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sábado, 27 de junio de 2015

Vaya Par de Productorex. Stephen Surjik.








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Ficha técnica.

Título original: I Want Candy.
País: Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 87 minutos.

Dirección: Stephen Surjik
Guión: Pete Hewitt & Phil Hughes y Jamie Minoprio & Jonathan M-. Stern.
Casting: Celestia Fox.
Dirección de Fotografía: Crighton Bone.
Música: Murray Gold.; supervisor: Ian Neil.
Edición: Alex Mackie, a.c.e.
Director artístico: Mark Swain.
Regidor Nicola De Fresnes.

Diseño de Vestuario: Stephanie Collie.
Diseño de maquillaje Polly Earnshaw.
Diseño de peluquería: Jane Body.

Productores: Barnaby Thompson y Piers Thompson.
Co-Productor: Michelle Fox.
Productores ejecutivos: James Spring, Jimmy De Brabant, Michael Dounaev, Kami Naghdi, Donald A. Starr, Daniel J.B.Taylor, James Hollond.
Productor manager: Emily Stillman.
Diseño de producción: Tom Brown.
Compañías: Thema Production, Ealing Studios, asociados con Grosvenor Park Films y Sky Movies., Fragile Film.

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Intérpretes:

Tom Riley: Joe,
Tom Burke : Baggy,
Carmen Electra: Candy,
Michelle Ryan: Lila,
Eddie Marsan: Doug,
Mackenzie Crook: Dulberg,
Felicity Montagu: Mum,
Philip Jackson: Dad,
Jimmy Carr: dependiente video-club,
John Standing: Michael de Vere,
Karl Prekopp: Vlad,
Rasmus Hardiker: Christi,
Colin Michael Carmichael: Gabi,
Stephanie Blacker: Titany,
Giles Anderson: Carl,
Sid Mitchell: Robby,
Martin Savage: Priest,

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Sinopsis:

Dos estudiantes universitarios de Cine, acaban de terminar un guión que quieren rodar para su tesis de graduación y pretenden utilizarlo además para introducirse en la industria cinematográfica británica. Por desgracia, su profesor les informa de que tienen que sustituir el guión en el que están trabajando por otro de una duración máxima de dos minutos.

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Comentario:

Ejercicio de metacine a cuyo frente se pone el británico Stephen Surjik, emulando a sus propios personajes, un grupo de estudiantes de audiovisuales, que llevan realizando un guión cinematográfico durante los tres años que dura su formación de grado universitario, un requisito para conseguir el título y que en el último momento cambia su profesor para adaptar la actividad fin de curso a las orientaciones de un realizador alemán que propone que los aspirantes a director de cine demuestren su talento en una pequeña realización de dos minutos de duración. Joe y Baggy no aceptan tirar por la borda el trabajo de los últimos tres años y deciden dar una salida comercial a su elaborado guión de 90 minutos de duración, pero la realidad del mercado es que sólo existe una demanda lo suficientemente importante orientada a obtener cierta rentabilidad para las producciones eróticas y pornográficas.  Se suma a ellos, para formar parte del equipo técnico, un grupo de alumnos, formados por sus profesores en el espíritu de la Nouvelle Vague, que nació y se desarrolló en torno a Bazin y la revista Cahiers du Cinema, que dominan el léxico de cualquier evento visual e intentan reinventar el género, tan asentado en el tiempo,  para un público posmoderno y arriesgado; pero que nadie piense en masoquismo ni en sexo aberrante. Stephen Surjik lleva la moralina burguesa al porno, con una película a la que los jóvenes estudiantes llaman 'Tormenta de amor', de manera que estos 'cineastas' con pretensiones de auteur, que aspiraban a  abrir ventanas al alma, acaban, de forma coherente con su ideología y formación, haciendo un film de vocación intelectual, en el que el papel de protagonista lo desempeña una actriz que tiene como nombre artístico 'Candy Orificios', una rubia explosiva que provoca accidentes a su paso por las calles de la ciudad. Ganan el premio 'La polla de oro',

De esta forma se coarta la agresividad posmoderna de estos jóvenes cineastas rompedores, que, como tantos otros, tienen encima de su cabeza la espada de Damocles de unos padres dispuestos a integrarlos en su negocio a la más mínima ocasión, y que abrumados por sus prejuicios burgueses hacen una película a medio camino entre el cuento de hadas y las producciones X, a los que, por otra parte hay que agradecer que hayan evitado los gags facilones y escatológicos (alguno hay, aunque muy prudente), tentación en la que hubieran caído fácilmente otros. Por lo demás, una película de gusto inglés, que se coloca,  en todos los aspectos, entre la celebración estética del cine americano adolescente y la oscuridad del con frecuencia pretencioso cine europeo. Una película mediocre sin más, de la que deberán abstenerse los amantes de lo escabroso, escandaloso, hilarante, que tanto atrae a los adolescentes, aunque sólo sea para escandalizar a sus mayores, como hacen los personajes del film, La realidad les hace comprender que sus padres hace mucho tiempo que salieron de las cavernas. El film cuenta con la siempre estimable colaboración de Eddie Marsan.


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