Páginas vistas en total

La Revelación: Nuevo Nuncajamás

domingo, 10 de abril de 2016

La tapadera. Comentario.








Cartel, ficha técnica, sinopsis, fotos, trailer (Pinchad aquí)

Comentario:


Recordaba Francisco Javier Gómez Tarín que, si bien nuestra mirada siempre está dirigda por un discurso, que siempre, y en cada caso responde  a una voluntad de persuación, que además del disfrute de un film, en este caso de acción, "deviene en un vehículo transmisor  de un imaginario que penetra en la mayor parte de las mentes desarmadas." El espectador se sabe antte una ficción y se desentiende, aunque  cada uno lee lo que se le presenta de acuerdo con sus experiencias, sus conocimientos, su ideología e incluso su sensibilidad. Pero añadiremos algo más: según el momento emocional o económico  y social en que se coloca ante la pantalla, por muy ladrillo impenetrable  en que decida convertirse.


Cuando vimos esta película en octubre de 2012, aunque la película era de 1993 este blog no nació hasta octubre de 2010, establecimos una comparación con la novela de Gabriel García Marquez, 'Crónica de una muerte anunciada', puesto nuestra vida cotidiana estaba absolutamente perturbada desde mucho antes, ya que la prensa, la radio, la televisión  o el cine, llevaban ya mucho tiempo encendiendo luces rojas que advertían de que esa gran Hidra que es la avaricia, cuyo poder reside en que por cada dos cabezas que se le cortan, de las múltiples que tiene, regenera una, y la única forma de erradicarla era cortar el cuello y cauterizar la herida. A pesar del hedor que emite su aliento venenoso, muchos se tapan las narices y  miran hacia otra parte,y ésto es lo que nos ha pasado, con graves consecuencias, en los últimos tiempos.


Sidney Pollack denunciaba en 1993  la corrupción en las empresas, que creaban 'tapaderas' para ocultar sus fraudes, premiar a los defraudadores con suculentos sobornos y evadir capitales. El personaje representado por Tom Cruise será evocado en 2009, en plena crisis económica, por el protagonista de El soplón de Shoderberg, como un ilustre antecesor de sus  prácticas delictivas. Pero llama la atención la vanalidad con que se comentan ciertos síntomas de la enfermedad que nos afecta. Un tertuliano de la radio más escuchada en este país, al comentarse una  anécdota de la estancia de  Herbert (Heribert Ritter) Von Karajan en  Barcelona para dirigir un concierto: los regentes del palacio de la música   tapizaron  de terciopelo su camerino, lujo que se completó  con el mobiliario exquisito  de la estancia, sin que él exigiera nada de ésto. Un representante de los jóvenes músicos quitó importancia a la anécdota y la comparó con el chicle o la chocolatina que un artista determinado necesita para calmar sus nervios antes de la actuación. La distancia que separa ambos 'regalos' es escandalosa.


Si volvemos la vista atrás, películas de la década de los setenta, como La mansión bajo los árboles de René Clément, nos muestran la 'modestiia' en que vivían los delincuentes económicos, en pisos pequeños,  casi claustrofóbicos. En poco tiempo se desarrolló una cultura del lujo y la ostentación faraónica, en la que el hábito corruptor del regalo a los hombres, que ocupan puestos clave de los negocios, ha dado terribles sorpresas a la sociedad, que ha podido comprobar que, si no se benefició de estas prácticas, si está sufriendo  las consecuencias de la externalización  de la deuda y le toca pagar la factura de los despilfarros.


A pesar de que los cineastas de la Nouvelle Vague tenían casi como lema abrir ventanas al mundo, muchos críticos son de la opinión de que el cineasta debe seguir escrupulosamente el lema de la MGM 'Ars artis gratia', (el arte por el arte, sin función ), mientras la labor del crítico consiste en seguir su evolución y reseñar sus aportaciones si merecen ser comentadas, sin embargo, cuando el hombre se encuentra perdido, desorientado, en una crisis que ya dura demasiado, muchos vuelven su mirada al cine. La divulgación de los llamados 'Papeles de Panamá' ha puesto sobre el tapete la película de Sindney Pollack, en la que un bufete de abogados funcionaba exactamente igual que aquel en el que trabaja el protagonista de esta película, interpretado por Tom Cruise, que más o menos consiste en este despacho de abogados propone un plan que garantiza no pagar impuestos sin ningún riesgo. El valor nominal viene a ser igual  a la cantidad de efectos a pagar. Las acciones tienen un valor de 0 y los beneficios quedan compensados. De este modo el cliente no paga impuestos, difiriendo el pago de los mismos y disponiendo de una carta de crédito. 


Pero lo que el joven abogado ignora es que ni un solo de sus compañeros que lo precedieron en el cargo abandonó el bufete con vida; una oficina que pertenece a una familia de la mafia de Chicago, y es el único reducto de que dispone con apariencia legal. Crean empresas 'legales' con el objetivo de lavar dinero negro, procedente de las drogas, el juego, la prostitución. Primero en efectivo que envían a paraísos fiscales como las Islas Caimán. Contratan a un principiante, les llenan los bolsillos, les compran un coche, una casa  y al cabo de unos años, cuando sus hijos van a un buen colegio y se han acostumbrado a la buena vida les dicen la verdad. Todos los socios son conscientes de estas maniobras para evadir impuestos y pocos actúan de buena fe. Es curioso que este film fuera citado el jueves en una tertulia y hoy lo haya emitido una cadena generalista, y lo que es peor, ha sido mucho más clarividente que las informaciones de economistas, periodístas y tertulianos 'entendidos' en cualquier cosa que se les plantea. Sidney Pollack se ha asesorado a fondo para contarnos esta historia imperecedera, que veinticuatro años después resulta de plena actualidad. Es necesario verla para entender algo de lo que nos está pasando, un aspecto más que hoy llena las primeras planas de los periódicos.





No hay comentarios:

Publicar un comentario