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viernes, 29 de abril de 2016

Amar, beber y cantar. Alain Resnais







Ficha técnica:


Título original: Aimer, Boire et Chanter.
País: Francia.
Año: 2014,
Duración:108 minutos.

Dirección: Alain Resnais
Guión; basado en la pieza de Alan Ayckbourn, "Life of  Riley", adaptada por Laurent Herbiet y Alex Reval. Diálogos de Jean-Marie Besset.
Fotografía: Dominique Bouilleret, A.F.C.
Música: Mark Snow. Varios.
Diseño: Blutch (Chrisitan Hincker)
Sonido:Jean.Pierre Duret, Gérard Hardy, Gérard Lamps.
Decorados: Jacques Saulnier.
Montaje: Hervé de Luze.

Diseño de Vestuario: Jackie Budin.
Jefe de maquillaje: Delphine Jaffart.
Jefe de peluquería: Kay Phillips.

Productores: Jean-Louis Livi
Productor ejecutivo: Christophe Jeauffroy.
Compañías: Productoras: Le Pacte+; co-producción: F. Comme Film, France 2 Cinéma, Solivagus, Canal  +, Cine + , France Télévisions.  y la participación de Centre National DuCinéma et de L'Image Animée, en asociación con Manon 3, Cinémage 8 et La Banque Postale Image 6. Distribución: Cameo.Distribución salas y edición de video: Le Pacte

Intérpretes:


Sabine Azéma: Kathryn.
Sandrine Kiberlain: Monica,
Tamara Silhol: Tamara.
André Dussolier: Simeon,
Hippolyte Gurardot: Colin,
Michel Vuillermoz: Jack, (de la comédie française,
Alba Gaia Bellugi: Tilly.
Gérard Lartigau:voz del reverendo.



Sinopsis:


En la campiña inglesa de Yorkshire, la vida de tres parejas se transforma durante algunos meses, de primavera a otoño, por el comportamiento enigmático de su amigo George Riley. Cuando, un día, Colin, médico de profesión, desvela a su lenguaraz esposa que George está gravemente enfermo, ignora que el fue el primer amor de su esposa. El matrimonio que interpreta una obra de teatro junto a un grupo amateur local, pide a George que se una a ellos.



Comentario:

Lo primero que  me siento obligada a  mencionar es que, al margen de las consideraciones que le merezcan a cada cual la película de Alain Resnais, uno de los directores más emblemático de la Nouvelle Vague, una circunstancia que deja su impronta, resulta sorprendente que un hombre pudiera dejar tal legado de  lucidez y un testimonio de la joie du vivre (la alegría de vivir francesa), con una capacidad de raciocinio plena a los 92 años, puesta al servicio de los más jóvenes. La película, dotada de cierto aire naïf e independiente, un clima para el que gozó de la colaboración del austriaco Blutch (Chrisitan Hincker), cierra con un broche muy optimista, una canción que acompaña el desfile de los créditos finales, y cuyos versos nos invitan a no desperdiciar ni un minuto de nuestra existencia: "Vamos a amar, beber y cantar/Es nuestra razón de existir/Necesitamos tener en la vida/una dosis de locura.(Bienaventurados los que cada día/ se emborrachan de vino y amor/Y,con una canción, de su alegría llenen la casa."


Resnais construye su discurso con una serie ininterrumpida de binomios: espacio interior/espacio exterior, proscenio/bambalinas, colectividad(individuo, paisajes filmados ¿reales?/paisajes pictóricos/travellings que avanzan y retroceden en su deambular de una mansión a otra. Adultos que hablan y hablan sin parar y que anteponen sus pequeños egoismos al hecho trascendental de la muerte, frente a una adolescente que parece entender mejor su significado. Todas las cuitas y las preocupaciones de los seis personajes principales giran en torno a una representación de teatro y un hombre, George, que va a morir, aunque el espectador nunca ve ni la puesta en escena de la obra, ni su representación ni tan siquiera a aquel de quien todos hablan y , como la Rebeca de Hitchcock, nunca se presenta ante los cámaras. Paredes de telas y otros materiales, acuchillados, permiten la entrada y salida de los personajes desde el interior de sus casas a los jardines y las terrazas y al revés, y sólo cuando todo haya terminado, la cámara entrará en el interior de sus hogares permitiendo  que el espectador despeje la incógnita de esa puesta en escena teatral a la inversa.

Los peronajes son filmados ante un papel o tela con el estampado de una rejilla ( a modo del verde que espera la llegada del croma), cada vez que confiesan algún pequeño secreto íntimo. Y sólo al final del film uno de ellos mira de frente a la cámara y se dirige al público. Cuan se acercaba el fin de su recorrido vital,  Resnais nos dejó un testamento,  una recomendación sobre la libertad creativa: no son  necesarios los clásicos tres actos, reparadores o no, sino que cada creador elige su forma de comunicarse con los demás, la estructura de su obra, las texturas, los colores,  la edición, el bla-bla-bla, la música, los planos, aberrantes o respetuosos con el clasicismo, porque el uso de cada uno de estos elementos marcará su estiacademicismo más atroz.lo y lo alejará del 

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