hotel.

Edu Galán, (Cinemanía),  mostrando un mayor conocimiento de causa que la mayoría, hace una crítica interesante, que da opciones al espectador de discernir de acuerdo con su propio criterio: "Aunque no sean redondas, existen películas que merecen una celebración. Uno no sabe bien de qué conjuro raro sale el dinero para pagar un artefacto como Mortdecai. Habría que preguntárselo por dos cosas: a) la tradición de la que procede y, más tarde, b) el empeño de sus creadores por sacar adelante semejante filme, intencionadamente anacrónico y atiborrado de un humor británico que lo hace imposible de doblar en castellano (...) Este proyecto tan complejo sale adelante gracias al empeño de Johnny Depp, según el crítico, para el que :"La primera cuestión no es difícil de resolver: las novelas de Kyril Bonfiglioli, publicadas de 1973 hasta su muerte en 1999 y en las que se basa el filme, proceden de una larguísima herencia que va desde el Tristram Shandy, de Sterne, hasta las comedias de la Ealing o el Hotel Fawlty, de Cleese y Booth " (...) y concluye, en contra de todos con una larga exclamación: Anacrónica y con pretensiones de recuperar un tipo de comedia británica: celebremos 'Mortdecai'.

Esta crítica que se aleja tanto de las demás coincide más con lo que ves en el cine, en el que los espectadores saben apreciar la ironía que reviste al personaje de Mortdecai, un rancio pequeño-noble inglés, que usa ligas para los calcetines, llama a la puerta de la habitación de su esposa como lo haría un personaje de una película pre-code y se deja crecer un mostacho del diglo XIX; tiene un criado que lleva el pelo rapado para que se pueda apreciar la marca de su dueño, una gran M que le cubre todo el cogote, y que como los protagonistas de los dibujos animados renace de sus propias cenizas tras sufrir gravísimos atentados, que en muchas ocasiones proceden de la propia torpeza del amo. Tampoco se queda corto Ewan Mac Gregor, cuya primera aparición es una de las parodias más divertidas de la irrupción del inspector en el lugar de un homicidio, desautorizando a todos los policías que le han precedido en la investigación,  dando la razón a Galán cuando afirma que este reparto brilla sobre todo en el gag físico y tontorrón, en el mejor sentido de la palabra.

David Koep construye un lenguaje propio del cine fantástico, casi un homenaje al cómic y al dibujo animado, no sólo por los  trompazos que recibe algunos de sus personajes de los que se recuperan tan rápidamente como lo harían Tom y Jerry en las mismas circunstancias,  que contrastan en su lenguaje corporal con el papel  autocomplaciente y repulido, acicalado y peripuesto que interpreta Ewan McGregor, el Inspector Martland, que, emulando a Tony Curtis en La carrera del siglo de Blake Edwards, (1965), aunque vestido de un correcto gris muy británico, no de blanco como el hortera americano,  jamás pierde la compostura ni se despeina, mostrando una sonrisa de anuncio cada vez que se dirige a la mujer de Mortdecai, interpretada por Gwyneth Paltrow de la que se enamoró cuando los tres estudiaban en la misma Universidad. Las localizaciones en el mapa de los teatros de las diferentes operaciones adoptan la forma de juguete educativo, señalizadas con enormes letras que en alguna ocasión, como en los cuentos de los niños, las atraviesa y las hace pedazos el avión en el que se desplazan el extravagante marchante y su bizarro esclavo.

En ocasiones un cuento infantil de los que disfrutan los niños cuando ven que a su alrededor se rompe todo, incluidos los sacrosantos objetos de las subastas de arte de lujo, en otras una comedia de otros tiempos, cada vez que Mortdecai quiere conquistar a su esposa, imponiéndole unos molestos mostachos, lo que le supone la salida del dormitorio marital. Y para muchos una ocasión de disfrutar de nuevo de la gesticulación de Johnny Deep, de sus cambios repentinos de registro, y de las sorprendentes actuaciones de Paul Betanny (genial) y de Ewan McGregor. Yo me lo he pasado bien, aunque la mayor parte de las críticas son adversas al film de Koep, pero Rotten Tomatoes ya señalaba una amplia brecha entre la opinión del público y los críticos, que se va abriendo peligrosamente.


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