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miércoles, 24 de febrero de 2016

Snow Angels. David Gordon Green, Comentario.




Ficha técnica, cartel, sinopsis, trailer.  (Pinchad aquí)



Comentario:

El cineasta David Gordon Green, un valor descubierto por la Warner, un joven realizador de 40 años, nacido en Little Rock y educado en Richardson, Texas que acabó su formación como director de cine en Carolina del Norte, comenzó su carrera  dirigiendo obras como All The Real Girls, Snow Angels, y el thriller Underlow. Sus producciones suelen descansar en un background de violencia cotidiana, latente y reprimida por el interés de los hombres de mantener su imagen pública y no mostrar sus miserias a los demás, hasta que, por razones desconocidas en las que se combinan el desequilibrio mental que produce una obsesión y la falta de empatía con los demás desembocan en la tragedia, ese infortunio y fatalidad que la colectividad no suele entender cuando se produce, una anormalidad que Gordon Green hace patente al adoptar una narrativa fractal, circular,  que comienza con el ensayo de una banda de pueblo, interrumpido por lo que parece ser el ruido de dos disparos, que el espectador entenderá sólo al final de la película. Jonathan Holanda hace un análisis  sobre el último film de Amenábar en el que realiza uno de sus grandes trucos inteligentes, que sitúa su historia en las antípodas de Snow Angels ya que en lugar de revelar toda la extrañeza que hay debajo de la superficie de normalidad, pone de manifiesto la normalidad latente bajo una capa de rareza." (Regresión: opinión desde San Sebastián.The Hollywood Reporter,18 de septiembre de 2015). Este es el quid de la cuestión: una comunidad de un pequeño cuento rural que caracterizan al director, en los que suele ubicar sus cuentos góticos medievales (así se han clasificado sus películas). Green se convulsiona cada vez que el magma social que lucha por salir a la superficie provoca una convulsión social, pero inmediatamente vuelve a su cotidianidad.

David Gordon Green realiza una película de estética independiente, sin abusar de los reiterados y cansinos primerísimos planos ni caer en las trampas que algunos tienden para hacer manifiesta una supuesta carencia de recursos, que no impide adjudicar los papeles protagonistas a actores consagrados, (se recomienda 'Maps to the Stars' de David Cronenber) en este caso Sam Rocwell y Kate Beckinsale, y  cuya humildad presupuestaria se hace patente en la decoración y el atrezzo de los sets. Guionista y director penetran profundamente en la psicología de los personajes, principales y secundarios, de esta tragedia que comienza in medias res, con el matrimonio de Glenn (Sam Rockwell) y Annie (Kate Beckinsale) ya destruido y el marido sin empleo y alcohólico, viviendo de nuevo en casa de sus padres. Es loable el conocimiento que el director demuestra de las condiciones necesarias para que se desate la desgracia en un vecindario de un pequeño núcleo urbano, que acaban en un crimen pasional, un caso extremo de violencia de género, que como ocurría en la novela de Gabriel García Marquez, 'Crónica de una muerte anunciada', todos podía prever pero nadie pudo impedir. Glenn y Annie no son la única pareja con problemas, pero su perfil psicológico los coloca en el borde del abismo; los padres de ambos luchan contra la intransigencia de ella, -incluso su amante le advierte que las personas cambian, frente a la actitud inflexible que demuestra ante Glenn, cuyo efecto secundario es el aumento de la obsesión del ex-marido-, y la inadaptación y pérdida de conexión con la realidad de él. El padre de Gleen procura involucrarlo en pequeñas tareas necesarias en el hogar que comparten; la madre cuida de que no le falte lo más básico, incluso le da algún dinero. Pero, como advierte la progenitora de Nate, una vez producido el desastre,  todos estamos atrapados por el destino.

No yerra David Gordon Green en la mirada a la pareja principal de este relato coral, como lo demuestra el número de mujeres que fallecen cada año víctimas de la violencia de género (10 en España en lo que llevamos de año). El cineasta se permite un lujo al que el periodista no puede acceder: el análisis de los protagonistas en un contexto en el que son varias las parejas que se rompen, pero son muy diferentes las reacciones: unos se perdonan sin llegar a la separación, otros reanudan la vida en común con el hijo, tras una ruptura traumática...mientras los padres de Glenn y Annie lo pierden todo; a los padres de él, y en especial a la madre, sólo le queda el cuidado y el amor a su perro, testigo involuntario de los hechos, sin que nadie entienda qué han hecho mal, si lo han hecho, o los juzgue. En medio de este conflicto los jóvenes, emblematizados por Nate, inician la vida con las ilusiones íntegras, conviviendo con modelos que ellos creen que podrán superar en su futuro idealizado. Los disparos que interrumpen el ensayo de la banda de música, en la que el joven toca el trombón, sorprenderán a un colectivo que inicia un día que poco se diferencia de cualquier otro, una rutina a la que volverán, cuando el hecho que ha roto el equilibrio de la comunidad se olvide de una forma u otra.

Un film interesante, en el que David Gordon Green, un buen director de actores, que se puede ver estos días (quedan 14 o quince horas) en el canal de Sundance,




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