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martes, 15 de septiembre de 2015

Adiós al lenguaje,





Ficha técnica, sinopsis, críticas y comentario (Pinchad aquí).

Comentario:


El film de Godard está dividido en capítulos, construidos por  una serie de imagen inconexas editadas de modo aparentemente caótico que nos plantean cuestiones como aquella con la que encabeza este film : ¿Es posible crear un concepto de África? o la metáfora, el lenguaje sustituido por la imagen. Más este aparente embrollo y confusión que coloca imágenes de la portada de un libro de Nicolas  de Stael, anuncia el fin de este mundo y el  advenimiento de otro, la advertencia de que las imágenes son el asesinato del presente, la cuestión de ¿para qué sirve el dedo pulgar?, la información de que en 1933 un ruso inventó la TV, Zworykin, o de que Hitler fue elegido democráticamente... nos aleccionan acerca de que todo su discurso conduce a la reflexión política de un hombre de izquierdas, sobre el desempleo, la asunción de responsabilidades por parte de la población, la necesaria reacción ciudadana, la defensa del bienestar o la guerra de la sociedad contra el estado.

Si antes Godard nos había demostrado que se podía contar una historia sin personajes, ahora nos hace ver cómo se puede elaborar un discurso con fragmentos, no  sólo visuales, algo que ya es muy antiguo, sino conceptuales ( fragmentos de películas, anuncios, textos filosóficos, literarios, pictóricos...), ante los que el hombre debe ser capaz de sustituir con su experiencia las partes ausentes, como es competente para atribuir un cuerpo a la cabeza que observa en un primerísimo primer plano. No resulta difícil para aquellos que conocen el cine y la sensibilidad política de Godard, cuya postura enlaza con la de Straub que advirtió a los partidarios de doblar las películas, sin percatarse de que la mayor parte de quienes defienden esta postura se refieren casi exclusivamente al inglés mientras llegan a las pantallas títulos de todas las latitudes del globo terráqueo. Además, la obligación de leer los subtítulos hace que el espectador desprecie la esencia del lenguaje audiovisual: las imágenes, lo que le lleva a realizar películas en alemán dejando que sea el  espectador el que deduzca el significado basándose casi exclusivamente en la lectura de estas imágenes. Claro que Straub y su compañera Huillet hicieron un cine muy elitista y la supresión del doblaje probablemente expulsaría de los cines a los que, en realidad, los sostienen, lo que convierte una cuestión económica en una simbiosis crematística-sentimental.

Otro directores, como Orson Welles en 'Sed de mal', nos muestra, sin una sola palabra, sirviéndose de un largo plano-secuencia, la posibilidad de percibir, sentir, interpretar y concluir sólo con imágenes. Godard da un paso más, al fragmentar y juntar los trozos rotos de una realidad muy  compleja, en la que combina las nuevas tecnologías (¿para qué sirve el dedo pulgar-oponente?), el desempleo, el terrorismo, la intolerancia..., es decir, las diversas caras de un prisma de la realidad, que cada espectador debe interpretar, sin apoyo literario, ni discurso audiovisual, basándose en su experiencia extradiegética y los datos que se le ofrecen. Como siempre el maestro va un poco por delante de los demás, y en ocasiones da la apariencia de ser el guía, el maestro de los realizadores y el santón de algunos cinéfilos. Nadie puede dudar de que el cine tiene una deuda permanente con una de las figuras más complejas e innovadoras del cine  desde hace más de cuarenta años, según Maite Noeno Carballo, para quien el guión es un elemento vivo, susceptible de ser cambiado, que evoluciona constantemente y toma su sentido en el desarrollo del film...(1)

¿Es como dice Ángel Quintana una nueva forma de hacer cine? En este sentido, el crítico opina que “Adiós al lenguaje' es, por tanto, el principio y el fin de muchas cosas. Es el principio de un nuevo ciclo donde pasa de la memoria histórica al malestar por la historia, de la reflexión sobre el pasado a la reflexión sobre la intimidad y sus heridas. En el horizonte está el misterio del más allá y en el presente la melancolía de la vejez. Es el inicio de un ciclo y de una nueva forma de entender las imágenes para que el 3D nunca había brillado con tanta fuerza, replanteando la noción de profundidad de campo y la relación de los peraonajes con el fondo. Las imágenes del cine son un decorado y el amor es el resultado de una tensión. Es el tiempo de decir ‘adiós al lenguaje’, de despedirse de algo, de desconfiar de la humanidad y confiar en la mirada de una perrita –la propia de Godard, llamada Roxy-Miéville– que atraviesa un paisaje íntimo donde la naturaleza y la metáfora tienen problemas para convivir.” (2) es una reflexión como otra cualquiera en un mundo en transformación en el que nadie puede erigirse en augur y predecir el futuro. Al menos de momento, no parece que vayan a ir por ahí las cosas, y el film supone un ejercicio intelectual al que nos tiene acostumbrados el cineasta galo, que siempre deja huella en sus compañero de profesión, y que, como buen hombre de izquierdas, no se opone al desarrollo de la ciencia y la tecnología, usando los avances técnicos para su discurso inconformista.


(1) Maite Noeno Carballo. El lenguaje en el cine de Jean-Luc Godard. Universidad de Zaragoza.
(2) 'Adiós al lenguaje', el último film de Godard. M.Arriflex.dadaisforever.wordpres.com.






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