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domingo, 31 de mayo de 2015

Tomorrowland. Comentario.






Ficha técnica, sinopsis, crítica. (Pinchad aquí)

Comentario.


Como es fácil imaginar, por mucho que pontifiquen los críticos y se refleje en la página de Rotten Tomatoes, que como otras, a las que denuncia el propio Brad Bird han sido creadas no para recoger información sino para emitirla e introducirla en la mente de los espectadores, no es posible imaginar que este cineasta en concreto haya hecho un bodrio tal que no merezca ni siquiera un aprobado; los generadores de opinión consiguen crear una conciencia dócil en sus lectores, que no osan rebelarse, entre otras cosas, porque como denuncia el director de Tomorrowland para ello es preciso pensar y la gente no está por la labor de estrujarse el cerebro para que salga de él alguna idea, por muy pequeña e insignificante que sea. El director de Los Increíbles, 2004,  Ratatouille (2007) o Mision Imposible: Protocolo Fantasma (2011), no era posible que defraudara tanto, y así se refleja en las estadísticas de R.T. y del público que sigue la página (40 % de la crítica frente a 59 % del público) en la primera semana. 

La película nos ha hecho revivir muchos momentos felices de cuando todos éramos más jóvenes y soñábamos  y hacíamos soñar a nuestros hijos con películas de George lucas, Steven Spielberg y más tarde J.J.Abrams, y ha elegido un grupo de protagonistas, de jóvenes soñadores que van de los 10 a los 50 años, Frank (George Clooney), Casey Newton (Britt Robertson) y Athena (Raffey Cassidy), dispuestos a luchar contra la distopía, el pesimismo, las generaciones perdidas y bien formadas, a las que se ha hecho creer que son especiales para después relegarlos al olvido. El Villano, interpretado por Walker Hugh, domina Tomorrowland, un mundo del futuro, situado en otra dimensión, un paraíso en el que se refugian los que se van a salvar de la inmediata hecatombe, localizado en la Ciudad de las Ciencias de Valencia, distorsionada, multiplicada como los laberintos imposibles de Escher y con espectaculares cromas que le sirven de fondo, el lugar privilegiado desde el que se inculca el pesimismo a la población, que acaba aceptándolo y digiriéndolo como una galleta, incapaz de crear, de pensar para salvar su mundo y el futuro de su generación,  porque son actividades que exigen un esfuerzo que no está dispuesta a realizar. Hombres y mujeres conviven con audio-animatrónics, como Athena, una especie de robots creados por Animation Imagineering para Disney.

Brad Bird no tiene ningún reparo, y en eso goza de nuestro aplauso, en apelar al público, en poner a George Clooney delante de la cámara y recordar a los espectadores el desprecio de los poderosos y su lumpen por las jóvenes generaciones que luchan contra el negro futuro que les pronostican, los que pueden hacerlo, desde sus medios de comunicación, en este caso un artificioso mecanismo de ingeniería telemática o teleinformática que preside 'el mundo del mañana'. Ni tampoco se retrae ni se acompleja para cerrar la historia con un final panfletario y justiciero, el único capaz de contrarrestar la potente máquina de manipulación de las masas que sacrifica generaciones como se pela una naranja, y hacer un llamamiento a todos los soñadores, a los que no han perdido la esperanza y están dispuestos a jugársela por un mundo mejor, que sí es posible. 'Ñoñerías sentenciosas', sentencian (valga la redundancia) algunos (Javier Porta. Diario La Nación)

Dos críticas nos han convencido de todas las que ha recogido la prensa, que son muchas. La primera la de Pablo O.Scholz : "Ya lo dijo John Lennon, aquello de que podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único. Y Tomorowland está pensada, al fin, para aquéllos que no se dan por vencidos ni aún vencidos, y que tienen la esperanza de que un mundo mejor es posible. Y si se es niño o adolescente, mejor." ("Tomorrowland ": Cuando el futuro es hoy. Diario Clarin). Un sentimiento que comparte Noel Zeballos cuando afirma que : "  Por supuesto que es naíf, claro que resulta infantil, pero quien no se sienta conmovido ante su canto a la imaginación y su mirada humanista es que aún no sabe de qué va esto del cine." (Para soñadores y soñadoras de cualquier edad. Fotogramas).

Un film complejo, un derroche de imaginación, un homenaje a todos los hombres que se esforzaron por mejorar las condiciones del tiempo en que les tocó vivir, ya se llamen Newton, como la protagonista, Eiffel o Verne, y una llamada a la rebeldía, directa, clara, comprometida y valiente, contra la existencia de generaciones perdidas, una figura creada por una superestructura de generación de opinión y sometimiento de las conciencias, situada en una dimensión diferente a aquella en la que residen los hombres y mujeres cuya destrucción se está gestando. El momento en que un hombre adulto que ayer fue un niño repleto de ilusiones depositadas en el futuro mejor se despide de la audio-animatronic, un robot que conserva su apariencia infantil y de la que en su infancia se enamoró Frank, no sólo es uno de los más emotivos del film, sino la prueba más evidente de todo lo que pueden tener en común los padres y sus hijos que acuden juntos al cine, siempre que sean capaces de compartir los mismos sueños y que, junto con un soñador como Pablo O. Scholz, no se dan por vencidos, ni aun vencidos. Lástima que el cine es caro y algunos no podrán acceder ni siquiera al DVD en la era tecnológica en la que estamos entrando.


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