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martes, 13 de octubre de 2015

Pan. Viaje a nunca jamás. Comentario.




Ficha técnica, sinopsis, críticas, trailer. (Pinchad aquí).

Comentario: "Con la iglesia hemos topado, dijo Sancho."

Cuando te decides a ir al cine y ver esta película llama la atención la discordancia clara entre la crítica, el film y la aceptación del público, una situación que si bien no impide que los espectadores acudan a las salas de proyección y funcione el boca a boca más que el criterio de referencia de los especialistas, si hace cierto daño a la recaudación y favorece, en alguna medida, el fracaso, al fin, de un proyecto cualquiera. No es posible que la divergencia llegue a extremos tan escandalosos, como los que refleja Rotten Tomatoes (muy llamativos en el caso de Regresión de Alejandro Amenabar, en la que los críticos de la prensa han tardado mucho en dar su opinión, y cuando lo han hecho han dado un veredicto demoledor, 7% de aceptación, consultados 15 medios, frente a un 95 % de los espectadores) y que para Pan tampoco son nada satisfactorios: 25 % de los primeros, frente  a un 53 % de los segundos, indudablemente influidos por la opinión de los que algún sector del público considera mejor informados.



Pero si atendemos al criterio de algunos críticos, como Jordi Costa, cuando nos sentamos en la sala y nos disponemos a ver el film nos llevamos la sorpresa de que la primera parte de esta especie de 'precuela' de la historia, de como Peter se convirtió en Pan y acabó siendo Peter Pan, comienza en un tono dickensiano, mostrando el mundo oscuro, sin luz ni esplendor de los orfanatos en los que se hacinaban los niños que carecían de padres, y que pasaban a ser objeto de comercio de las religiosas que regentaban el negocio y obtenían pingües beneficios vendiendo a los pequeños a los piratas en cuyas minas trabajaban. Peter y su amigo descubren las cuevas de Ali-Babá de la superiora, en la que no solo almacenaba la comida que racionaba a los pobres y hambrientos niños, sino miles de monedas de oro que obtenía por su venta, imágenes ambientadas, como el mejor acompañamiento posible, una versión de Smells Like Teen Spirit de Nirvana y el Blitzkrieg Pop de Los Ramones. El secuestro de los huérfanos por los piratas, que huyen en uno de sus barcos voladores rompe el lenguaje denotativo imperante y la sintaxis se torna poética y cargada de connotaciones fantásticas que nos conduce por un mundo dominado por la magia hasta el fin de la cinta.



En la segunda parte de la película entramos de lleno en un mundo pletórico de ilusiones ficticias, aunque el cine fantástico nos ha mostrado la capacidad de los niños de convertir en mágico hasta un charco de barro sucio. Recordemos la pasión que sentía el pequeño Christian Bale, protagonista de 'El Imperio del sol' de Steven Spielberg (1987) por los aviones y los kamikazes japoneses, y las historias que le sugieren la explosión de las bombas de Hirosima y Nagasaki. Lo mismo ocurre con Peter y su amigo, dispuestos a convertir a un miserable picapedrero en Indiana Jones, un joven que ha crecido en las minas como un esclavo, interpretado por Garret Hedlund, que dota de picardía, humor e incluso una pizca de romanticismo a las aventuras que protagoniza junto a su pequeño compañero  y Tiger Lily ( Rooney Mara).



Con una puesta en escena que aproxima el film a la estética de Terry Gilliam, pero que muchos no se deciden a calificarla como una momento en la trayectoria del genio anárquico que es Joe Wright,  o como un horrorshow de cultura pop, protagonizado por barcos voladores. El cineasta alude a una afición prometedora pero diabólica, un estilo de humor Roald Dahl, (escritor de Los Gremlinns, Charlie y la fábrica de chocolate...) que se servía de seres fantásticos (aquí indios, hadas y sirenas) y otros trucos, así como el gusto por vivas y extravagantes alucinaciones del creador de 'Las aventuras del Baron Münchausen'. "Pan en una película bastante anárquica y maliciosa" dijo el director británico. No se parece a un montón de películas norteamericanas...Yo la contemplaba como si se estuviera creando en la imaginación de Peter" (www.theguardian.com).



La forja del héroe por el contrario es de un clasicismo impecable: Peter es el resultado del cruce de un ser sobrenatural y un mortal, una constante que se reproduce desde la Iliada de Homero con Aquiles, Ab Urbe Condita de Tito Livio con Rómulo y Remo o el Nuevo Testamento con Jesús de Nazaret. Poco a poco, el niño, nacido mortal, que no crece nunca, irá descubriendo que tiene poderes que lo diferencian del hombre normal, como su capacidad de volar como las aves, lo que lo irá transformando en Pan. Su inestimable compañero, 'Garfio' (Huck), que aquí debe su apodo a un gancho que utiliza para tallar la piedra en la mima en busca de polvo de hadas, todavía no da síntomas de convertirse en la némesis de Peter, el encargado de restablecer el equilibrio introduciendo la desgracia en la fortuna del 'Mesías' del País de Nunca Jamás, más allá de la fortaleza que protege la mina donde los niños se hacen viejos sin conocer otro tipo de vida que la obediencia ciega a Barbanegra, que castiga con la muerte cualquier amago de rebeldía; más de un crítico malicioso afirma que Garret ha sido elegido para este papel con el único objetivo de que tenga más posibilidades de encarnar al nuevo Indiana Jones. Hook se enamora de la bella Tiger Lily, interpretada por Rooney Mara, que en los libros de Barrie ha sido descrita como una princesa nativa americana de una tribu Picanniny , una elección que se ha criticado por tener que blanquearle la cara y pintar determinadas zonas de rojo para sugerir a la protagonista del cuento, cuando podían haber seleccionado a una nativa. No parece muy sólido el argumento.



Si en el cuento de Barrie la capacidad de volar de Peter se la concede graciosamente Campanilla, y añade a esta característica la de olvidar todas sus aventuras, algo que le impide crecer (de hecho el hombre es un animal que tropieza reiteradamente en la misma piedra), en una precuela, no aprobada por el escritor, su eterna juventud era debida hecho de haber sido sometido a una lluvia mágica de estrellas que había caído ocasionalmente sobre la Tierra. Joe Wright se toma todas las licencias que considera oportunas en el desarrollo de un film, que no es por ello mejor ni peor, pero que se aleja, tanto por su estilo como por el discurso que explica el nacimiento del líder, del cine que hace Disney. Que nadie espere ver una sola imagen de 'La Guerra de las Galaxias', ni nada que se le parezca. Se queja Jordi Costa de que el cineasta británico deje de lado la infancia como paraíso...patológico. ¿Será quizás porque los niños pobres  no pueden detenerse a pensar en lo desgraciados que son, gracias a unos padres demasiado atentos y cariñosos que les hacen xdesear alzar el vuelo y escapar por la ventana, mientras los padres duermen? Aquí Peter busca lo contrario: a su madre.

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