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jueves, 7 de enero de 2016

Joy. David O. Russell. Algunas notas de producción.






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Algunas notas de producción:

Llegamos hasta aquí gracias al trabajo duro, la paciencia y la humildad. Por lo tanto, quiero decirte que nunca creas que el mundo te debe algo. Porque no te debe absolutamente nada”.
-- Joy

Teníamos ganas de  ver de nuevo una película de David O. Russell y compartimos plenamente la opinión expresada por el personaje/protagonista que encabeza las notas de producción del equipo técnico. Basada libremente en la vida y ascensión de la inventora y estrella de la teletienda Joy Mangano, la historia de JOY, de género impreciso, cuenta la fragosa trayectoria de una familia trabajadora pero medio desestructurada y de la joven que finalmente llegó a convertirse, por derecho propio, en su resplandeciente matriarca y líder. Decidida a crear, pero también a cuidar de todos los que la rodean, Joy experimenta deslealtades, traiciones, la pérdida de la inocencia y las cicatrices del amor mientras encuentra la fortaleza y la seguridad necesarias para perseguir los sueños que lleva reprimiendo mucho tiempo. El resultado es una emotiva comedia humana sobre la ascensión de una mujer; abriéndose camino en el implacable mundo del comercio, el caos familiar y los misterios de la inspiración, aunque encontrando una inquebrantable fuente de felicidad.

JOY sigue la senda marcada por David O. Russell en sus filmes The Fighter, El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana, que cosecharon en conjunto 25 nominaciones al Oscar. Cada una de estas películas daba rienda suelta a una inolvidable colección de personajes cinematográficos y, al mismo tiempo, aludía a una idea particularmente interesante: la atracción de reinventarse como persona y las dificultades que conlleva. Joy contiene esa misma idea trasladada a un nuevo ámbito; abordando Russell la cuestión de cómo una persona, enfrentada a demenciales circunstancias, interminables obstáculos y un largo camino hacia el autoconocimiento, forja una vida significativa y feliz. Aunque Joey avanza en la vida, el estilo del filme se remonta tiempo atrás, revisitando y rediseñando las artesanales técnicas y el melodrama característicos del cine clásico de Hollywood para una época como la nuestra, saturada de imágenes.

La película está protagonizada por la actriz ganadora del Premio de la Academia Jennifer Lawrence (La gran estafa americana, El lado bueno de las cosas, la saga de Los juegos del hambre), que interpreta a Joy, en un polícromo retrato que abarca desde su juventud hasta superar los 40 años, desde los sueños aplazados hasta la lucha por su dignidad y su esfuerzo por realizarse personalmente.

Lawrence señala: “Esta historia trata sobre muchísimas cosas. No es sólo la historia de Joy. Trata sobre la familia, la imaginación, la fe en uno mismo, sobre la crueldad del éxito y qué implica conseguirlo. A mí me gustan especialmente todos los cambios que Joy experimenta. Me encantó poder interpretarla desde vulnerable y autocrítica hasta fuerte y distante, y me gustó que se convirtiera en una verdadera matriarca para su familia”.

Junto a Lawrence, y como es habitual en la cinematografía de Russell, se encuentra un amplio conjunto de actores que incluye a: Robert de Niro, como el malhumorado pero irremediablemente romántico padre de Joy; Edgar Ramirez, como el exmarido de Joy, un músico con apuros económicos que vive en el sótano… con el padre de Joy; Diane Ladd, como la perspicaz e influyente abuela de Joy; Virginia Madsen, como la madre de Joy, adicta a las telenovelas; Isabella Rossellini, como la acaudalada amante italiana de su padre; Dascha Polanco, como la amiga de toda la vida y confidente de Joy; Elisabeth Rohm, como la competitiva hermana de Joy, y Bradley Cooper, como el ejecutivo de teletienda con aires de magnate que se convierte tanto en aliado como en adversario de Joy.

Fox 2000 presenta JOY, película dirigida y escrita por David O. Russell, basada en una historia escrita por Annie Mumolo y el propio David O. Russell. Los productores son: John Davis, por Davis Entertainment, que involucró a Russell en el proyecto; Megan Ellison y Jonathan Gordon, por Annapurna Pictures; Ken Mok y David O. Russell. Los productores ejecutivos son Matthew Budman, John Fox, Joy Mangano, Mary McLaglen, Annie Mumolo, George Parra y Ethan Smith.

El equipo de Russell que trabaja entre bastidores, muchos de ellos colaboradores creativos habituales del director, incluye a: el director de fotografía Linus Sandgren (La gran estafa americana); la diseñadora de producción nominada al Oscar Judy Becker (La gran estafa americana, El lado bueno de las cosas, Brokeback Mountain); el diseñador de vestuario nominado al Oscar Michael Wilkinson (La gran estafa americana, 300); el equipo del montador nominado al Oscar Alan Baumgarten (La gran estafa americana, Trumbo), Jay Cassidy, nominado en tres ocasiones al Oscar (La gran estafa americana, El lado bueno de las cosas, Hacia rutas salvajes), el ganador del Premio de la Academia Tom Cross (Whiplash) y Chris Tellefsen, también nominado al Oscar (Moneyball: Rompiendo las reglas). Susan Jacobs se ha encargado de la supervisión musical, y la música ha sido compuesta por West Dylan Thordson y David Campbell.

JOY AL MUNDO:
SOBRE LA HISTORIA

JOY se une a un extenso legado de filmes que hablan sobre perseguir sueños de éxito profesional y familiar; pero lo hace con su propio estilo cómico, emocional y creativo. La historia empezó con la inverosímil pero real historia de Joy Mangano, que en los años noventa se convirtió en un nuevo tipo de estrella de la televisión y en un emporio empresarial gracias a una serie de inventos domésticos, tales como la famosa Fregona Milagrosa, dotada de un sistema automático para escurrirla, que catapultó el imperio comercial que esta madre soltera de Long Island había desarrollado.

Lahistoria –con sus cotidianos vaivenes pero también grandes sueños– llamó la atención de David O. Russell, siempre atraído por esa muy específica mezcla. Russell vio en ella la eclosión de una mujer valiente e ingeniosa, así como una inspiradora historia de alguien que se arriesga por cumplir sueños enterrados hace tiempo aunque, en el fondo, sin perder nunca su sentido del deber para con su familia. Pero, sobre todo, Russell vio la oportunidad de contar una historia mucho más universal, una historia que habla sobre la verdaderamente caleidoscópica naturaleza del esfuerzo humano y los multicolores ingredientes y elementos que entran en juego en la creación de una vida feliz y satisfactoria en medio de la comedia y tragedia de la condición humana.

Russell afirma: “La idea que me atrajo fue cómo contar la historia de una vida a lo largo de más de 40 años, desde la magia de la infancia, pasando por matrimonio, divorcio y maternidad en solitario, hasta regresar al cumplimiento de aquellos sueños infantiles. ¿Cómo cuentas la historia del espíritu de una persona; y cómo ese espíritu está compuesto por todas las personas que amamos, las ideas que tenemos, las cosas que apreciamos? JOY une todas esas piezas. La historia tiene sufrimiento y amor. Tiene a una chica que crece entre el taller metalúrgico de su padre y el refugio de su madre, las telenovelas, repletas de fuertes mujeres. Tiene a un exmarido soñador que vive en el sótano y que todavía es amigo suyo, así como a una hermana afectuosa que también es una celosa rival. Y tiene a una cadena de televisión por cable en Lancaster, Pensilvania, que se convierte en una fábrica de sueños. En medio de todo ello, podemos ver que en Joy se va desarrollando silenciosamente una feroz determinación”.
Russell también consideró JOY como la oportunidad de contar un tipo diferente de historia sobre la consecución de riqueza: la historia del surgimiento de una magnate de los negocios a partir de un mundo doméstico asociado a la clase trabajadora y, a menudo, todavía ignorado por la épica cinematográfica.

"La mitad o algo más de la película está basada en Joy Mangano, y la otra mitad se basa en otras intrépidas mujeres sobre las que a lo largo de los años he oído hablar o he leído”, explica Russell. “Eso incluye a Lillian Vernon, creadora de los primeros grandes catálogos de venta por correo para productos domésticos. Incluye también a otras muchas mujeres que he conocido, como algunas amigas de mi madre, que se atrevieron a crear empresas, que algunas tuvieron éxito y otras fracasaron. Me fascina esa clase de espíritu que conduce a alguien a iniciar una aventura empresarial fuera de su hogar e intentar abrir un nuevo camino tanto para ellas mismas como para sus familias. Por lo tanto, muchas mujeres a lo largo de la historia han creído que han llegado a un callejón sin salida y han tenido que crearse sus propias oportunidades”.
érico mundo de la televisión y cómo ganar una guerra comercial; pero el núcleo central de la historia permanece inalterable.

Tras conocer que la madre de Joy Mangano era fiel seguidora de las telenovelas, Russell descubrió en los culebrones un interesante mecanismo de reflexión, un fantástico espejo de la concienciación de Joy de que podía romper las barreras de su vida y optar por un camino mucho más ambicioso y audaz. “Las líneas argumentales de las telenovelas son en sí mismas dignas de la literatura rusa”, reflexiona Russell. “En el mundo de la telenovela están todos esos grandiosos elementos góticos y melodramáticos. Sus personajes hablan constantemente de deslealtad, traición, riqueza y muerte; de manera que sus tramas parecen escritas por Gogol, Tolstoi o Dostoievski. Pero las telenovelas también tratan a menudo sobre ambición y mujeres valientes, y por eso tocan la fibra sensible de la gente”.
Otro hilo argumental del tapiz que compone el filme es el crecimiento de las ventas por televisión, algo que presagiaba nuestro mundo actual, regido por la tecnología, donde todas las reglas comerciales han cambiado radicalmente con la generación Kickstarter (plataforma líder de financiación colectiva o crowdfunding). “El canal de teletienda QVC fue un precursor de Internet”, observa Russell. “Fue uno de los primeros sitios donde podías interactuar 24 horas al día ya que todo lo que tenías que hacer era simplemente marcar un número y los teléfonos siempre estaban atendidos”.



ALIADOS Y ENEMIGOS: EL REPARTO

RUDY Y TRUDY:
En este viaje de JOY, se une a Jennifer Lawrence un consumado y variado reparto típico de las películas de David O. Russell. El director trabaja por tercera vez con la leyenda del cine Robert De Niro, en esta ocasión en el papel cómico-serio de Rudy, el padre de Joy, un propietario de clase trabajadora de un taller con un temperamento aterrador, pero en el fondo con el corazón de un romántico sin remedio. "Me encanta poder ver a Bob como un hombre enamorado", comenta Russell. "Le vemos pasar de estar fuera de control a estar enamorado".

TONY:

Si Trudy es una espina en el lado de Joy, su exmarido, Tony, es literalmente el hombre que está tras sus pies: aún vive en su sótano aunque estén irrevocablemente divorciados. Russell sintió mucha intriga cuando se enteró de que Joy Mangano seguía siendo buena amiga de su ex. "Es una historia que no se suele ver en la pantalla, en la que una pareja se divorcia pero siguen siendo amigos", afirma el guionista-director. "Joy y Tony son mejores amigos que matrimonio, una realidad sobre la que no se ha hablado mucho".
En el papel de Tony, el apasionado intento de cantante latino, está la estrella emergente Édgar Ramírez, nominado al Globo de Oro por su papel principal en la revolucionaria miniserie venezolana Carlos. Como era nuevo en un reparto de Russell, Ramírez recuerda que Bradley Cooper le cogió aparte. "Me dijo: 'David te va a llevar a lugares muy oscuros, no te resistas, deja que te lleve'", recuerda.

MIMI:
Los cimientos de Joy son su abuela Mimi; es su modelo a seguir cuando trata de sacar adelante a su familia como matriarca. En el papel de la principal inspiración de Joy está Diane Ladd, que ha aparecido en más de 120 películas y series de cine y televisión desde que empezó su carrera en una telenovela en 1970 y ha conseguido tres nominaciones al Oscar®: por la oda a la independencia de la mujer de Martin Scorsese Alicia ya no vive aquí, la película de David Lynch Corazón salvaje y por El precio de la ambición, de Martha Coolidge.
y a luchar por sí misma. Lo que Mimi ve en Joy es el poder de la imaginación, ese extraño don del universo".

TERRY:
La madre de Joy, Terry, tiene una relación con la imaginación algo diferente, después de haberse refugiado —de su soledad como divorciada que ve pocas opciones en la vida real— en un mundo de telenovela en el que mandan las mujeres. En este papel de comedia oscura está Virginia Madsen, actriz nominada al Oscar® por la película de Alexander Payne sobre el viaje por los viñedos Entre copas. Madsen describe a Terry como una "señora tímida que tiene miedo del mundo. Nunca sale de la casa porque la realidad es un lugar escalofriante para ella".

NEIL:

Fuera de la familia de Joy, su mayor aliado —y después su mayor rival de negocios— es el ejecutivo de QVC Neil Walker, interpretado por el colaborador de toda la vida de David O. Russell, Bradley Cooper, nominado al Oscar® por El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana, así como por El francotirador, de Clint Eastwood. Cooper y Russell hablaron de darle una pizca de magnate de Hollywood antiguo al personaje para que Cooper pudiera trabajar con un estilo fácil y un optimismo nuevo en su trabajo juntos.

PEGGY:
La hermana de Joy, Peggy, es quizás su polo opuesto —y su rival por el poder familiar— y, aun así, hay un inconfundible lazo entre ellas dos. En el papel de Peggy está Elisabeth Rohm, que trabajó con Russell en La gran estafa americana. Y desde entonces, siempre ha querido volver a trabajar con él. "Es lo máximo a lo que aspira cualquier actor, el tener la oportunidad de trabajar con alguien tan valiente que siempre llega al fondo de los seres humanos, los problemas de la vida y las superaciones", afirma la actriz. "En JOY, lo vuelve a conseguir, con personajes tan honestos y reales".


LA FOTOGRAFÍA DE JOY:
DISEÑANDO LA PELÍCULA

Conocido por su afición al diseño y a los escenarios imaginativos, David O. Russell prepara unos efectos visuales con JOY con sus tomas más estilizadas de la vida moderna hasta la fecha, que captan no sólo el salón de la familia y el apelmazado garaje, sino también un universo de telenovela intensificado, una fábrica de sueños de televisión y la salvaje imaginación de una mujer a la que le encanta pensar soluciones ingeniosas a los problemas diarios.
Desde el principio, la idea era ver la vida contemporánea a través de la lente del cine clásico, dejando que los dos colisionaran de maneras fascinantes. Para lograrlo, Russell volvió a contar por segunda vez con el director de fotografía Linus Sandgren, que también grabó La gran estafa americana. Los dos emplearon mucho tiempo observando y hablando antes de comenzar con la producción.
"Tuvimos muchas influencias: la fotografía de William Eggleston, el primer gran fotógrafo en color de América, los cuadros de Edward Hopper y Andrew Wyeth, así como las películas clásicas de George Stevens y Frank Capra", afirma Russell. "Me interesaba ese tipo de espacio, profundidad y sombreado. Hicimos gran parte de la película con siluetas, que era algo nuevo para nosotros. Hay algo muy sugerente sobre las siluetas y la sombra: pueden llevarte al interior de una persona".

Para que recordara a la sensibilidad del blanco y negro en una película moderna, Russell y Sandgren hablaron de utilizar una paleta monocromática que se extendiera luego con las ambiciones de Joy. "Para mí hay algo mágico en esa apariencia monocromática", comenta Russell. "Me gustan las películas que te transportan a un mundo que parece tanto real como un poco encantado. Así que quería que la paleta de esta película tuviera la elegancia y el estilo adecuado, de manera que puedas sentirlo, pero también de un modo que no te saque de las emociones de la historia de Joy".

"Grabábamos en 360, así que teníamos que planificar las tomas con mucho cuidado para que la luz funcionara al grabar en diferentes direcciones", explica. "Hasta tuvimos que poner las luces con interruptores con regulador de intensidad para poder cambiar la iluminación al instante. Así que la planificación era esencial, aunque cuando los actores y David están en el escenario juntos, tienes que cambiar los mecanismos y ser muy flexible porque David siempre viene con nuevas ideas y hace que tengas que sacar nuevas ideas también".



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