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lunes, 10 de agosto de 2015

Las Hermanas de la Magdalena. Ficha técnica ampliada y comentario..






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Ficha técnica:

Título original: The Magdalene Sisters.
País: Reino Unido e Irlanda.
Año: 2002.
Duración: 119 minutos.

Dirección y guión: Peter Mullan.
Dirección de Fotografía: Nigel Willoughby.
Música: Craig Armstrong.
Edición: Colin Monie.
Dirección artística: Mark Leese.

Diseño de Vestuario: Trisha Biggar.

Productor: Frances Higson.
Distribución: Magna Pacífic.

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Intérpretes:


Geraldine McEwan :Hermana Bridget,
Anne-Marie Duff : Margaret,
Nora-Jane Noone : Bernadette,
Dorothy Duffy : Rose/Patricia,
Eileen Walsh : Crispina,
Mary Murray : Una,
Britta Smith : Katy,
Frances Healy : Hermana Jude,
Chris Simpson : Brendan,
Eithne McGuinness : Hermana Clementine,
Phyllis McMahon : Hermana Augusta.

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Sinopsis:

Los conventos de la Magdalena en Irlanda eran gestionados por las hermanas de la Miseri-cordia en nombre de la Iglesia católica. Aco-gían a muchachas enviadas por sus familias o por los orfanatos, que allí quedaban encerra-das y a las que se obligaba a trabajar en las lavanderías para ex-piar sus pecados. Trabajaban sin percibir ninguna retribución, 364 días al año, y se las hacía pasar hambre, se las sometía a casti-gos físicos, humillaciones, violencia fisica y moral. Miles de mu-jeres vivían y morían allí. El último convento de la Magdalena en Irlanda cerró sus puertas en 1996. Es una película de ficción, que lamentablemente se basa en una historia verdadera. (La Butaca.net)

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Comentario:


Peter Mullen, de origen escocés, nos da una visión del lado oscuro de Irlanda, que generalmente es noticia por conflictos nacionalistas con los ocupantes ingleses, pero que ha dado a la humanidad personajes brillantes como Oscar Wilde, Bram Stocker, Francis Bacon, John Kennedy, John Ford o el grupo musical U2, por dar sólo unos pocos ejemplos de sus hijos sobresalientes. Peter Mullen, cuyas primeras incursiones en el cine fueron como intérprete y que incluso recibió el Premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes en 1998 por la película de Ken Loach "Mi hermano Jose", también ha destacado como Director. Su debut en la pantalla como guionista y director fue en la elogiada "Orphans" y se consagró con "Las hermanas de la Magdalena", que le proporcionó el León de Oro de Venecia. Ha colaborado con directores como Danny Boyle (Slumdog Millionaire). Peter Mullen realiza una obra coral, con múltiples personajes, (jóvenes teóricamente descarriadas y hermanas de la Orden de la Magdalena), oscura y que levantó una gran polémica, no sólo por la denuncia de las prácticas de las religiosas, sino por la actitud de unas familias modestas irlandesas, que sometidas a la opresión de un ambiente puritano y estigmatizador, no dudaban en entregar a sus hijas al opresor antes que sufrir la marginación en un medio hostil, del que ellas mismas formaban parte. Detrás de la supuesta redención de las jóvenes había un negocio económico muy suculento: durante mucho tiempo las monjas se dedicaron a lavar y planchar ropa para gentes acomodadas. Dicho negocio no podía ser más rentable ( en muchos planos se nos muestra el dinero obtenido con la explotación de las jóvenes) ya que las trabajadoras no cobraban ningún salario y debían soportar la humillación, incluso sexual, de las rectoras del convento.

Desgraciadamente no es una ficción sino que responde a hechos reales, que ahora están siendo denunciados en los tribunales y por los que están pidiendo perdón los jerarcas católicos. Lo curioso es que ésto pudiera darse en un país del mundo desarrollado en la década de los 60, del reciente siglo XX, cuando la mujer estaba alcanzando las más altas cotas de su libertad. Este negocio no pudo soportar la competencia de las nuevas tecnologías. La aparición de las lavadoras , que también se instalaron en el convento, y el surgimiento de lavanderías en las poblaciones acabó arruinando las perspectivas económicas de un trabajo insalubre ( se lavaba con sosa) y excesivamente duro, cuestión que no era objeto de la preocupación de las religiosas, a las que sólo preocupaba la rentabilidad económica. El atraso, la ignorancia y la religión como adormideras del pueblo hacían que los propios padres entregaran a sus hijas, que no sólo estaban sometidas a una dura esclavitud sino que quedaban marcadas para siempre como mujeres que habían abandonado el camino de las buenas costumbres, que debían expiar sus pecados, y que hacían surgir fantasías sexuales en la mente de los hombres. Se las hacía trabajar 365 días al año y se las sometía a humillaciones y violencia física y moral.

Las mujeres atractivas o descarriadas era las culpables del pecado de hombres o religiosas que disfrutaban desnudando a las jóvenes y riéndose de su cuerpo; todo lo que sobresale en el cuerpo acaba cayendo, decían 'las hermanas'. El hombre que las conducía a esta situación, bien por dejarlas embarazadas, en ocasiones contra su voluntad, no sólo no era castigado, sino que tenía la recompensa de poder seguir vejándolas, ahora que estaban marcadas como pecadoras sexuales. Los pecados que exigían semejante condena iban desde haberse quedado embarazadas hasta ser demasiado bellas o demasiado feas, víctimas de una violación o deficientes mentales. Evidentemente Mullen nos da un contrapunto de los católicos irlandeses a los que generalmente vemos como víctimas de los abusos del imperialismo inglés y a los que seguimos admirando por ese otro lado brillante que ha dado grandes hombres y mujeres a la humanidad, pero conviene no perder de vista los estragos de. Cuando se habla de educación de los jóvenes se ha de ponderar si vale la pena crear ejércitos de resentidos tras haber sido sometidos a prácticas que vulneran todo lo que en ellos hay de humano.Un ejemplo es una de las jóvenes que, como ella dice, habiendo sufrido un castigo que no merecía era capaz de cometer el pecado mortal más grave (robar, agredir físicamente, entregarse a los hombres...) por escapar de esa situación. Educar en libertad es más difícicil y penoso para los profesionales, y puede que nos cueste alguna décima en el informe Pisa, pero la formación de hombres y mujeres en la libertad es mucho más gratificante.

Carlos Boyero realizó, en su momento, en el diario 'El Mundo', una crítica a la que nos tiene poco habituados, que recoge Filmaffinity: "Excelente, dura, terrible, necesaria. Habla de las impunes barbaries que siempre ha cometido la Iglesia católica contra los débiles. Conviene recordar a esa gentuza vestida con sotana o con hábito." También Pablo Kurt  se metió a fondo , con alguna pequeña objeción, en el análisis de un  film muy recomendable.


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