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sábado, 7 de mayo de 2016

Freeheld. Un amor incondicional. Peter Stoller.






Ficha técnica:


Título original: Freeheld.
País: Estados Unidos.
Año: 2015.
Duración: 103 minutos.

Dirección: Peter Sollett.
Guión: Ron Nyswaner.
Casting:
Dirección de Fotografía: Maryse Alberti.
Música: Johnny Marr, Hans Zimmer.
Edición: Andrew Mondsheid.
Dirección artística: Patrick Andrew Davidson.
Decoración del set: Joanne Ling.
Efectos especiales: Drew Jiritano,
Efectos visuales:  Christopher Rieman.

Diseño de Vestuario: Stacey Battat.
Responsable de peluquería: Therese Ducey.
Jefe de departamento de maquillaje: Elaine L.Offers.

Productores: Ellen Page, Tiller Russell. Kelly Bush Novak, Julie Goldstein, Phil Hunt, Duncan Montgomery, Compton Ross, Jack Selbi, Michael Shamberg, Stacey Sehr, James D.Stern, Cynthia Vade.
Productores ejecutivos: Hilary Davida, Adam De Deo, Richard Fishoff, Stephen Kelliher, Taylor Latham, Tyller Russell, Greg Schenz, , Ameet Shukla, Scott G.Stone.
Diseño de producción: Jane Musky
Compañías. Productoras: Double Feature Films, Endgame Entertainment, High Frquency Entertainment, Head Gear Films, Metrol Technology; distribuidoras: Lionsgate.



Intérpretes: 


Julianne Moore: Laurel Hester,
Ellen Page : Stacie Andree,
Michael Shannon : Dane Wells,
Steve Carell : Steven Goldstein,
Josh Charles : Bryan Kelder,
Luke Grimes : Todd Belkin,
Tom McGowan : Bill Johnson,
William Sadler : Peter Santucci,
Adam LeFevre : Don Bennet.


Sinopsis: 


Inspirada en el cortometraje documental dirigido por Cynthia Wade y ganador del Oscar en 2007, 'Freeheld' cuenta la historia de Stace Andree (Ellen Page) y la detective Laurel Hester (Julianne Moore), una pareja gay que batalló para que a esta última le fuera concedida una pensión tras serle diagnosticada una enfermedad terminal. El estado intentará evitar que Laurel consiga lo que se propone. En su batalla por sus derechos Laurel encontrara apoyo en los personajes de Dane Wells (Michael Shannon), un curtido detective, y el activista Steven Goldstein (Steve Carrell). La película está dirigida por Peter Sollet ('Nick y Norah, una noche de música y amor') y ha sido escrita por Ron Nyswaner, guionista de otra película sobre homosexualidad; 'Philadelphia'.

Críticas

La película, basada en un documental con el mismo nombre, galardonado con un Oscar en 2007, nace rodeada de un gran polémica, lo que nos hace plantearnos muchas cuestiones sobre la naturaleza del cine, las consecuencias de poner al frente de ciertas historias a actores que han triunfado en ese cine tan temible que muchos deciden no entrar a analizar, escudándose tras etiquetas como mainstream o blockbuster, que tienen mucho más impacto en los espectadores y en la generación de una conciencia que los protagonistas auténticos de historias verdaderas que son el foco de atención del cine documental. Las cosas, pues, no son como parecen y la ficción y la realidad están separadas por una línea tan fina que con frecuencia traspasamos sin darnos cuenta. Ya han advertido muchos teóricos del lenguaje fílmico que, al contrario de lo que muchos puedan creer, George Méliès dejó más y mejores crónicas del tiempo en que vivió que los industriales Hermanos Lumiére que filmaron asuntos sin trascendencia como la salida de una fábrica o la llegada de un tren. Otra cuestión es de qué forma influyeron en el avance del modo de representación que responde a estudios de metalenguaje cinematográfico.





Como avanza la sinopsis, una pareja de lesbianas, Stace Andrew y Laurel Lester, deciden casarse cuando se descubre que la segunda, una policía de New Jersey, padece un cáncer terminal y desea casarse por lo civil con su joven pareja para convertirla en la heredera legal de los derechos laborales adquiridos a lolargo de su dilatada carrera. El problema surgió cuando el equipo de dirección eligió un edificio que hiciese las veces del Ayuntamiento, en el que se habían filmado gran cantidad de clips y anuncios para televisión: el Colegio Salesiano de New Rochelle de New York, un centro privado católico. El resultado fue negativo, a pesar de las mediaciones entre la institución y los productores del film, en las que quedó clara la posición del colegio que nunca había dudado antes en convertir sus territorios en el templo de mercaderes que su religión prohíbe, pero que tenían sus prevenciones respecto a una relación entre personas del mismo sexo. Julianne Moore guardó silencio, pero Ellen Page, que había declarado su homosexualidad  ese mismo año durante la conferencia de derechos humanos 'Tiempo de progresar', escribió lo siguiente en su cuenta de twitter: " Utilizar la religión para justificar la intolerancia, me pone triste. Mando mi apoyo a todos los estudiantes LGTB del colegio, que espero que puedan encontrar la aceptación". (1)



Carlos Boyero, al final de un artículo un tanto cínico sobre las pelis que no le interesan, concluye ensalzando el trabajo de estas dos mujeres: "Freeheld ofrece buenas intenciones, pero la forma de contar la reivindicativa lucha y la progresiva concienciación de sus compañeros que lleva a cabo una policía lesbiana y enferma de cáncer para que su pareja de hecho pueda acceder a su pensión de viudedad cuando ella la palme, solo es entre correcta y convencional. Es encomiable y necesaria la batalla por la igualdad de derechos, pero tema tan agradecido no garantiza que esté desarrollado con auténtico arte. Sí lo tienen Julianne Moore y Ellen Page. Son lo más salvable de esta inaplazable denuncia." (2)



Luís Martínez, tras informar a su público de que en el Festival de San Sebastián "hasta cuatro películas aparecieron en la sección oficial para pelearse contra las exigencias de la realidad, contra los inconvenientes de un mundo fundamentalmente injusto" concluye que el único interés y empeño de este  testimonio,  rutinario hasta la exasperación, reside en que " Sollett se limita a dejarlo todo tan claro que no duda en repetir una y otra vez cada uno de los mensajes. Que básicamente sólo es uno y es el que todo el mundo tiene claro antes incluso de sentarse a ver la película. Lo llaman telefilme y eso es. Eso o la realidad en su versión más duramente mostrenca." (3)



Nando Salvá se manifiesta como el hombre duro  que niega la función social del arte, de que habló en su momento (hace más de medio siglo) Arnold Hauser, y se agobia con un film maniqueo que busca la lágrima fácil: "El director Peter Sollett verbaliza cada tema del filme a través de discursos supuestamente inspiradores, y trata a toda costa de hacernos llorar explotando enfermedades terminales y escenificando maniqueos duelos entre héroes/mártires que luchan por la justicia y villanos que celebran la “santidad del matrimonio”. De buenas intenciones está empedrado el infierno de las películas mediocres."  (4) No es una gran historia, dice Steve Ponds desde una web (curioso), algo obvio, tras calificar el film de un intento honorable, que no una gran película, pero  contada con un gran corazón por sus protagonistas. (5) Si estos esfuerzos ya no hicieran falta, quizá el colegio salesiano no hubiera cerrado sus puertas al film.

El resto, a un lado y otro del Atlántico, se mueve con los mismos parámetros, una redundancia innecesaria, porque estos trestimonios lo dejan todo bien claro.


(1) www.ecartelera.com. Impiden rodar el drama lésbico 'Freeheld', con Julianne Moore y Ellen Page, en una escuela católica
(2) Festival de cine de San Sebastián. Diario 'El País', 25 de septiembre de 2015.
(3) Festival de San Sebastián. Formas de estrellarse contra la realidad. Diario 'El Mundo', 24 de septiembre de 2015).
(4) Freeheld: más actitud que aptitud. El periódico, 5 de mayo de 2015.
(5) Steve Ponds.‘Freeheld’ Toronto Review: Julianne Moore, Ellen Page Fight for Gay Rights and Awards Attention. The Wrap. 13 de septiembre de 2015.

 

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