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miércoles, 11 de mayo de 2016

El Olivo. Iciar Bollain.





Ficha técnica:


Título original: El Olivo.
País: España.
Año: 2015.
Duración: 98 minutos.

Dirección: Iciar Bollain.
Guión: Paul Laverty.
Dirección de Fotografía:
Música.




Intérpretes:


Anna Castillo : Alma,
Javier Gutiérrez : Alcachofa,
Pep Ambròs : Rafa,
Manuel Cucala : Ramón,
Carme Pla : Vanessa,
Nikolai Will : Guarda de seguridad 2,
Juanma Lara


Sinopsis:


La película narra la historia de Alma, una joven de 20 años que trabaja en una granja de pollos situada en un pueblo de Castellón. Su abuelo es la persona que ella más quiere, pero un día dejó de hablar y así siguió durante los años. Ahora su abuelo ha decidido dejar de comer, por lo que Alma decide ir en busca de un olivo milenario que la familia poseía y que vendió hace 12 años contra su voluntad. Sin ningún plan y sin apenas dinero la chica emprenderá un viaje por Europa con el fin de recuperar el olivo, en el que le acompañará su tío "Alcachofa" arruinado por culpa de la crisis, su compañero de trabajo Rafa, sus amigas Wiki y Adele y al resto de personas del pueblo. 'El olivo' está dirigida por Icíar Bollaín ('En Tierra Extraña') y protagonizada por Anna Castillo (musical 'La llamada') y Javier Gutiérrez ('2 francos, 40 pesetas', 'La isla mínima'). (www.ecartelera.com)


Críticas:

Como ocurre con casi todo el cine español, los críticos del país no se lanzan al degüello y, aunque no alaban el último trabajo de Iciar Bollain, compensan sus críticas con paños calientes:

Carlos Boyero, que cree que el cine de Bollain se parece cada vez más al de Ken Loach, especialmente por su colaboración con el guionista del director británico, Paul laverty, manifiesta, sin embargo, su opinión de que si ya no había huellas de su talento en otras de sus películas al menos hecho gala en otras ocasiones como " en Katmandú. Un espejo en el cielo. Hablaba de lo jodido que puede ser nacer niña en Nepal. (...) al describirlo, Bollaín no lograba transmitirme nada perdurable. Sí irritación en algún momento con pretensiones líricas. Y lamentablemente vuelve a ocurrirme lo mismo con El olivo. Narra la lucha de una cría muy gritona, llena de incertidumbres pero con sentido moral como para lograr que el olivo milenario que ha vendido su agobiada familia para que decore el vestíbulo de una multinacional retorne a su sitio natural, a sus raíces. El simbolismo es tan evidente como cansino. Y vale. Todo lo que de verdad importa está en venta. Pero quedan rebeldes. Pues vale." (Buenas intenciones, tibio resultado. Diario 'El País', 5 de mayo 2016).




"Toda obra que se precie aspira a ser metáfora",-dice Luís Martínez-. "Y éstas no sólo explican el mundo sino que, en su sentido radical, lo forman. Conocemos, y hasta sentimos, gracias a ellas, a su capacidad de establecer redes de significado. Y El olivo es, como gran parte del cine de la directora, metáfora. Y lo es en su sentido más obcecadamente cristalino. La historia de una chica que intenta recuperar en un árbol milenario el sentido perdido de un mundo que se desmorona quiere ser alegoría, fábula y, en efecto, metáfora." El problema es que todo es demasiado obvio y redundante. ('El olivo': excesos metafóricos. Diario 'El Mundo', 5 de mayo de 2016).






La más entusiasta es Andrea G.Bermejo, que habla abiertamente de sus ilusiones en los nuevos partidos políticos del estilo de Podemos, 15-M y un etcétera que no especifica: " El olivo que da título a la película, sin ir más lejos, es una clara metonimia de la España del boom económico, la del derroche y el desarrollismo mal fundamentado por el que muchas familias de entornos rurales vendieron tierras para hacerse ricos y lo perdieron todo al llegar la crisis. Pero, como cabría esperar en una película de Iciar Bollain, el drama son sólo pinceladas de fondo, centrando la emocionante trama en la obstinación de una nieta (potente Anna Castillo) por recuperar para su abuelo (conmovedor Manuel Cucala, actor no profesional) el olivo que sus padres vendieron a Alemania para montar un restaurante a pie de playa. Y, si bien el alocado viaje emocional de El olivo conmueve por lo ilusionante que es ver a una juventud esperanzada –15-M, Podemos, etc–, queda por ver si la regeneración salva a España o si, por el contrario, el nuestro es un problema de raíz." (El Olivo. Cinemanía -El País-, 29 de abril de 2016).



Un optimismo que no invade a todos, como lo prueba Jordi Batlle Caminal que lee la metáfora, o metonimia, como queramos,  de otra manera: "La venta de un olivo bimilenario pone en marcha una reflexión sobre las raíces de la familia, la transmisión intergeneracional y el choque entre los bienes materiales y los sentimentales, entre otros temas no carentes de interés. Escrita por Paul Laverty, el guionista habitual de Ken Loach, está habitada por criaturas cercanas y reconocibles, aunque en algunos pasajes (el tramo final en Düsseldorf) sus comportamientos son chocantes, poco creíbles." No dice más, porque quizá no sea necesario. ('El olivo': Las raíces mandan. Diario 'La Vanguardia', 6 de mayo de 2016).

Claro que le devuelven el árbol al abuelo cuando la especulación financiera ha demostrado que el bienestar no llega a todo el mundo. ¿Quién duda de que si de verdad se remontara volveríamos a vender el olivo del abuelo para montar un negocio que  garantizara un enriquecimiento rápido ? El cine norteamericano reflexiona acerca de todo, también de la responsabilidad de una ciudadanía responsable (fueron los primeros, incluso antes que Costa Gavras en 'El capital',  en informarnos de cómo se había producido esta gran crisis). En España se echa de menos, aunque sea un poco, la autocrítica, lo que hace que los productos de nuestra reflexión sean siempre menores, excepto muy honrosas excepciones.


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