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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

sábado, 29 de agosto de 2015

Los juegos del hambre: Sinsajo parte 2


 









Katnis se pinta para la guerra contra la explotación de los distritos.



Ficha técnica:

Ficha técnica: The Junger Games Mockingjay.
País: Estados Unidos.
Año: 2015. Entreno en Noviembnre.
Duración:136 minutos.

Dirección: Francis Lawrence.
Guión: Danny Strong, basado en la novela de Suzanne Collins.
Casting: Debra Zane.
Dirección de Fotografía: Jo Williems.
Música: James Newton Howard.
Edición: Alan Edward Bell, Mark Yoshikawa.
Director artístico: Andrew Max Cahn.
Decorador del set: Larry Dais.

Diseño de Vestuario: Kurt and Bart.
Productores: Nina Jacobson, Jon Kilik.
Productores asociados: Cameron MacConomi
Productor ejecutivo: Suzanne Collins, Jan Foster, Allison Sheramur.
Diseño de producción: Philip Messina.
Compañías. Productoras: Color Force. Lionsgate.


Intérpretes:
Jennifer Lawrence: Katnis Everdeen, 
Josh Hutcherson: Peeta Mellark, 
Sam Claflin: Finnick Odair, 
Liam Hemsworth: Gale Hawtorne, 
Julianne Moore: Presidenta Alma Coin,,
Woody Harrelson : Haymitch Abernathy, 
Donald Sutherland : President Snow,
Philip Seymour Hoffman : Plutarch Heavensbee, 
Willow Shields  :Primrose Everdeen,
Sam Claflin : Finnick Odair,
Elizabeth Banks : Effie Trinket,
Mahershala Ali  : Boggs,
Jena Malone  : Johanna Mason,
Jeffrey Wright  : Beetee, 
Paula Malcomson : madre de Katniss,Finnick y su pareja. 
Más créditos en Imdb.

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Sinopsis:

Jennifer Lawrence protagoniza la cuarta y última entrega de la saga 'Los Juegos del Hambre' en 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 2'. La película continúa con los hechos de 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1'. Por fin, Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) ha aceptado su lugar en el enfrentamiento de los distritos contra el Capitolio, y se empieza a gestar el último ataque desde las entrañas del Distrito 13. Katniss liderará un ataque directo contra el Presidente Snow (Donald Sutherland) acompañada por Gale (Liam Hemsworth), Finnick (Sam Claflin) y Peeta (Josh Hutcherson), todavía confuso después de ser rescatado por los rebeldes. El destino de Panem está en juego, pero el Presidente Snow tiene preparado un último desafío para ellos: los Juegos del Hambre no han terminado. Pero esta vez Panem es el premio. 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 2' adapta la segunda mitad de la tercera novela de la trilogía de Suzanne Collins, y completa su reparto con Julianne Moore, Woody Harrelson, Phillip Seymour Hoffman, Stanley Tucci, Elizabeth Banks, Jeffrey Wright, Jena Malone, Natalie Dormer, Toby Jones y Willow Shields.




Críticas:

La crítica ha sido, en genera muy negativa con este Sinsajo II, con la excepción del periodista del diario 'ABC', Oti Rodriguez Marchante, que es el único que se ha atrevido a colocar un círculito verde con todas las connotaciones que conlleva delante de su valoración: "tal vez sea ese último flechazo lo mejor de todo cuanto se ha visto en las cuatro películas: un gran momento de cine que podría servir de pasto para la gran filosofía y la teoría política. Hasta que llega ese momento de catarsis plena en el que Katnis Everdeen, la Sinsajo, se ha convertido ya por completo en la rebelde, desconfiada e intuitiva Jennifer Lawrence, la película continúa ese trajín de intrigas palaciegas, crueldad absurda, revolución sin evolución y personajes inmersos en los diálogos más romos sobre la libertad, la entrega, la traición y el amor aplazado, con gran vocación de diseño bélico y romántico." (Crítica de "Los juegos del hambre": El último flechazo de Jennifer Lawrence. Diario ABC) . Es precisamente ese revoltijo de ideas que permite al crítico hablar de revolución sin evolución, que representa a una sociedad que pasa de estar esclavizada y que debe pagar un terrible tributo al Capitolio, dos de sus jóvenes para que mueran en 'los juegos del hambre',  a una democracia idealizada y cursi, una transición sin sentido que provoca rechazo en otros. 




Javier Ocaña le da leña desde el principio: " Lo que comenzó siendo una interesante distopía juvenil sobre las relaciones de dominación, el imperio de la propaganda y la lucha por la supervivencia, que aunaba espectáculo y una cierta sensación de trascendencia, se hunde en su último capítulo, Los juegos del hambre: Sinsajo, parte II, en un ladrillo con demasiada sistemática y poca acción, con la complejidad en el pozo de la desesperanza y la planicie de su director, Francis Lawrence, reinando en la morosidad (...) Al fiasco ideológico se une el desastre formal: "una de las pocas secuencias de acción ejerce de paradigma de cómo no deben utilizarse los avances digitales: la del asalto a la fortaleza, en la que los protagonistas no parecen escapar de un tsunami de petróleo sino de un croma que amenaza con atropellarlos. A ellos y, de paso, al cine." ( Atropellados por el croma. Diario 'El País, 27 de Noviembre de 2015).

Una posición parecida mantiene Francisco Marinero, cuando afirma que : "Jennifer Lawrence vuelve a ser el principal valor de una fantasía que ha consagrado vía éxito popular el subgénero de epopeya de adolescentes que en un futuro orwelliano se sublevan y en ese movimiento se forjan amistades íntimas y amores sublimes y, casi de forma ridícula, conflictos y traiciones que pretenden sorprender al espectador. La acción discurre etapa a etapa, como siempre, sin que la producción logre hacer muy creíbles los escenarios porque éstos, pese a la perfección tecnológica, dan sensación de lo que son, puramente virtuales, irreales, con lo que el espectáculo se ve con escepticismo." (Aventura solemne.Diario 'El Mundo). 

Nando Salvá se ha permitido, porque la película da pie a ello, lanzar una andanada contra el género de ciencia-ficción y el mensaje que subyace con frecuencia en sus películas: " 'Sinsajo - Parte 2' es demasiado sombría para ofrecer diversión. Gente decente muere y traumas personales acechan y, escena tras escena, la película saca pecho de su importancia moral. Cierto que es un hecho asumido que hoy día el cine de superhéroes se adjudica pretensiones dostoievskianas, y cierto también que cualquier película que en el contexto de Hollywood intente tocar temas especialmente pertinentes desde los últimos atentados de París, aunque sea de forma pueril -¿que el poder corrompe, no importa de qué bando estés? ¿Que la propaganda gana guerras? ¿Que la violencia genera violencia? ¿En serio?-, debería valorarse. Pero, se mire como se mire, esta saga no es más que un cuento juvenil sobre una malvada dictadura derrotada por un grupo de adolescentes guaperas, uno de los cuales destruye ejércitos enteros con un arco y unas flechas. Es demasiado tonta como para permitirse tanta oscuridad.(Los Juegos del hambre: Sinsajo-Parte 2. Diario 'El Periódico'). Claro que ésto lo sabemos ahora, porque las críticas fueron muy diferentes en la primera y la segunda entrega, e incluso en la tercera. Y la verdad es que choca mucho la conclusión de la historia. 
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Comentario:

Es necesario  realizar dos matizaciones importantes antes de entrar en el fondo de la cuestión. La primera es que dudo bastante que se retrasara el estreno de esta película para que no coincidiera con los '8 apellidos catalanes', entre otras cosas porque estas sagas millonarias tienen su agenda, y, en segundo lugar porque el público de una y otra película no es, en absoluto, intercambiable. Me he situado, el día del estreno en mi ciudad, en una sala en que los adultos mayores de treinta años no pasaban de dos o tres, lo que auguraba la posibilidad de ver de cerca la reacción de aquellos a los que, en principio, va dirigida la franquicia, mientras que los ascensores subían cargados de señoras de mediana y avanzada edad que se dirigían mayoritariamente a disfrutar de todos los tópicos que ofrece 'la escopeta nacional'. La segunda es que el ser fiel a la novela no es ninguna garantía de calidad, porque el cine y la literatura son expresiones creativas absolutamente diferentes, y a pesar de que el texto cinematográfico no se desvía un ápice del literario, el resultado es un fiasco mucho mayor que el que se hubiera producido si Francis Lawrence se hubiera tomado muchas licencias que lo hubieran mejorado, diga lo que diga Peter Travers de Rolling Stone, para quien el gran final tiene  bastante de lo que hizo apasionante el libro. Algunos adolescentes repetían sin cesar: 'igualito que en el libro'.

A Francis Lawrence se le ha ido de las manos, entre otras muchas cosas, el control del tempo que le impide conseguir el climax o generar tensión en demasiadas ocasiones, hasta el extremo de que cuando la película lleva una hora de proyección se encuentra todavía enredado en los prolegómenos, sin aportar una sola información de interés para el desarrollo de la historia; a partir de esa segunda mitad se anima un poco la cosa, con algún que otro susto que proporcionan al grupo que sigue a Katniss los técnicos al servicio de la telecracia, que pretende hacer una 'celebración pública del sufrimiento'; pasado este pequeño momento de tensión la historia se dirige por unos derroteros que desembocan en la mayor empanada mental que nadie pudiera haber imaginado antes de ver este film, cuyos ingredientes son la cultura clásica representada por una sociedad esclavista, en la que trece distritos ofrecen dos jóvenes víctimas al año para ser sacrificadas en unos juegos que no en balde se llaman del hambre,  el funcionamiento de una sociedad medieval que se refugia en el castillo del señor para ser protegida de los que se rebelan contra el estatus y el surgimiento de una Judith  bíblica y justiciera que se impone la peligrosa misión de acabar con el tirano, una combinación que desemboca en un conflicto que desprecia cualquier experiencia previa de esa Historia que debía ser la maestra de la vida y el testimonio de los tiempos,  según la máxima que se atribuye a Marco Tulio Cicerón ( 'historia magistra vitae et testis temporum (est)', con perdón como diría Luís Martínez). Si la gente estaba confusa antes de entrar en el cine, Francis  Lawrence no sólo no le ha abierto una venta, sino que le ha dado con ella en las narices. Decía Montserrat Caballé, una famosa cantante de ópera catalana, que el rubí hay que tallarlo y si hay piedra preciosa sólo al final se verá. La tetralogía había despertado muchas esperanzas, pero a costa de darle mamporrazos han echado a perder el tesoro que parecía esconder, lo que permite concluir que más les hubiera valido que hubieran frenado a tiempo y no hubieran demostrado que, al final, el desconcierto que demuestran no es otro que el de la sociedad en la que se inscribe, destruyendo otro tópico: el de que es posible hacer una obra literaria, pictórica o cinematográfica al margen del momento histórico en el que trabaja el autor.

Pero si en este final no se ha querido mojar el director y ha abierto un tremendo cortafuegos entre la revolución y la democracia, ha intentado rellenar esta fractura con una historia de amor romántica dulzona y sensiblera que se ha atraído definitivamente a un público joven, adoctrinado en el populismo, pero sensible a las historias de amor y les ha arrancado un rotundo aplauso al terminar la película, precisamente con una secuencia que entraban ganas de rasgar la pantalla, dicho en sentido figurado. Las chicas suspiraban cada vez que había un acercamiento entre Peeta y Katniss, o Gale y Katniss y Finnick y su pareja. Los personajes que representan Woody Harrelson, Willow Shields o Elizabeth Banks tienen escasa relevancia, -o ninguna-, en el desarrollo de la historia y llama la atención el hecho de que Philip Seymour Hoffman realiza por completo su trabajo en una película que se estrena casi dos años después de haber muerto, lo que pone en evidencia, según algunos críticos, que la tercera y cuarta entrega fueron filmadas a la vez.

Una tetralogía cuya última entrega arruina una saga que nunca llegará a alcanzar en prestigio a otras que la precedieron y han marcados a las sucesivas generaciones, como Star Wars o El Señor de Los Anillos, aunque los jóvenes que llenaban la sala no sólo, nacidos en la era de la telecracia, en la que se manipula a las masas desde las televisiones, y la mejor forma de mantener una autonomía política , artística o individual es seleccionando incluso a quien entrevista (qué lejos aquellos tiempos en los que si un político faltaba a una cita se le acusaba de tener miedo, ahora simplemente no se dejan manejar) y quedándose en casa si no interesa, porque los juegos son tan evidentes como los 'del hambre'. ¿Se puede culpar a los jóvenes de imitar a sus mayores? La Presidenta Alma Coin, interpretada por Julianne Moore, tras ganar la revolución no piensa renunciar a la realización de otros juegos en los que las víctimas sean los vencidos, cuyas imágenes penetren en el interior de los hogares. Este no es el error del film, los desvaríos son otros y profundos.






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