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viernes, 22 de abril de 2016

Puro vicio. Paul Thomas Anderson







Cartel, ficha técnica, sinopsis, trailer )Pinchad aquí).


Comentario:

El film, realizado en 2014 y estrenado en España en 2015,  se ubica en Gordita Beach , (California), en 1970, y está narrada por un personaje secundario, un observador  objetivo, en apariencia, `pues forma parte de los 'porretas'. Paul Thomas Anderson, un director mimado por la prensa y galardonado en los certámenes cinematográficos, contempla de forma distópica lo que podía entenderse como la fase suprema del capitalismo financiero, que hoy parece hasta ingenua, a la luz de los escándalos económicos que nos sacuden cada día, un status quo que ya había desvelado con mucho mayor rigor y fortuna Martin Scorsese en 2013 en 'El Lobo de Wall Street', metiendo el dedo en una llaga tan profunda que acabó por lastimarle a él y a su actor fetiche Leonardo Di Caprio. Ciertos sectores americanos llegaron a decir, on fines poco confesables, -en lenguaje coloquial que no deseo reproducir-, que al lobo de Wall Street lo había 'violado' el oso de Yellowstone. Paul Thomas Anderson, de forma diferente a como lo hiciera mucho antes Andrei Tarkovski, modela el tiempo, lo adapta a sus necesidades mediante breves flashbacks, diálogos reveladores y relaciones sentimentales, que establecen un nexo de unión entre todos los personajes protagonistas que proceden de un mismo lugar espacio-temporal  con diferencias ideológicas más o menos marcadas, a los que el recorrido vital y la evolución temporal ubica en lugares bien diferentes, -policías locales, FBI, 'detectives privados enganchados y beatniks, procedentes de las últimas revoluciones que movilizaron a las masas de jóvenes de Norteamérica: hippies que participaron en la revolución del amor,  black power, pacifismo y activismo contra la Guerra de Vietnam...

Isabel Paredes Badía convierte esta película en la última entrega de una trilogía sobre su propio país, desde sus orígenes con Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007) y The Master (idem.2012), tres de las más arriesgadas, fascinantes y maestras propuestas cinematográficas del  cine contemporáneo: "Ahora con Puro Vicio, a partir de la novela de Thomas Pynchon, da un paso más, temporal y cinematográficamente hablando, y nos sitúa en la América de los setenta de la post-contracultura en la que los hippies y el recuerdo de Woodstock, las marchas y la revolución fracasada, comienzan a quedar varados frente a una realidad sombría, violenta y deprimente, con Vietnam y sus consecuencias en mente, con un Nixon a punto de convertirse en presidente de Estados Unidos y con Charles Mason como perfecto, aunque inquietante, trasunto nacional." (Alucinar en Norteamérica. Dirigido por..., marzo 2015). Los antiguas componentes de bandas se habían convertido en ejecutivos de compañías discográficas, lo que 'para los analistas era una prueba más del fin de Hollywood', es decir, del mundo que ellos conocían. (suena la letra y la música)

Pero Anderon no se limita a la descripción del fenómenos de movilización social que sacudió Norteamérica en la década de los 60 y principios de los 70, sino que va más allá y denuncia cómo se extrajo el excedente de su trabajo a la población  ofreciendo a la población chozas en urbanizaciones, y todos los complementos que hacían sentirse a un hombre superior: un buen coche, buenos electrodomésticos, y otros utensilios, que vendía en la televisión  un hombre con look hippie. Cuando un 'hombre de negocios' cree que el personaje interpretado por Joaquin Phoenix, Paul, un médico que camina descalzo por la consulta, un 'detective privado' que colabora con la policía, fuma porros y esnifa cualquier cosa cuando tiene ocasión,  intenta extorsionarlo, éste le pregunta ¿Cuánto dinero debiera pedir para que no me perdiera el respeto?, el 'hombre honrado' shakesperiano le responde: "Bueno, a la gente como Ud. se le pierde el respeto cuando paga el primer alquiler."

Al fin, el terrible policía que representa Jos Brolin, el perro rabioso que odia a los hippies, miembro del Sindicato de Actores  y andares de Jhon Wayne, corte militar de proporciones picapedrescas y esa mirada cabrona que dice , "violo los derechos civiles", prototipo que provoca tanto terror como Malcovich en 'Quemar después de leer" de los Hermanos Coen, pero que en realidad es un pusilánime, al que arrincona su mujer, acaba comiendo hierba al entender con claridad que  ha perdido su vida luchando en el lugar equivocado, para los mismos que  estafaron a la población, promotores inmobiliarios que primero  expropiaban a sus legítimos propietarios y les vendían casas sobrevaloradas a los incautos con lemas atractivos, como: " Ten tu propia choza, entra en Channel View State,el más moderno y chachi complejo residencial de.pasa ...de eso.....; nada de estudios de solvencia, ni de entradas abusivas..."; despues de debilitadas les arreglaban los dientes que les destrozaba la cocaina, desenganchándolos y volviéndolos a enganchar, quedándose con sus mujeres, organizándolos en hermandades judias-nazis que colaboraban con el poder negro, etc.,  organizándolo desde un lugar que no echaba raíces: un barco al que llamaban 'El colmillo dorado', una metáfora  propia de Espronceda aplicada a la globalización y la mundialización del comercio, del que no está excluído el gran negocio de la droga, la nueva forma de alienación, el verdadero opio del pueblo.



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