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martes, 18 de agosto de 2015

Del revés.




Ficha técnica, sinopsis, críticas (Pinchad aquí)


Comentario:

Se ha dicho con frecuencia y se ha repetido al comentar este nuevo film que sale de la factoría de Pixar, dirigido por Pete Docter (UP)  y Ronaldo del Carmen, que son películas que tienen la virtud de hacer disfrutar a los niños y pasar un buen rato a sus obligados acompañantes, su propios padres. Y no comparto del todo esta opinión, no solo porque hay niños cuya capacidad de entendimiento es mayor que la de sus progenitores, sino porque éstos han tenido acceso desde más pequeños a métodos de aprendizaje en constante evolución; siempre he sido del parecer de que se puede enseñar a los crios cualquier cosa, siempre que se haga de forma didáctica, atractiva, imaginativa e inteligente, e Inside Out reune todos estos requisitos, y viene a demostrar, una vez más que no es la capacidad de las nuevas generaciones de crear belleza con los nuevos medios a su alcance la que nos ha llevado a la triste situación en la que  estamos, sino la rancia y atávica avaricia que recubre como una patina a los hombres cuyo mayor mérito es saber acumular dinero a costa de quien o de lo que sea.

No se trata de que un niño lea 'El Vizconde Demediado' de Italo Calvino y que entienda que si toda la maldad se reuniera en la mitad de nuestro cuerpo y toda la bondad en la otra mitad, no sería precisamente la primera más nociva que la segunda. Un hecho mas corriente de lo que parece y que muchos mas menores de los que creemos  padecen, en  momentos de obligada movilidad laboral de sus padres, cuya consecuencia más notoria es que familias enteras son arrancados de sus hogares y sus colegios, son separados de sus amigos y sufren un fuerte desarraigo. Este hecho ha inspirado múltiples relatos cinematográficos, entre ellos la última película de la saga Poltergeist (2015), dirigida por Gil Kenan en el contexto de una crisis, un cambio de era en el que la riqueza se está concentrando en  las manos de los que tienen el poder y son dueños los nuevos modos de producción, una situación que conocen mejor los más jóvenes que los adultos. Como en el film de Kenan, cuando Riley y su familia llegan a su nuevo hogar, tras cruzar el Golden Gate Bridge que conduce a la ciudad de San Francisco y que los padres alaban para insuflar un poco de ilusión en la pequeña, al llegar a la nueva casa es obvio que el cambio no ha supuesto una mejora, sino todo lo contrario: la casa es fea, no está amueblada y, aunque la niña dispone de su portátil para poder hablar con sus amigos  de Minnesota por Skype,  la madre no dispone ni siquiera de su teclado, instrumentos necesarios en la vida actual y presentes a lo largo de todo el film.

Tras este preámbulo la niña pasa a convertirse en el escenario de una batalla campal en el interior de su cabeza, en la que sus sentimientos encontrados representados por unos personajes de diferentes formas y colores van a potenciar o debilitar las sensaciones y emociones que provocan la nueva situación, no todas ellas buenas, como el enfado o la ira de una niña que escapa de casa y cuando sus padres desesperados la llaman al móvil para intentar localizarla, reacciona de la forma que muchos padres conocen porque las sufren de sus hijos adolescentes: apaga el teléfono, aconsejada por la ira, el enfado y el desagrado más profundo. La nueva situación hará que la alegría que provoca la sonrisa o la risa abierta sea derrotada por la tristeza que favorece el llanto y la incertidumbre, acompañada del disgusto y el enfado o el desagrado por la situación en la que la han colocado los padres, a los que, injustamente acusa.

Luis Martínez, que en los últimos tiempos nos está dejando asombrados por su capacidad de hacer análisis certeros y desenfadados,  se atreve a nombrar a Descartes al hablar de esta película: "Pues bien, nada mejor que desempolvar al francés Renato para hablar de Pixar. Y no me pongan esa cara. 'Inside Out', de Pete Docter, es, por orden: a) la mejor película hasta la fecha de la factoría que revolucionó la animación; b) la más divertida radiografía de lo que puede pasar dentro de la cabeza de un niño momentos antes de que deje pasar nada (ya saben, la adolescencia) y c) el único tratado posible de fisiología cartesiana a fecha de hoy. ¿Cómo se quedan?" (Un milagro llamado Pixar. Diario 'El Mundo'). Pues la verdad es que nos quedamos bien, porque es eso justo lo que intentamos transmitir, y agradecemos a Pete Docter todo su cine y hasta el hecho de existir.

Y no es extraño que el público la recibiera en Cannes con una ovación, porque  hace entender a los niños la mejor de las lecciones de la forma más brillante y lúdica (los romanos llamaban ludus a la escuela): que la vida está constituida por alegrías, pero también por tristezas, a veces tan o más necesarias que las primeras porque nos ayudan a pensar en que no estamos solos en el mundo, a demostrar a los otros que los queremos y que no deseamos que sufran por nosotros y que toda elección nos impone un sacrificio para no hacer daño a los demás. Que las compañeras de estos grandes sentimientos que sentimos más intensamente son las manifestaciones de sentimientos adversos el desagrado, que nos hacen cometer errores.  Y Pete Docter logra transmitirnos este mensaje sin ñoñeces ni simplezas; Riley es víctima de la nueva situación tanto como sus padres, que también añoran su tierra, su casa y sus amigos y que tienen que luchar para lograr el equilibrio de todas las emociones y sentimientos que bullen en sus cabezas y luchan por imponerse. Tanto una alegría sin motivo como una tristeza exagerada pueden conducir al ser humano al mismo lugar, que no es precisamente el más positivo.






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