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viernes, 15 de mayo de 2015

Una nueva amiga. François Ozon




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Ficha técnica:

Título original: Une nouvelle amie.
País: Francia.
Año: 2014.
Duración: 105 minutos.

Dirección: François Ozon.
Guión: François Ozon, basado en la novela ' Teh New Girl Friend' de Ruth Rendell.
Dirección de Fotografía: Pascal Martí.
Música: Philippe Rombi.
Editor: Laure Gadette.

Diseño de Vestuario: Pascaline Chavanne.

Productores: Eric y Nicholas Altmayer.
Diseño de producción: Miguel Barthelemy.
Compañías. Productoras: FOZ, Mandarin Films, Mars Films. Distribuidora: Golem.

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Intérpretes:

Romain Duris: David / Virginia,
Anaïs Demoustier : Claire,
Aurore Clément:  Liz,
Raphaël Personnaz:  Gilles,
Isild Le Besco : Laura,
Jean-Claude Bolle-Reddat : Robert.

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Sinopsis:

François Ozon dirige este nuevo melodrama francés, basado en la novela 'The New Girlfriend' de Ruth Rendell, publicada en 1985. La película cuenta la historia de Claire, una mujer que después de la muerte de Laura, su mejor amiga, tendrá que hacer frente a una fuerte depresión. Un día, Claire descubrirá que David, el marido de su amiga se traviste de mujer. El problema que surgirá es: ¿qué le ha llevado a David a hacer esto? ¿Es por la ausencia de su esposa? ¿O realmente es una crisis de identidad? A partir de este punto empezará una búsqueda por la identidad.

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Premios: 

2014: Premios César: 2 nominaciones Mejor actor (Duris) y vestuario
2014: Festival de San Sebastián: Sección oficial de largometrajes.

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Críticas:

Parece ser que François Ozon tiene como objetivo acabar haciendo cine en Estados Unidos, y, lo cierto, es que su película ha sido mejor entendida y valorada en este país, que hoy se ha situado a la vanguardia del cine tanto de autor como de género, un país en el que encuentra refugio todo aquel que tiene algo que decir. Justing Chang  (Reseña del Festival de Toronto: The New Girfriend', Variety) alaba las interpretaciones de los dos actores principales, dignas de mención.

David Rooney da alguna clave de interés para entender el film de Ozon, que establece un vínculo entre el amor, la pérdida y la ropa interior, basándose en una novela del escritor británico Ruth Rendell, que ha inspirado a cineastas europeos no-anglosajones (Claude Chabrol, 'La Ceremonie' y 'La dama de honor', Claude Miller 'Alias Betty' y 'Pedro Almodóvar 'Carne Trémula') François Ozon une el melodrama con un humor travieso y cierto suspense inspirado en Hitchcock.

Estamos totalmente de acuerdo con el crítico de Hollywood reporter, como veremos, cuando afirma que Ozon " ha labrado una carrera rascando debajo de la superficie fría de la burguesía francesa contemporánea, con el objetivo de desvelar los múltiples engaños, fetiches, transgresiones y anhelos ocultos " sin llegar a hacer demasiado daño, ya que continuamente amenazas de pasar al lado oscuro, sin visitarlo jamás, en comparación con el texto de Rendell con un fin escalofriante; el film es subversivo, pero flojo, a menudo juguetón y hasta tierno en el tono. La influencia de  cualquiera de las películas de Almodovar es indiscutible..." (The New Girlfriedn" (David Rooney. Une Nouvelle Amie): Reseña de toronto. The Hollywood Reporter).

En España ha hecho saltar muchos fusibles que no me atrevo a calificar, especialmente si ponemos las criticas en relación con lo que se dijo cuando se estrenó 'Joven y bonita', a principios de 2014:

Carlos Boyero reacciona ante el film de una forma extremadamente dura, especialmente por las influencias señaladas (quiero creer) de su gran 'enemigo mediático' Pedro Almodovar, y la tacha de ridícula, como mínimo: " La personalidad del director francés François Ozon siempre se ha sentido seducida por las temáticas retorcidas, por la transgresión, por la indesmayable vocación de provocar al espectador con tramas y desenlaces enemistados con las convenciones.(...). Pero exprimirse tanto el cerebro en función del sorprendente “más difícil todavía” en cuestiones psicológicas y sexuales tiene sus riesgos. O afinas o puedes caer en lo grotesco. Su última entrega, Una nueva amiga, a pesar de sus revolucionarias pretensiones, solo es ridícula. La colitis mental de Ozon y su osada certidumbre (como la de Almodóvar en esa cosita bochornosa titulada Los amantes pasajeros) de que la heterosexualidad es un invento de la moral burguesa, de que en el fondo todos somos homosexuales, lesbianas, travestidos, transexuales o bisexuales en el más convencional de los casos, es una teoría que debería admitir la negociación como mínimo. Estaría dispuesto a creérmela mientras que dura la película a condición de que me lo intentaran demostrar con inteligencia, agudeza y gracia, virtudes ausentes en este alarde de estupidez complacida, de inútil osadía expositiva, de situaciones cochambrosas, de interpretaciones lamentables."(Negruras Perturbadoras en el Guadalquivir. Diario 'El País).

Luís Martínez se muestra un tanto más calmado, cuando afirma que 'Une nouvelle amie' es todo junto: políticamente correcta e incorrecta; drama y comedia; instructiva y muy mal educada. A un lado la confusión de un final necesariamente confuso, por el camino queda la brillante interpretación de Roman Duris y la soltura de una cinta tan desenfadada como irresistible. Todo ello, sin exagerar, eso sí." (El paisaje interior de Esoaña. Diario 'El Mundo')

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Jordi Costa: "Basada en un relato de Ruth Rendell —quizá no por casualidad autora que inspiró, asimismo, Carne trémula (1997)— funde, en sus primeras imágenes, un retrato de novia y un acicalamiento mortuorio para entregarse a un prólogo fascinante donde la crónica abreviada de una amistad femenina, con sustrato lésbico, adopta con placer los manierismos cursis de un cuento de hadas cruzado con una novela rosa. Más tarde llega el golpe de efecto que sostendrá toda la trama: la protagonista descubrirá en la figura del esposo viudo de su amiga fallecida la posibilidad de sublimar ese amor que, como diría Óscar Wilde, no se atrevió a decir su nombre." (Lo sublime ridículo. Diario 'El País').


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Comentario:

El film de François Ozon tiene grandes aciertos, como el develamiento, ferozmente reprimido en una clase ilustrada francesa, de los deseos, las inclinaciones y la orientación sexual de sus miembros que viven holgadamente en grandes y lujosas casas, se desplaza en coches deportivos y se aloja, en los momentos de recreo, en mansiones en el campo, que recuerdan las de las campiñas de la Inglaterra victoriana, el país de origen de la escritora en cuyos textos se basa el film, y a los que ha recurrido el español Pedro Almodovar. Hay una gran diferencia semántica con el cine del manchego, y es que, los personajes del cineasta español pertenecen las clases bajas, a las que el realizador dota de dignidad, y los dramas o melodramas se desencadenan de manera muy diferente.

La denuncia de Ozon pierde fuerza desde el primer fotograma por un esteticismo exagerado, y lo inunda la ternura, desde que la joven muerta es vestida como para representar una función, alguien le cierra los ojos, y la tapa blanca de un féretro se cierra ocultando su cuerpo. Un preciosismo y una afectación extrema, desde la primera aparición de las dos niñitas, Claire, ( Anaïs Demoustier ) y Laura (Isild Le Besco ), dos pequeñas Brigitte Bardot, como las describe David Rooney; pasando por unas adolescentes un poco menos agraciadas pero con cuerpos de niña, y un recorrido embobado y embelesado por bellos paisajes, preciosas y tranquilas tomas y desnudos portentosos que invitan al deseo. No se transmite la sensación, ni nadie lo expone, ni visual ni discursivamente de que la heterosexualidad sea un invento de la moral burguesa; de hecho, el marido de Claire y los padres de Laura, no sólo lo son, sino que podrían engrosar el ejército de homófobos.

Es quizás la mejor película de Ozón hasta el momento, lo cual es muy discutible, pero parece que ha excitado a los heteros. La clave puede hallarse en la expresión de felicidad de David/Virginia cuando su deseo se corresponde con su realidad, cuando quiere ser mujer y parece que lo sea, aunque hay algo del personaje que no alcanza la altura interpretativa de Cillian Murphi en 'Desayuno en Pluton' de Neil Jordan  (2005); el irlandés, un actor camaleónico según sus críticos, es consciente de lo que es y lo que quiere y lucha contra viento y marea por ello; Romain Durais es un burgués que no quiere arriesgar su posición, ni la custodia de su hija, y sólo se muestra como es ante Claire, ambos enamorados de la misma mujer, aunque la escena final es totalmente pareja de la de Neil Jordan, ante la puerta de un colegio a la hora en que salen los niños.

A Ozon le ha sobrado metraje y algunas imágenes bizarras que rebajan las pretensiones de la película, como las dos ocasiones en las que un personaje vista a un ser inane con objetivos más oscuros en una ocasión que en otra; la denuncia social queda reducida prácticamente a nada, ya que toda la acción  se reparte entre tres personajes y alguna intervención esporádica de los suegros de David, que no parecen muy dispuestos a disputarle a nadie la custodia de su nieta. De nuevo, como en 'Joven y bonita' opta por una actriz, Anaïs Demoustier, con un cuerpo de niña, sin apenas atributos sexuales femeninos, que la convierte en un personaje andrógino durante la mayor parte del film; la diferencia con Almóvar es  que la exuberancia y provocación del español, se transforma en buenos modales y contención, algo que provoca de igual manera, como se puede observar por la acidez de la crítica de nuestro país, a una clase que prefiere meter la cabeza bajo tierra como las avestruces y siente que su baluarte de buenas costumbres está siendo abatido, pero lo quiere disimular a toda costa.

Lo mejor del film la actuación de Anaïs Demoustier y Romain Duris, y la expresión de David/Virginia, de quien consigue algo tan cotidiano y a la vez tan prohibido para algunos como sentirse mujer, vestirse de mujer y salir de compras. Sentir el orgullo de aparecer ante todos como es; lo peor, un atildamiento y un preciosismo absurdo que permite a muchos calificar el film de ridículo, aunque en otros tiempos aceptaron con complacencia la posibilidad de que hubiera una joven de 17 años, culta, de la clase alta e instruida, a la que le gustaba acostar con hombres mayores a cambio del precio convenido; lo más curioso es que era una chica anorgásmica que sentía el deseo irrefrenable de practicar el sexo. Vivimos una sociedad hipócrita y con eso hemos de contar. Ya en 2012, Ulrich Seidl provocó a la audiencia y los críticos con su atrevida trilogía que incluía 'Paraíso amor', un film en el que unas mujeres alemanas y austriacas, llamadas mama-sugar, iban de vacaciones a Kenia para practicar turismo sexual, una actitud que junto a la existencia y liberación de los transexuales parece amenazar los privilegios de un mundo dominado por los hombres-hombres, que no quieren imaginar a sus madres haciendo el amor con un joven negro, ni a sus hijos vestidos con la ropa de sus madres. 




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