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martes, 9 de febrero de 2016

Tim Robins en la Gala de los Goya.




La Gala de los Goya, con Antonio Resines como Director de la Academia y Dani Rovira como conductor del espectáculo dejaron para el recuerdo uno de los acontecimientos más bizarros que este pueblo pueda recordar, incluida la broma de la llamada a un político y no al resto de los presentes (al parecer, según se hizo público y confirmaron lo allegados del privilegiado) para informarle cómo debía vestirse, algo que sí rompe todos los protocolos.De tanto repetírselo a sí mismos han acabado creyendo que las dos grandes obras maestras del cine español, dirigidas por Emilio Martínez Lázaro, 'Los ocho apellidos catalanes' y 'Los ocho apellidos vascos',  más allá del oportunismo, podían humillar cualquier producción 'hollywoodiense' (no todo lo que llega de Norteamérica lo es), cualquier 'mainstream' realizado con grandes recursos, y una vez subidos al pedestal podían montar el espectáculo más garrulo que mente alguna podía imaginar.

Introducimos una conversación entre Tim Robin y su agente, que ha elaborado la redacción de 'Cinemanía' que  no puede ser más que ficticia, pero que recoge estupendamente lo que significó este evento en un momento en el que la cultura está en horas bajas y en la que Tim Robbins y Juliette Binoche (quizás ésta un poco menos porque es vecina nuestra y nos debe conocer mejor), asistían como dos alienígenas a una serie de gags concatenados con algún que otro inciso que debieron entender que respondía a la más alta representación de la cultura española, pero indescifrable para ellos  y para las nuevas generaciones como el desfile de los tambores de Calanda en el 'homenaje' a Buñuel, una tradición en la que se integraba  cada año en Semana Santa el cineasta oriundo de este lugar de Teruel, que más de un español no debía ni siquiera conocer, o la intervención de Juan Manuel Serrat cantando una de sus canciones, 'Los fantasmas del Roxi', uno de los homenajes más bellos que se ha hecho al cine y que siempre figura en nuestro blog (lo podéis escuchar al pie),un cantante ya entrado en años que quedó relegado al fondo del escenario con la guitarra en la mano sin saber qué hacer, terminada su actuación, ,mientras Dani Rovira avanzaba contando sus chistes de gazpachos andaluces, almondigas o albondigas, sobre cuyo uso más acertado del término consultaba al Ministro de Cultura mientras le daba jabón, y usando la gramática más parda de la forma más coloquial con los invitados, para que quedara claro que él se había ganado semejante camaradería con las películas más taquilleras de España.






Reproducimos parte de "la conversación ficticia de Tim Robins con su agente", que ha elaborado la Redacción de Cinemanía, como acicate, para que sigáis leyendo esta página, al tiempo que os invitamos a reflexionar acerca de si esta gala responde a los nuevos tiempos que ha traído la nueva política, algo de lo que  también se pavoneó Dani Rvira. Lamentamos que al final se les haya ido la olla porque nadie merece que le caiga encima una dictadura por muy incompetente que sea, pero tampoco que se les siga el juego y no se les haga caer en la cuenta que actos como este no son de recibo.




Conversación telefónica entre Tim Robbins y Rick, su agente. 7 de febrero de 2016. 12:03 hora española, 03:03 hora de Los Ángeles.
– ¿Rick?
– ¿Sí?
– Estás despedido.
– ¿Cómo?
– Que estás despedido.
– ¿Q-quién es?
– Soy Tim. Estás despedido.
– ¿Tim? ¿Qué Tim?
– Tim Robbins. Tu cliente. Estás despedido.
– ¿Dónde estás, Tim?
– En el puto culo del mundo.
– ¿En España?
– Sí, Rick, en España.
– ¿Y qué haces ahí?
– No lo sé, Rick. Eso me pregunto yo.
– …
– ¿Los Goya? ¿Te suenan?
– ¿Los Go…? ¡Claro, Tim! ¿Qué ha pasado? ¿Qué te han hecho?
– Quitarme diez años de mi vida.
– Tim…
– Tres horas y media sonriendo como un imbécil.
– Tim…
– Tres horas y media deseando tener una pistola en la mano para volarme la cabeza.
– Tim…
– Estás despedido.
– Tim. Escúchame. Seguro que podemos arreglarlo.
– ¿Ah, sí? ¿Puedes arreglar que haya perdido tres horas y media de mi vida que nunca recuperaré?
– Tim…
– TRES HORAS Y MEDIA, RICK. TRES JODIDAS HORAS Y MEDIA.
– ¿No estaba Pé? Me dijo su representante que…
– Rick, escúchame.
– Dime, Tim.
– Voy a arrancarte el corazón y me lo voy a comer.
– Tim, por favor…
– Y eso solo será el principio, Rick.
– Me dijeron que eran los Oscar españoles…
– Te dijeron, ¿eh? ¿Quién te lo dijo, Tim?
– Mis contactos.
– Lo miraste en Wikipedia ¿verdad?
– Tim…
– No tenías ni puta idea de a dónde me mandabas, ¿verdad?
– Por supuesto que no, Tim. Yo jamás…
– Mis ojos han visto cosas que jamás olvidarán, Rick.
– ¿Pero te faltaron al respeto o…? ¿Qué pasó, Tim?
– Me invitaron a gazpacho.
– ¿Perdón?
– El presentador. Me invitó a gazpacho.
– ¿La sopa esa de…?
– ¡No lo sé, Rick! No sé si era la puta sopa esa. ¡No entendía una mierda de lo que decían!
– ¿No hablaban inglés?
– No, Rick, no hablaban inglés.
– ¿No lo presentaba Ricky Gervais? Me dijeron que…
– El presentador llamó “piraña” a uno de los actores.

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