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martes, 17 de mayo de 2016

Espías desde el cielo. Gavin Hood.






Ficha técnica:

Título original: Eye in the Skay.
País: Reino Unido.
Año: 2015.
Duración: 102 minutos.

Dirección: Gavin Hood.
Guión: Guy Hibbert.
Casting: Deborah Aquila, Tricia Wood, Kate
Dirección de Fotografía: Haris Zambarloukos.
Música: Paul Hepker y Mark Kilian.
Edición: Megan Hill.

Diseño de Vestuario: Ruy Filipe.

Productores: Ged Doherty, Colin Firth, David Lancaster.
Productores ejecutivos: Xavier Charvand, Benedict Carver,
Diseño de producción: Johnny Bridt.
Compañías. Productoras: Entertainment One Features presenta una producción de Raindog Films/ Entertainment One Features.



Intérpretes:


Helen Mirren : Coronel Katherine Powell,
Aaron Paul :  Steve Watts,
Alan Rickman : Frank Benson,
Barkhad Abdi, Jama Farah,
Jeremy Northam :  Brian Woodale,
Phoebe Fox : Carrie Gershon,
Monica Dolan:  Angela North,
Gavin Hood : Coronel Ed Walsh,
Iain Glen :  James Willett.


Sinopsis:


Helen Mirren protagoniza esta película como la Coronel Katherine Powell, una oficial del ejército muy valorada. En el largometraje, la Coronel  se debe hacer cargo de un drone que contiene una misión de alto secreto para poder capturar terroristas en Kenia. A través de la vigilancia a distancia y de forma intensiva en el terreno, Powell va descubriendo el plan de éstos:  un ataque suicida para hacer el mayor daño posible.La consecuencia del plan terroristas es que la Coronel deberá intensificar la misión y pasar de capturar a los terroristas a matarlos. Steve Watts (Aaron Paul) durante el ataque tendrá que ver si la muerte de una niña de nueve años es lo suficientemente grave como para salvarla, pese a correr el riesgo de poner en peligro la vida de otras personas. Una gran controversia internacional, apuntando directamente a los altos cargos de Estados Unidos y del gobierno británico. Las implicaciones morales, políticas y personales son el nuevo campo de batalla de la guerra moderna.


Críticas:


La crítica nacional e internacional ha tratado muy bien esta película de Gavin Hood, que ha logrado, al parecer  unir a todos aquellos que están a su izquierda y su derecha, religiosos o agnosticos, en una cuestión de gran calado humano. La página norteamericana Rotten Tomatoes da un 'tomatometer' de  94% a favor de la prensa y 87% del público. Los lectores de Filmaffinity (393 votos) le otorgan una media de 7.1, no alejándose demasiado de la valoración de la prensa del país.

Javier Ocaña da alguna clave para hacernos entender por qué razón puede haber gustado tanto este film:: " (...) huyendo del nervio y la hiperactividad del método Paul Greengrass, de la estética Bourne del espionaje, prefiere la calma en la puesta en escena para provocar el nerviosismo del suspense clásico. Así, el niño de la bomba por las calles de Londres en la mítica Sabotaje, de Hitchcock, se convierte aquí en una niña que vende un puñado de panes en el radio de acción, y de muerte, de la bomba que pretende acabar con los terroristas más buscados, con un más que probable atentado que no acabará con la vida de una niña, sino con la vida de quizá 100 niñas y sus padres."(1)



La verdad es que no se entienden bien los argumentos de Luís Martínez, con quien suelo estar de acuerdo, pero creo que en esta ocasión  no ha dado exactamente en el clavo. Todos sabemos que en círculos intelectuales (de todo el mundo) se cuestionan a menudo los procedimientos antiterroristas que utilizan los países desarrollados, algo que hizo Cameron en la película más taquillera de la historia, Avatar, en la que el protagonista gozaba matando enemigos desde el cielo, una clara alusión al uso del moderno Séptimo de Caballería, la avanzadísima aviación  norteamericana, china o rusa. Y todos sabemos también que hay defensores de matar a unos cuantos si de ese modo se salvan muchas vidas. Pero llegados a este punto no es imposible que el más duro dude, si se cruza en su camino un niño y tiene que  matarlo, y que no le tiemble el pulso, porque ese es el momento en que le teoría choca de frente con la realidad. A todos nos hace sufrir más lo que vemos, y nos duele más lo que pasa a nuestro lado (a unos y otros), y este hecho que introduce una duda moral no es melodramático, debe ser discutido y nadie tiene tenga rendirse diciendo que :"Con este ritual, llorón y algo pedestre punto de partida, el director construye un thriller tan efectivo y resultón como tramposo y ridículo. Lo malo no es lo evidente de un planteamiento que se limita a seguir las dudas de un soldado que no entiende su trabajo; lo verdaderamente triste es la utilización fraudulenta de la infancia como excusa para el lagrimeo tontorrón. Tanto como la guerra o más, el melodrama estúpido también mancha." (2) Otra cosa es que el melodrama le parezca estúpido, pero el argumento que utiliza es más ideológico que ético, porque muchos niños mueren en las guerras, pero nadie sabe qué se puede sentir si se les mira a la cara mientras los matas, excepto el que lo hace, un hecho que explica la locura de muchos ex-combatientes.





Dice Ascanio Carvallo que :" El inicio es un plano desde dentro de un horno donde se cocina pan. La mujer que lo saca es la madre de Alia (Aisha Takow), una niña de 9 años que vive en el suburbio de Eastleigh, de Nairobi, Kenia, controlado por las milicias yihadistas de Al-Shabab, uno de los más peligrosos ejércitos terroristas de África. Los planos finales son también de la niña Alia. La historia es lo que ocurre entre medio." (3)  Sin embargo el procedimiento utilizado ha sido de lo más eficaz y, por otro lado, muy utilizado en el cine bélico: mucha gente muere en las guerras, -soldados, hombres, mujeres, niños,ancianos -, pero si la cámara  focaliza a uno de ellos, establece una conexión con el público que lo prepara para aceptar los presupuestos del realizador. No podemos negar que este recurso de estilo desarticula el discurso de quienes son partidarios del uso de la mano dura en las guerras, obligados a elegir entre lo malo y lo que ellos creen menos malo,  en la vida real, y no en las ficciones cinematográficas que la representan.





Esto le permite hablar a Fausto Fernández de ""Pieza de cámara asceta en la que deber, responsabilidad, remordimientos, pecado, culpa y redención acaban teniendo más peso que la simple estructura de película de guerra ..."  (4)

De este modo Javier Posta Fouz, tras una buena introducción, nos hace ver que la guerra librada desde el aire, con todos los avances tecnológicos, no es ni mucho menos limpia, y puede plantear graves dilemas morales a quien maneja los drones; al parecer, el realizador, Gavid Hood, un hombre religioso, ha sabido elegir la forma de hacer añícos la perfección y ha logrado que público y prensa se pongan mayoritariamente de su parte, lo cual no pone fin al debate político, táctico y estratégico:" Un largo seguimiento de inteligencia militar a terroristas islámicos en Kenia llega a su día clave: los hombres y mujeres buscados están en la mira de las cámaras y de los misiles que ven y matan desde el cielo (el título de estreno local traiciona el sentido del original). La coronel Powell tiene el mando táctico de la operación pero no la decisión final, ni legal ni política. La película presenta la guerra moderna, la guerra de drones, en un comando múltiple desde Inglaterra, Estados Unidos y en este caso también Kenia (más llamados a autoridades en Asia). Pantallas, teléfonos, conexiones constantes, pero también las calles de Nairobi. La guerra online, pero con efectos claros y letales sobre la realidad...." (5)

(1) Drones de Guerra y paz. El país, 13 de mayo de 2016.
(2) La Guerra limpia. Diario 'ElMundo', 12 de mayo de 2016).
(3) Enemigo Invisible. El Mercurio.9 de abril de 2016.
(4) Espías desde elcielo. Fotogramas,
(5) Enemigo invisible ofrece suspenso  político y moral.


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