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sábado, 18 de abril de 2015

Tentación en Manhattan



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Ficha técnica:

Título original: I don't Know She does it.
País: Estados Unidos.
Año:2011.
Duración: 89 minutos.

Dirección: Douglas McGrath,
Guión: Aline Brosh McKenna, basado en la novela 'La vida frenética de Kate' de Allison Pearson.
Casting: Douglas Aibel.
Dirección de Fotografía: Stuart Dryburgh, a.s.c.
Música: Aaron Zigman; supervisora: Diana Sano.
Montaje: Camilla Toniolo,a.c.e., Kevin Tent, a.c.e.
Coordinador de especialistas: Andy Cheng.
Director artístico: Doug Huszti.
Decorador del set: Regina Graves.
Attrezzista: Christopher Chenel.

Diseño de Vestuario: Renee Ehrlich Kalfus.
Jefe de Departamento deMaquillaje:Lori Hicks.
Jefe de Departamento de Peluquería: Aaron F.Quarles.

Productor: Donna Gigliotti.
Productores ejecutivos:Bob Weinstein, Harvey Weinstein,Kelly Carmichael; Aline Brosh McKenna, Scott Ferguson, Ben Silverman.
Co-producor: Allison Pearson.
Diseño de producción: Santo Loquasto.
Compañía:The Weinstein Company, De APlaneta. Distribución video: Emon Entertainment.

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Intérpretes:

Sarah Jessica Parker: Kate Reddy,
Pierce Brosnan: Jack Abelhammer,
Greg Kinnear: Richard Reddy,
Christina Hendricks: Allison Henderson,
Kelsey Grammer: Clark Cooper,
Seth Meyers: Chris Bunce,
Olivia Munn:Olivia Munn,
Jane Curtin: Marla Reddy,
Mark Blum:Lew Reddy,
Busy Philips: Wendy Best,
Sarah Shahi: Janine LoPietro,
Jessica Szohr: Paula.


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Sinopsis:

Aline Brosh McKenna
Escrita por la guionista de 'El diablo se viste de Prada', Aline Brosh McKenna retrata con humor el día a día de una ejecutiva, Kate Reddy (Sarah Jessica Parker, 'Sexo en NewYork'), que vive a caballo entre  Boston y New York y se ve obligada a hacer malabarismos para atender a su pareja. Una mujer que cada día se deja la piel en una gestora financiera y cada noche vuelve a casa para reencontrarse con su marido y sus dos hijos. Cuando Kate recibe un importante encargo que la obliga a realizar frecuentes viajes a Nueva York, su marido,  Richard (Greg Kinnear),  un arquitecto que consigue, casi a la par que su esposa, una oportunidad laboral muy tentadora, siente que esta situación debilita el delgado hilo que mantiene unido al matrimonio. Para complicar las cosas, el nuevo y encantador colega de Kate, acaba resultando una inesperada tentación para ella.


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Comentario:

I don't Know She does it, (Nada sugiere esa 'Tentación en Manhattan', e  ignoramos el empeño en manipular desde el propio título),  es una reflexión muy moderada sobre cómo se debe conciliar la vida laboral y familiar, desde el punto de vista de los conservadores, o de como se corresponsabiliza una pareja, según los más progresistas, formada por dos individuos, agentes reflexivos e informados, que, parafraseando a Giddens,  tienen la capacidad de reflexionar sobre sus propias acciones , aunque este conocimiento está casi siempre determinado por las condiciones externas y las acciones de otros (Giddens , 1984: 282). Pero, en principio, parece que pesa más la tradición atávica y sigue siendo dominante la primera gran división del trabajo: hombres productores y mujeres cuidadoras, como se encarga de recordarle a Kate la 'bruja' de su suegra, otro arcaísmo que denosta a una mujer. Esta figura, omnipresente en la película,  describe a la perfección la sociedad patriarcal y la división del trabajo entre hombres y mujeres: " cuando nuestros hijos eran pequeños Lew no cambió un solo pañal. Los hombres no hacían esas cosas entonces; eran tiempos más sencillos y todos sabían cuál era su lugar: él ganaba el dinero y yo cambiaba pañales. Si no llegábamos a final de mes era culpa de Lew; si los niños lloraban, era cosa mía. Con vosotros, si algo va mal es culpa de todos. No creo que eso sea bueno para nadie." Este es un discurso que muchas mujeres hemos combatido con pasión mientras lográbamos sacar adelante nuestras ambiciones profesionales pagando una factura  muy cara en estrés, acompañado de mala conciencia y culpabilidad que se encarga de fomentar la sociedad patriarcal y que constituye el background de esta película, cuando  ni tan siquiera se contemplaba,  ni se contempla,  la conciliación familiar y laboral. Mas a pesar de lo que parece augurar el propio cartel de la película, en la que Sarah Jessica Parker parece representar el papel de sosias de la protagonista de 'Sexo en New York' (Javier Ocaña), un film que se basa en la novela de una mujer, Allison Pearson, y el guión de otra, Aline Brosh McKenna, acaba  deslizando sutilmente la historia hacia la verdadera demanda de muchas mujeres: la corresponsabilidad entre adultos, con más de una concesión al gran público y dejando claro que no es una película de género. Vade retro Satanás.

La película comienza con una exuberante mujer,( Christina Hendricks), una pelirroja explosiva,   una madre soltera como luego sabremos, que, mirando fijamente a la cámara de forma sugerente se dirige al espectador y le informa de que las madres trabajadoras, además de ser chicas listas y tener un corazón de oro, son como los malabaristas capaces de controlar 50 platos a la vez: hacer informes, arreglar la ropa, guisar, y atender a los suegros sin mezclar 'vodka con trankimazin' , y sin que les afecten las combinaciones de bebidas alcohólicas... Atentos! A todas las madres, (se entiende trabajadoras), en ocasiones, se les van las cosas de las manos. Y, ¿ que se le fue a esta pobre de las manos? El conflicto entre una buena oportunidad de trabajo, ni más ni menos que una gran entidad financiera se hiciera cargo de un fondo de pensiones que permitiera ampliar la seguridad social de sus inversores y sus obligaciones familiares.  Negocio que, mira por donde, se cruza en el camino del marido que se encamina directo hacia la oportunidad de su vida. Un desastre, que, al parecer va por familias, pues, mientras unos niños se frustran para toda la vida si su madre hace una marranada, otras, como Kate, llevaban al colegio votes de melocotón en almibar tan contentas. No se informa de si su progenitora trabajaba o simplemente era una vaga, porque de la madre de ella no se habla, ( sólo parece tener presencia  como una voz al otro lado del teléfono, y, al parecer la confianza de la hija con su madre es grande y el lenguaje muy informal), perpetuando el constructo que contribuyó a crear Freud con sus teorías sobre la histeria femenina, provocada por la insatisfacción sexual, algo que parece afectar a las mujeres que tienen hijos en exclusiva.




El film, según su protagonista plantea el conflicto interno y personal entre todas las mujeres que quieres 'conciliar', según la terminología más conservadora, la vida laboral y su trabajo en el ámbito privado del hogar como esposas y madres, aparentemente incompatibles. Recoge, y en esto acierta de pleno, el día a día de millones de mujeres, aunque no tiene la vocación de ser una película para ellas ni un film de género,  sino cine para adultos, ya sean hombres o mujeres a los que las cuestiones del honor y la responsabilidad afectan por igual. El marido, interpretado por Greg Kinnear cree, sin embargo,  que los hombres ven el mundo de una forma y las mujeres de otra, pero lo cierto es que unos y otros fijan los roles, Son demasiadas, por no decir la mayoría, las mujeres de todos los estratos sociales, que ven con normalidad que un marido rico o con un buen empleo, mantenga a su mujer, y que incluso que ellas firmen cualquier papel que el hombre les ponga delante porque se fían de él y que a la vez  tachen de vago y maleante al hombre que se queda sin empleo y pasa a ser mantenido por su mujer, por mucho que se encargue de las tareas del hogar. De hecho, el objetivo de este matrimonio, era que si el arquitecto conseguía vender su proyecto ella se dedicaría a cuidar y ver crecer a sus hijos; la oportunidad para la esposa de ascender se cruza en el camino y estropea los planes del matrimonio.



La imagen del film que evoca comedias para mujeres de look glamuroso no parece ser óbice para introducir un discurso aceptable. En contra de la opinión generalizada que da demasiada importancia a  las apariencias, las imágenes de mujeres socialmente aceptadas, -rubia, tonta, abnegada ama de casa, madre amantísima, condiciones que reúnen Jessica Parker y su personaje-, no se pueden enfatizar ya que es teóricamente imposible  la definición de 'imagen de la mujer', que nunca es tan simple como algo fechitizado, sino que la interpretación y la atribución de significado dependen del sujeto deseante que mira, de acuerdo con Griselda Pollock . La secuencia en la que la ejecutiva se rasca la cabeza llena de piojos y  las manos sin lavar con un dibujo de un castillo hinchable, atendiendo en las reuniones de la mayor importancia asuntos domésticos a través de su teléfono móvil es un gag absolutamente prescindible que sólo busca la complicidad del público y la frivolización de un momento trascendente en la vida de cualquier persona que ejerce una profesión que le apasiona. Por otra parte no existe ni el deseo ni la tentación; es difícil imaginar que  puede sentir atracción por un hombre alguien a quien lo que más le importa es el primer corte de pelo de su hijo, que se produce en su ausencia por iniciativa de la canguro y la frustra de por vida. Otra pequeña trampa: los hombres que han puesto al lado de estas mujeres son excepcionales, a pesar de las quejas de Allison, que también están de más: "si un hombre avisa de que no puede acudir al trabajo se le considera un padre desinteresado,entregado y modélico; si una mujer avisa que se va de la oficina para estar con su hijo enfermo, la condenan por ser desorganizada e irresponsable. Estas situaciones son muy infrecuentes en un sexo y otro.





Más como ya ocurrió con el guión de 'El diablo se viste Prada' Aline Brosh proyecta su mirada sobre cuestiones muy diversas que afectan a las mujeres, sin perder de vista la advertencia de los caucus de mujeres dentro de las distintas disciplinas, revistas o colectivos de los medios de comunicación,que han observado que hablar de 'la mujer' se ha convertido en un límite, casi un obstáculo para el pensamiento feminista, a causa de un dogmatismo que pretenden deconstruir, incidiendo en la diferencia entre mujeres, según su raza, su clase, su formación cultural o su edad. El ojo de la cámara no es nada complaciente con las enemigas naturales de Kate y Allison, las 'amas de casa' que hacen pasteles y se pasan el día en el gimnasio. No sabemos a cuál de los dos colectivso se refiere Javier Ocaña cuando habla de un  producto solvente " no tan molesto como seguramente creerán los detractores de Sexo en Nueva York (ahora está mal visto lo que en su día era pura sofisticación), aunque bastante más superficial de lo que ese fanatismo literario-bloguero que arrasa entre cierta mujer contemporánea querría y, sobre todo, merecería." (...) Lo que está claro es que la mujer trabajadora es vista como una histérica que " anda todo el tiempo en pleno ejercicio de malabarismo: por un lado, el progresismo de la nueva mujer trabajadora; en el otro, el conservadurismo afectivo de la familia. Contentar a unos y otros no era fácil, pero lo consigue, aun a costa de resultar condescendiente, con un desenlace funambulista en el que los platos no caen hacia ninguno de los extremos. (Carrie Bradshaw tiene hijos. Diario 'El País. 21 de octubre de 2011). Quizá este era el objetivo de la guionista: no molestar del todo a nadie, algo que no consigue, al menos en el sector más conservador que se muestra irascible con la cinta, y llenar los cines. Estas películas de pretensiones más modestas se abren al gran público que sale de la sala con más conocimiento sobre ciertas situaciones del que tenía cuando entró. Algo es algo.


Cuando en Noviembre de 2011 hablamos de esta película, hicimos un análisis más específico de un film de género, más o menos comprometido.

Antropólogos, sociólogos, semiólogos, etc.., desprecian ya el genérico mujer y prefieren hablar de mujeres, que se diferencian por su condición social,su estatus económico, su formación cultural, su edad, su raza...La tercera ola del feminismo dio, hace ya mucho tiempo, un giro crucial hacia el análisis de la esfera privada, que había permanecido un tanto en la sombra en los enfoques anteriores. Surgía así una nueva forma de entender que actuaba en el área de lo prepolítico, con el lema de 'lo personal es político'. Al analizar las prácticas de las mujeres dentro del ámbito doméstico, como el núcleo de su opresión (libertad vigilada, como la llama una de las narradoras del filme), se estaba redefiniendo esa realidad, dejando de hablar de que las mujeres no trabajan para comenzar a redefinir las jornadas interminables, y a cuestionar la triple jornada laboral de las mujeres. 

La protagonista del filme compatibiliza su jornada laboral en una sociedad de inversiones ( el único trabajo digno antes de la explosión de todas las burbujas) con el rol femenino en el ámbito privado del hogar, y se crea una mala conciencia y un sentimiento de culpa por no dar a los suyos el suficiente afecto, por dejarse guiar, aunque sea solo un poco, por la razón y no por los sentimientos, y por hacer al mismo tiempo que ser .El director va contraponiendo a las madres-esposas, las idénticas (Las monstruos), con las mujeres trabajadora, amigas de las madres solteras, con todas las connotaciones que el hecho conlleva, y lo cierto es que las segundas salen bastante mal paradas, siempre preocupadas por hacer pasteles, pasear al perro, cortar el pelo a los niños, llamar por teléfono constantemente a casa preocupadas por si ocurre algo en su ausencia, llenar el bolso de juguetes, ropa de niños y otras cosas inservibles, e incluso ir a entrevistas importantes infestadas de piojos. 


Una de las narradoras hace aseveraciones tales como que la mujer siempre tiene el rompecabezas del amor en la cabeza; la suegra, ante las primeras palabras del niño, "Adios mamá", comenta maliciosamente que le serán muy útiles en el futuro....Llega un momento en el que incluso se plantea dejarse el trabajo por cuatro razones: Porque vive dos vidas y se pierde una. Porque al intentar ser un hombre se pierde ser una mujer. Porque sus hijos crecerán y ella se habrá perdido su infancia y las incidencias propias de ésta. Porque en algún momento tenía que haber un cambio. Yo propongo una quinta para la duda.¿Vale tanto el dinero que entra en un hogar si lo gana una mujer como si lo gana un hombre? ¿Tendrá que ajustarse el cinturón un familia si pierde los ingresos, ni más ni menos que de una asesora financiera? ¿Tendrá que cambiar de colegio a sus hijos?... Bueno, no está mal, si sirve para que algunas mujeres que son más sexistas que los hombres, den un pequeño pasito adelante. Muchas de estas mujeres reían en el cine cuando veían las penurias de la pobre desgreñada, con piojos y estresada y se comparaban con ellas mismas tan relajadas .Pero hoy, que todo el arco ideológico lamenta la pérdida de empleos, especialmente femeninos, parece un tanto superficial tener un buenísimo trabajo y plantearse esos dilemas; y como es una película, por arte de magia se puede mantener el estatus económico sin trabajar, aunque el marido esté medio en paro. Con estética y actuaciones de los actores propia de las series televisivas, está narrado por dos mujeres, que pretenden ser objetivas e imparciales; utilizando la técnica de pantallas partidas en ciertas ocasiones ...



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