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martes, 6 de octubre de 2015

Vera Cruz. Robert Aldrich.




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Ficha técnica:

Título original: An some came alone (Y algunos llegaron solos)
País: Estados Unidos.
Año: 1954.
Duración: 90 minutos.

Dirección: Robert Aldrich.
Guión: Roland Kibbee y James R.Webb, basado en una historia de Borden Chase.
Diseño de Fotografía: Ernest Laszlo, a.s.c.
Música: Hugo Friedhofer; orquestación y dirección de orquesta: Raúl Lavista; canción 'Vera Cruz',: música de Hugo Friedhofer y letras de Sammy Cahn.
Efectos especiales: Russell Shearman.Música y efectos de edición: Robert Carlisle.
Sonido: Manuel Topete y Galdino  Samperio.

Diseño de Vestuario: Norma: producción del diseño de vestuario: Alfred Ybarra.
Maquillaje: Robert Schiffer.


Productor: Harold Hecht. James Hill.
Productor manager: Nate Edwards.
Diseño de Producción: Alfred Ybarra.
Compañia: Hecht-Lancaster, United Artists Release.

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Intérpretes:

Gary Cooper: Benjamin Trane,
Burt Lancaster: Joe Erin,
Denise Darcel:Condesa Duvarre,
Cesar Romero
George Macready: Emperador Maximiliano,
Ernest Borgnine: Donnegan,
Sara Montiel: Nina,
Morris Ankrum : General Ramírez.
Henry Brandon : Capitán Danette,
Charles Bronson :Pittsburgh, como Charles Buchinsky
Jack Lambert : Charlie
Jack Elam: Tex
James McCallion :Little-Bit
James Seay: Abilene
Archie Savage: Ballard
Charles Horvath: Reno
Juan García : Pedro

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Sinopsis:

Dos grandes estrellas del cine de todos los tiempos, Gary Cooper y Burt Lancaster se unen en esta magnífica película del oeste, llena de acción, dirigida por Robert Aldrich. El primero da vida a Benjamin Trane y el segundo a Joe  Erin, dos mercenarios que realizan un viaje a México en busca de aventuras y dinero rápido, durante la revolución de 1866.Pero consiguen mucho más de lo que esperaban  cuando la condesa Duvarre, (Denise Darcel), los contrata para que la acompañen a ella y una fortuna en oro, hacia las fuerzas de lucha del emperador Maximiliano en la ciudad de Vera Cruz. El camino estará lleno de tensión, peligros,engaños y asesinatos.


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Comentario:

El film, el tercero de Robert Aldrich y el segundo western del realizador (el primero fue Apache, realizado el mismo año) , comienza con una introducción impresa en los primeros fotogramas, que introducen al espectador en el contexto histórico, socio-económico y cultural en que el cineasta sitúa su historia: "Al concluir la Guerra de Secesión americana, comenzó otro conflicto. El pueblo mexicano luchaba para liberarse de su emperador extranjero, Maximiliano, ( una revolución en la que Sam Peckinpah  sitúa, años más tarde, su película 'Mayor Dundee', un film de 1964 ). A la zona llegó un puñado de americanos, ex-soldados, criminales  y toda clase de individuos dispuestos a enriquecerse, que se dirigían al sur en pequeños grupos. Algunos iban solos."

El film comienza como otros westerns, con la aparición del héroe, ahora Gary Cooper, por el horizonte, (la frontera de Méjico con la reciente Unión de estados de Norteamérica), descendiendo desde un puerto de montaña hacia el valle, topándose  en su decidido caminar  con un pobre pastor de un reducido rebaño de ovejas, entre grandes letras rojas que inspirarían al Spaghetti Western de Sergio Leone y más tarde a Quentin Tarantino. Una película que refleja unos tiempos en el que los cactos, como decía John Ford, todavía no habían sido sustituidos por las rosas, en ninguna de las orillas de Río Grande, y un lugar en el que los norteamericanos bebían sus whiskys en cantinas, mucho más modestas que los primitivos saloons. Una mala traducción  del film de Aldrich no permite entender desde el principio que esta buddy movie nos acerca a cómo se formaban los grupos de bandidos, bandas sin cohesión constituidas por una suma de malhechores y salteadores que se vendían al mejor postor, una situación que se pone  de manifiesto a la mínima ocasión, así como una falta de escrúpulos que no respeta ni a los niños.

Rebeldes de Juarez que lucharon en la Guerra de Secesión a favor del Sur hacen ostensible la diferencia entre la cohesión y la solidaridad de los grupos revolucionarios del sur y el individualismo de los hombres del Norte. Aldrich enfrenta a dos individuos que contrastan no sólo por la apariencia: Benjamin Trane, interpretado por Gary Cooper, un hombre de porte elegante, con oscuros objetivos, y Joe Erin, personaje que encarna Burt Lancaster, un ser tosco y embrutecido que trata a los negros como si no hubiera perdido la guerra. Abundantes contrapicados ponen en evidencia la supremacía de la violencia de los más crueles y desaprensivos. Pero hay otras formas de doblegar a los hombres, que también nos muestra el realizador contraponiendo constantemente, en secuencias alternas, diferentes ambientes: los salones de la nobleza, los patios de armas de los palacios y fortalezas y los campamentos improvisados de revolucionarios y bandoleros.

Las bajas que los ejércitos producen entre las masas revolucionarias de campesinos sólo pueden ser subsanadas por la eficacia de quien ha nacido con un revólver en las manos y con toda probabilidad va a morir de la misma manera. El desafío final, un poco forzado, entre los dos hombres, en el que pesa más una concepción de la vida que los lazos que los han unido y que ha roto la avaricia, no sólo confirman la imposibilidad de algunos hombres de abandonar las armas, (gesto irónico de Joe Erin de enfundar segundos antes de morir), sino que deja en una zona de oscuridad las razones de Benjamin Trane, que no pueden ser otras que bajar al Sur para conseguir con malas artes el oro suficiente para reconstruir la hacienda que perdió en la guerra, y que finalmente lo muestran como un 'caballero' que antepone los ideales a sus intereses. Un hombre que llora ante el cadáver del que fue su compañero desleal hasta unos minutos antes.

El film no es un western clásico, sino el resultado de una mezcla de géneros, en el que juega un papel decisivo la coyuntura histórica que explica la razón por la que los caminos se llenaron de pistoleros en busca de 'empleo',  una constante del comportamiento humano que no ha cesado en la actualidad y que nutre las bandas mafiosas de medio mundo de ex-combatientes de todas las guerras, suministrando materiales a las historias que narran la literatura y el cine. Aldrich se adentra con sus cámaras en las ruinas de Machu-Picchu, una trampa mortal para quien se adentre en los restos del reino de los incas, ya sean austriacos, franceses o norteamericanos y que muestra la decadencia de los grandes imperios precolombinos y los estragos que hicieron los colonizadores en las poblaciones de indígenas. Después de cumplir con su deber Trane vuelve por donde llegó, aunque, como todo idealista lo hace más pobre que al principio, caminando hasta abandonar la ciudad de Vera-Cruz.



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