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viernes, 27 de noviembre de 2015

Niñera a la fuerza. Boaz Yakin











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Ficha técnica:

Título original: Uptown Girls.
País: Estados Unidos.
Año: 2003.
Duración: 95 minutos.

Dirección: Boaz Yakin.
Guión: Julia Dahl y Mo Ogrodnick y Lisa Davidowitz, basado en una historia de Allison Jacobs
Casting: Laura Rosenthal & Ali Farrell.
Director de Fotografía: Michael Ballhaus, a.s.c.
Música: Joel McNeely.; supervisor: Maureen Crowe.
Edición: David Ray.

Diseño de Vestuario: Sarah Edwards


Productores: John Penotti, Fisher Stevens, Allison Jacobs.
Productores ejecutivos: Joe Caracciolo Jr., Tim Williams, Boaz Yakin.
Co-productores ejecutivos: Gary Winick y Vicki Cherkas.
Diseño de producción: Kalina Ivanov.
Compañías: Metro Goldwyn Mayer Pictures presenta  a Green Street Films Production.


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Intérpretes:

Britanny Murphy: Molly,
Dakota Fanning: Ray,
Marley Shelton: Ingrid,
Donald Faison: Huey,
Jesse Spencer: Neal,
Austin Pendleton: Mr.McConkey
Hearther Locklear: Roma Schleine,
Will Toale: Modelo Briefs,
Marceline Hugot: enfermera,
Pell James: Julie,
...

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Sinopsis:

Molly, una adolescente 'snob' y despreocupada, debe empezar a trabajar como niñera cuando su agente huye robándole toda su fortuna.



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Críticas:


Comentario:

Los humanos tendemos a totalizar, a manipular y encuadrar en un prototipo al conjunto de la sociedad, y cuando hablamos de europeos o norteamericanos, a modo de ejemplo, los contemplamos como un grupo uniforme, olvidando que las distancias basadas en la ideología, la pertenencia a una clase social, los recursos económicos e incluso las inclinaciones individuales, dividen a la sociedad en compartimentos estancos, más difíciles de penetrar que otras diferencias más llamativas por explícitas, como la raza o incluso el sexo, que favorecen la denuncia de la discriminación. Las diferencias entre clases sociales, transversal a cualquier etnia, suelen estar latentes, soterradas y comunmente amortiguadas por la caridad, que ejercen todos aquellos que lavan su conciencia con una limosna. El jovencísimo historiador Owen Stone, de 31 años muy incisivo, formula una tesis para explicar la decadencia y depauperación de la clase trabajadora, los llamados Chavs en Inglaterra, (una voz insultante exclusivamente dirigida a los trabajadores, la floreciente clase palurda, según Stone, la globalización de lo choni,visto por la socialdemocracia en Inglaterra, según Antonio J. Ramirez (2), tras la integración nominal, que no real, de los trabajadores en las mal llamadas clases medias. El resultado fue la demonización de los trabajadores y el empobrecimiento de aquellos que no son propietarios de los medios de producción o son dueños de pequeños negocios llamados a desaparecer.

Stephen Holden (The New York Times) se lamenta de que la película de Boaz Yakin, al tiempo que intenta dar una lección de compasión, se regodea en las ventajas de las clases privilegiadas. Cómicos y títeres multimillonarios, educados en colegios privados se visten de chavs para divertirse haciendo comedias como Little Britain, o películas como ésta que complacen a todos aquellos 'que descargan sus frustraciones inducidos por la televisión sobre chavales pobres y semisalvajes o caídos en la miseria por cualquier circunstancia (1). Este es el caso de Britanny Murphy, (un actriz fallecida en extrañas circunstancias), una niña rica y mimada, hija de una estrella del rock,  que no conoce el valor del dinero, a la que su desinterés reduce a la situación del proletariado, convirtiéndose  en un miembro más de esa floreciente clase palurda pero pija, ya que mantiene sus relaciones lo que le permite no hundirse del todo. Toda su vida consiste en comprarse ropa extravagante, ligar, asistir a fiestas, recibir regalos, etc., hasta que la estafa su representante legal y tiene que buscarse un trabajo y descender a la categoría de asalariada. Uno de estos empleos la pone en contacto con una niña arisca, déspota y arrogante, que ha crecido sola porque su padre está en coma y su madre no tiene tiempo para dedicarle. La conjunción de tantos lugares comunes, manidos, conduce a un final previsible por repetido miles de veces en estas películas moralizantes, dirigidas a las clases depauperadas de que habla Owen Stone, que vive con la protagonista una experiencia vicaria, sin dinero, pero llena de glamour. El happy end que nos ofrece Boaz Yakin para que su público salga del cine 'bien content', como dirían los franceses, deja satisfechos a todos aquellos que buscan evasión y no complicarse la vida con los problemas que, por otra parte, les atañen directamente. Al final todos somos clase media. Unos con independencia económica, otros no; unos con un elevado nivel de vida, otros no..., pero todos igual de contentos.



(1) Chavs. The demonitation of the working class. Traducido por Iñigo Jáuregui. Owen Jones.Capitán Swing, Colección Entrelíneas.págs.10-13.
(2) Chavs: la globalización de lo 'choni' vista por la socialdemocracia. Antonio J.Rodriguez. capitanswing.com


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