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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

lunes, 1 de junio de 2015

Cuando los medios no informan, sino manipulan.




Hoy las televisiones están montando un espectáculo digno de la superestructura  que imagina Brad Bird en Tomorrowland, con la salida de la cárcel de una cantante folklórica a la que atribuyen el distintivo honorífico de Doña, que antes era sólo prerrogativa de los universitarios, de cuyos títulos ha desaparecido este tratamiento (aconsejamos ver los títulos que se expiden en la actualidad), y pasan a llamar de esta manera a una mujer, que tenía un caché de 60.000 euros, uno de los excesos que cometían algunos Ayuntamientos que sacrificaron a las jóvenes promesas en pro de una política populista de los consistorios que  buscaban atraer votos con estos eventos. ¡España se viste de fiesta!

Ahora es bueno, ¡atentos!, pasar por la cárcel para reinventarse, especialmente cuando el club de fans de quien sea, duda profundamente de que la justicia prive de libertad  a sus ídolos de forma justa, por no se sabe qué motivos. En este contexto me reconfortó una amigueta, la ilustre hispano/canadiense Lara Talens, que en su perfil de facebook decidió anteponer a su nombre un Doña, un tratamiento ganado a pulso, con el esfuerzo de que son capaces los jóvenes soñadores y dispuestos al sacrificio con alegría y orgullo de serlo y que como ella abandonan cada día nuestro país.

Al mismo tiempo, los periodistas dan alguna información sobre las diferencias entre el lenguaje cinematográfico y televisivo, en el que los movimientos bruscos de cámara, que marcan el estilo de muchos cineastas, constituyen un pecado capital en un modo de representación que apenas se ha alejado del institucional que definió Noël Burch en 'El tragaluz del infinito." Esta competencia de los medios por llevarse la audiencia, va a permitir, de forma indirecta, que muchos televidentes sepan lo que ocurre cuando un preso sale de la cárcel, ya sea gracias a los grados o al cumplimiento total de la condena. Y como revulsivo de sus propias conciencias, sería interesante ver estos programas unas cuantas veces y observar si tiene razón Brad Bird cuando afirma que la gente es capaz de tragarse todo lo distópico como si fuera una galleta.

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