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domingo, 26 de julio de 2015

Magical Girl.




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Ficha técnica:

Título original: Magical Girl.
País: España.
Año: 2014.
Duración:

Guión y Dirección: Carlos Vermut.
Directora de Casting: Sara Bilbatúa.
Dirección de Fotografía: Santiago Racaj.
Montadora: Emma Tusell.
Sonido: Daniel de Zayas, Eduardo G. Castro.
Dirección artística: Carlos Vermut.

Diseño de Vestuario: Iratxe Sanz.
Maquillaje y peluquería: Iñaki Maestre.

Productor ejecutivo: Pedro Hernández Santos.
Productores asociados: Manuel García Casas, Carlos Díaz López, Mikel Bernedo Arzak.
Productores asociados: Juan Hernández Santos, Lovemok, Joaquín Cortés Pérez.
Apoyo de La Bocina, EPC, New Folder.
Directora de producción: Montse Lacruz.
Compañías. Productoras: Aquí y allí Films; distribución: Avalon.

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Intérpretes:

José Sacristán: Damián,
Marina Anduix: Bárbara, niña,
Raimundo de los Reyes: Marcos Niño,
Lucía Poyán: Alicia,
Luís Bermejo: Luís,
Alberto Chaves: Tendero,Julián Genisson: dependiente de joyería,
Rosser Pujol : Doctora,
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Distinciones:

-Sección oficial del Donostia Zinemaldia Festival de San Sebastián, International Film  Festival, con la participación de TVE, Canal  +, Sabre Producciones
2014: Premios Goya: Mejor actriz (Bárbara Lennie). 7 nominaciones 2014: Festival de San Sebastián: Concha de oro (mejor película) y Mejor director
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Sinopsis:

Alicia, una niña enferma, sueña con el vestido de la serie japonesa "Magical Girl Yukiko". Luís, su padre, hará todo lo que esté en sus manos para conseguirlo. Su destino se cruza con el de Bárbara, una atractiva joven con desórdenes mentales, y con el de Damián, un profesor retirado de todo menos de su tormentoso pasado. Luís, Bárbara y Damián quedarán atrapados en una red de  oscuros chantajes, en la que instintos y razón se debatirán en una trágica lucha.

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Críticas:

Luís Martínez dice que : " Carlos Vermut (también conocido como Carlos López del Rey) afirma que cada una de sus películas nace de un dibujo. Necesita ver antes la imagen para componer la trama, para imaginarse a los personajes, para delimitar el tamaño exacto del vacío. Y todo ello sobre la superficie de una simple hoja. Pero cualquier folio, hasta el más inocente, tiene dos caras. Cosas de la geometría euclidiana (...) el cineasta " hace que 'Magical girl' transcurra en la parte de atrás de la cuartilla. No es tanto lo que se ve como lo que se esconde; no se trata de recorrer con la mirada el perfil de lo dibujado como de encontrar el filo de esa misma hoja. Un filo que corta. La idea no puede ser otra que abrir en canal, como la más ". (Un precipicio en la parte de atrás. Diario 'El Mundo', 18 de octubre de 2015) .

Jordí Costa parte de una premisa que no podemos pasar por alto: "En una escena de Magical Girl, un personaje secundario define la tauromaquia como el pulso entre la razón y el instinto y, a partir de ahí, encuentra en ese juego de contrarios una posible idea de España. También es una clave de interpretación de la propia película, medularmente española a pesar de su juego sutil y constante con referentes orientales..." (Niña de fuego y hielo. Diario 'El País', 17 de octubre de 2014).

Oti Rodriguez Marchante hace un ligero análisis de los elementos que funcionan como conectores de las historias, pequeños accidentes aparentemente fortuitos que permiten que las vidas de ciertos personajes se crucen: El director, Carlos Vermut (sólo una película anterior, ¿Diamond Flash?), convierte en sustancial y milimétricas las coincidencias espacio temporales, un vómito, una ficha de puzle, un teléfono olvidado para que su historia contenga todos los ingredientes de la fatalidad y del cálculo (un cálculo siniestro a lo Emma Zunz), y se resbala hacia un desenlace antológico, de mareante precisión fílmica y emocional, dominado en cien posibles claves por un José Sacristán espléndido, majestuoso, dañino y descorazonador. (Crítica de "Magical Girl": Caperucita o el lobo. Diario ABC, 17 de octubre de 2014).

Carlos Boyero afirma que " nunca se atrevería a calificar de buenas intenciones el propósito del director Carlos Vermut en Magical girl. Más bien lo contrario. Lo que muestra y lo que sugiere, lo evidente y las elipsis, lo que dicen y callan los personajes, está presidido por la perversión, el tono enfermizo, un sentido del humor entre surrealista y cruel, situaciones imprevisibles. Pero me cuesta un notable esfuerzo y paciencia para que esa cosas me atrapen. Durante veinte minutos no le pillo la gracia ni el magnetismo a esta película, las alborozadas, infatigables y cómplices risas de los modernos de turno ante todo lo que sale de la boca de esos personajes deprimidos y fantasmales me hacen temer lo peor, a falta de poder dormirme debido a la incomodidad de la butaca me planteo la posibilidad de abrirme de la sala. Pero todo mejora, voy entrando en el turbio y excéntrico mundo de un creador en posesión de un cerebro tan raro como inquietante, me alarma lo que veo y lo que escucho...(Turbias ficciones, horrores reales...)

El problema que tienen estas críticas es el mercantilismo a que están sometidas, el temor a espantar a los lectores con el spoiler, hasta el extremo que nos quedan algunas calificaciones adjetivas que nos sugieren que la cosa no va de buen rollo, que un abismo se abre ante nosotros y que nos siegan la hierba bajo los pies. Pero eso no hace falta que nos lo cuenten, lo advertimos cada día, cuando todas las imágenes que se amontonan en nuestro imaginario, que es el de todos, pugnan por abrirse camino en nuestro interior y amargarnos la vida, excepto que decidamos sofronizarnos.

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Comentario:


El film comienza con una profesión de fe relativista, expuesta por el Profesor de matemáticas, Damian, que jugará un papel de primer orden, muy oscuro (él es el que construye el puzzle al que le falta alguna pieza, que otros actores de esta tragedia desprecian con temeridad ), y que, al igual que Bárbara, o a causa de Bárbara, arruina su vida :  " Si Federico García Lorca no hubiese nacido y no hubiese escrito ni un solo verso, dos más dos seguirían siendo cuatro; si Napoleón  hubiese invadido España hace más de doscientos años y ahora estuviéramos aquí dando esta clase en francés,  dos más dos seguirían siendo cuatro. Quiero que entendáis que la única verdad absoluta, lo único que seguirá siendo igual es que dos más dos son cuatro." ¿A dónde nos quiere llevar Vermut con este planteamiento tan radical en relación con todos aquellos aspectos que condicionan la vida de los hombres? 

Vermut construye un discurso sobre qué significa el ser español con parámetros arcaicos, sirviéndose de una gran metáfora para definir la esencia española: la fiesta nacional, el enfrentamiento del hombre y el toro, del instinto y la técnica, la pasión y la razón, ahondando en las raíces sirviéndose de la copla (La niña de fuego) y la religión, que le lleva a dividir el film en tres partes precedidas de un título que orienta al espectador, cada uno de los cuales apela a las tentaciones, los enemigos del alma que forman parte de los fundamentos de la doctrina católica: el mundo, el demonio y la carne. El hombre recibirá el castigo merecido por el abandono de la idea de Dios y su aproximación al secularismo, a la moral que marcan las modas o las ideas de la gente sin fe, sin principios éticos y sin Dios; los protagonistas de esta historia eligen el camino equivocado, olvidando que solo con la fe  y enfrentándose a las tentaciones del cuerpo de forma combativa se podrá derrotar al demonio. El conflicto surge cuando, por azar, Pedro, un profesor de literatura parado, descubre el diario de su hija, Alicia, enferma terminal de leucemia, y el padre, un profesor de literatura parado, desea que su hija disfrute de placeres del mundo antes de abandonarlo para siempre : fumar un cigarro, beber un gin-tónic y poseer un traje de 'Magical Girl' y una vara mágica de la misma marca exclusiva, fabricada en Japón; no llega a enterarse de que la pequeña sólo quería despedirse de él y contarle sus temores.

A pesar de que la historia se ubica en la crisis que estamos padeciendo, que se hace explícita en la ruina de los pequeños establecimientos y en el paro de ciertos sectores, que afecta al propio protagonista, este hecho apenas tiene peso en la historia, porque el traje que desencadena toda la tragedia y la varita que lo acompañan vale 27.000 euros, una cifra que lo hace inaccesible para una familia media en crisis o en épocas de expansión, una anécdota que tiene mayor valor  ético y moral que económico. Pedro busca el dinero donde ésta y se encontrará con Bárbara, un extraña mujer, que oculta un pasado tenebroso, como muestran las cicatrices que atraviesan su cuerpo. A partir de este momento la historia se torna todavía más retorcida, sórdida y sucia, e introducirá al espectador, a través de su imagen especular, representada en la pantalla por dos profesores maduros ( uno de matemáticas y otro de literatura) en el territorio pecaminoso de la carne, desatándose todas las pasiones y mostrando el lado más tenebroso, mísero, ruin y mezquino de la carne. Vermut nos quiere poner delante de un abismo, pero ¿Cuál?

Cierto que el padre de la niña enferma, que ha perdido su empleo, no duda en delinquir para satisfacer a su hija; que Bárbara esconde algo tremendo, de lo que no se habla, sino a través de imágenes (cuerpo atravesado por cicatrices entre el pecho y el bajo vientre, consumo de pastillas que le mete su marido, el psiquiatra, en la boca...), que Damián, el profesor de matemáticas ha estado diez años en la cárcel. La razón no se hace explícita, permanece, como dice Luís Martínez en la otra parte de la hoja. El mensaje llega nítido: los peores pecados del hombre son los de la carne. Ahí queda apuntado. El director ni da detalles ni muestra imágenes que orienten al espectador, pero la estructura del film es muy significativa.

La abundancia de nombres vascos en el equipo podría hacer pensar que se ha realizado en esta comunidad autónoma, pero desde los propios créditos, la categoría de los patrocinadores, la copla española, que se ha elegido para crear el clima del film, y la simbología del toreo, nos demuestra que es una de las películas más españolas que se ha hecho en los últimos tiempos. ¿Nos ha gustado? Nos hubiera gustado más que nos contara, con todos los tropos que le hubieran apetecido, de qué nos está hablando. ¿De la esencia de los españoles? ¿de la pérdida de la moral y las costumbres? ¿De las carencias elementales que obligan a un hombre culto a vender sus libros? ¿De todo ésto junto o del abandono de Dios?



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