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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

domingo, 17 de mayo de 2015

El castillo de Franz Kafka. Michael Haneke.




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Ficha técnica:

Título original:  Das Schloss.
País: Austria.
Año: 1997.
Duración: 123 minutos.

Dirección: Michael Haneke
Guión: Michael Haneke, basado en la novela homónima de Franz Kafka.
Director de Fotografía: Jirí Stibr.
Música:
Montaje: Andreas Prochaska.


Diseño de Vestuario: Lisy Christl.
Diseño de maquillaje: Waldemar Pokromski

Productores: Christina Undritz.
Diseño de producción: Christoph Kanter
B-Side Collection. Distrtibución: Cameo, Golem.


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Intérpretes:

Ulrich Mühe: K
Susanne Lothar: Frieda,
André Eisermann: Barnabas,
Johannes Silberschneider: Lehrer,
Dörte: Lyssewsky: Olga,
Inga Bush: Amalia,
Birgit Linauer: Pepi
Nikolaus Paryla: Vorsteher,
Frank Giering: Arthur,
Felix Eitner: Jeremías,

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Sinopsis:

" El castillo de Franz Kafka" (Das Schloss) reúne por primera vez la singularidad de la obra del escritor húngaro, la maestría de  Michael Haneke y el talento sin igual del actor Ulrich Mühe ('La vida de los otros'), en la que sería su segunda colaboración con el director. La película toma como punto de partida la célebre obra de uno de los grandes maestros dde la literatura universal: después de haber revolucionado al público en sus butacas con la polémica 'Funny Games', Haneke regresaba con una fábula en la que su protagonista, blanco de toda una comunidad, sufre una frutración insoportable al no poder esclarecer su estatus social y sentir su existencia ligada permanentemente a la de un forastero. La historia queda suspendida en el tiempo y el personaje comienza a darse cuenta de que cuanto mayores son sus esfuerzos por alcanzar su objetivo -hacerse un sitio en esa pequeña comunidad de acogida y llegar al castillo- más lejos está de  alcanzarlos. El 'castillo' funciona como metáfora de una sociedad que alinea que aliena a los individuos que la conforman. Haneke demuestra en esta obra su incrible habilidad para generar sensaciones en el espectador que lo remitan constantemente a la angustia del ser humano contemporáneo.


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Comentario:

La adaptación del libro de Franz Kafka, publicado en 1926, después de su muerte, acaecida en 1924, es una reflexión oscura, realizada por una voz equisciente, que alterna su punto de vista con el del protagonista, y que, en ocasiones, contribuye a hacer comprensible a los espectadores la perplejidad de un hombre cuya identidad no interesa y al que se  designa con una sola letra del alfabeto, K, un agrimensor contratado por un castillo-fantasma (en la película no se ve, aunque el texto lo describe), para realizar un trabajo del que nadie ha oído hablar o no le interesa que se hable. El castillo, símbolo de un poder inexpugnable, no tiene presencia visual en el film de Haneke, tan sólo se habla de él y de los cambios que experimenta su perfil, según el lugar del que se observa; se le describe como un objetivo inalcanzable, ante el que se eleva una barrera invisible levantada por la incomunicación entre las personas y la burocracia que protege y rodea al castillo, al que K, a diferencia del protagonista de 'El proceso', quiere acceder pero nunca lo consigue; La película, como el  relato en el que se basa se interrumpe bruscamente , dejando al espectador más desorientado de lo que ha permanecido a lo largo de la proyección de una obra deliberadamente ininteligible.

El tiempo, tratado aparentemente de forma lineal, está  alterado constantemente con discretas analepsis y prolepsis, que explican el presente e intentan proyecciones hacia el futuro, a través de los diálogos de los personajes. Haneke no hace nada para evitar  que el espectador se sienta tranquilizado ante las imágenes toscas, duras, de una población que padece frío la mayor parte del año, secuestrada en habitaciones inhóspitas, grises, de paredes descarnadas, muebles desvencijados, tabernas desangeladas y gente atemorizada, que tiembla tan sólo con  escuchar los nombres de los representantes del castillo. Efectos de extrañamiento constantes (vacío, indiferencia o temor inexplicables de algunos vecinos, incompetencia de las autoridades, que a cambio le ofrecen alojamiento o ponen a su disposición dos criados)  obligan al espectador a plantearse qué está viendo y por qué lo está haciendo; qué convierte a los europeos en seres tan nihilistas, y en ocasiones cínicos, sin ningún deseo de abrir una puerta a la esperanza, clima en el que Michael Haneke, nacido en München (Münich), aunque de nacionalidad austriaca,  se mueve como pez en el agua, haciéndonos pasar muy malos ratos con su cine.

Los escenarios en que se desarrolla la acción son las tabernas de este pueblo inhóspito, la escuela, hogar transitorio de K y su amante ocasional Freida; fuera la calle nevada, un lugar en el que nadie puede sobrevivir, y en la que las penosas caminatas del protagonista para descubrir su incierto futuro se sienten como una pesada carga por el público. Según Gustavo Álvarez Sánchez, desde la perspectiva de Kafka, el hombre "se da cuenta de que los tentáculos del poder carecen de cuerpo único, no tiene una sola cara ni acaso una palabra, es invisible y sin embargo manifiesto."(En-claves del pensamiento.


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