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domingo, 14 de junio de 2015

Loreak. Comentario.






Ficha técnica, sinopsis,  críticas (Pincha aquí).


Comentario:

"Loreak" e la segunda película dirigida por el tándem Garaño-Goenaga. La primera fue  "80 egunean (En 80 días)", que ambos directores llevaron a más de 100 festivales internacionales, entre ellos cuatro de categoría "A" (Karlovy Vary Internation Film Festival, Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Montreal World Film Festival y Festival Internacional de Cine de El Cairo) consiguiendo en su recorrido más de 30 premios y convirtiéndose en la película en euskera más galardonada hasta la fecha . (http://www.tavernamasti.com ).

Los dos directores vascos presentan en el making of, totalmente en euskera con subtítulos en castellano, Loreak como un drama intimista protagonizado por mujeres con elementos de suspense o incluso de misterio. El contexto: la España de la expansión inmobiliaria, con un horizonte lleno de grúas, y una denuncia explícita, sin palabras, de los enterramientos clandestinos que se iban encontrando, al parecer, en la etapa de construcción frenética, al perforar el terreno para hacer los cimientos. Un fenómeno que en Estados Unidos sustenta películas como 'Poltergeist' y que los ocupantes de los nuevos bloques de viviendas no deben, ni probablemente desean,  conocer.


Jon Garaño y Jose Mari Goneaga


Tres mujeres en torno a un buen hombre: la esposa, la madre y la compañera de trabajo, a la que apenas conoce, permiten a la dirección bicéfala construir un relato impactante sobre el poder, la falta de empatía, el temor, pero también la ternura, el cariño y la memoria. Mientras no se olvide a los que ya no están permanecerán vivos en el recuerdo de los que les han sobrevivido. A pesar de la perversión de una Lady Macbeth moderna, capaz de prohibir a su marido que hable con quien a ella le cae mal, incluida su propia madre, dejan un espacio para el remordimiento, el arrepentimiento y, al fin, la redención que permita a esta mujer cruel y soberbia lograr la paz consigo misma. Todos nos protegemos detrás de nuestras máscaras y lo que desconoce y desconcierta a esta mujer es que, a pesar de que considera a su marido un hombre simple, sencillo y transparente, tiene, como todos, un alter ego, inaccesible para ella, un lado brillante que lo hace entrañable para los demás, un terreno vedado para la mujer con la que convive dificilmente, incapaz de entenderlo, a pesar de que tiene indicios más que suficientes en su propia casa. Lourdes parece una chica muy fuerte, muy segura, pero lo que muestra es sólo una pantalla que esconde a una mujer frágil, insegura, que ha sufrido y huye de sus propias debilidades y del dolor, una actitud que le priva de toda empatía y le hace olvidar que todos somos vistos desde fuera, y su fachada no es agradable, a pesar de que pueda tener cierto toque de atracción sexual para los hombres.


Lourdes



La muerte inesperada de Beñat resolverá de forma muy lenta (tres años más tarde, dos años después...) algunas incógnitas que afectan a otras dos mujeres: la madre y la compañera. Su esposa en segundas nupcias, Lourdes, se deshará de todo lo que le pueda recordar a su esposo muerto, (sus plantas, su ropa, su familia, su anciana madre...), hasta que descubre que alguien sigue llevando flores, pasados los años, al lugar donde éste perdió la vida, y no es ningún miembro de su familia. La simple posibilidad de que haya algo que no controla la desencaja, la atormenta, y la empuja a conspirar hasta lograr el objetivo de que se pierda por completo la memoria de Beñat, actuando donde puede hacerlo y dejando hacer a la naturaleza su trabajo con las personas mayores, que o bien les arrebata la memoria o acaba definitivamente con ellas. Esta pérdida de la memoria de la madre y la forma de tratarla, enlaza con la pérdida de la memoria colectiva, una denuncia visual, realizada sin palabras que sólo se puede ver en el making of.


La madre


Jon Garaño y Jose Mari Goneaga dominan el lenguaje cinematográfico como pocos en nuestro país y gozan de la colaboración inestimable del director de fotografía Javi Agirre Earuso. que desde el primer fotograma consigue mostrar la situación anómala de Ane, una mujer que entra en el climaterio, que se aleja del marido, emblematizada por una fotografía desteñida y triste y la apertura del angular que facilita la aproximación del espectador a su soledad en un contexto más amplio en el que lo único que tiene vida y brilla es un ramo de flores que le manda un desconocido los jueves de cada semana, una ofrenda que varía con gusto y delicadeza en su forma y colorido, y que logra que la mujer se sienta de nuevo atractiva y deseable. Un montaje  fluido y unas magníficas actuaciones, apoyadas en una historia clásica, una tragedia cuyo objetivo es provocar el temor y la compasión. Cuando las Furias se desaten, contribuyen definitivamente al éxito de este proyecto colectivo, Lourdes/Lady Macbeth se encontrará sola frente a sí misma, y no le gustará lo que ve. Cuando descubra que su compañero era más entrañable y querido que ella, será tarde para encontrar compañeros de viaje  y le esperará la travesía del desierto en soledad. Las últimas imágenes son estremecedoras.

Ane


Un film muy aconsejable, y una pequeña obra maestra del cine vasco, que debe ser tenida en cuenta. Una película que ya se puede adquirir en DVD e incorporarla a la videoteca del que se sienta cinéfilo. Un film intenso y duro, pero que nos ayuda a entender que todos somos vistos desde fuera; que todos nos escondemos detrás de nuestras máscaras lo que no impide que sigamos proyectando una imagen a los demás, que probablemente no es la que deseamos. Y que es muy difícil desprenderse de los prejuicios y ser, sencillamente, como Beñat.



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