Páginas vistas en total

sábado, 7 de mayo de 2016

Oua Umplute, El Funeral. Che Moche.











Es difícil de interpretar qué sentí ante el espectáculo de Producciones Che y Moche, un grupo totalmente desconocido para mí, como para la inmensa mayoría del público que ocupaba media entrada del inmenso teatro del 'Espai Rambleta' Pero podría atreverme a decir que fue ante todo 'perplejidad' ante un público que, como en un sueño felliniano reía a mandíbula batiente un gag repetido alrededor de dos horas en torno a la palabra escroto, mientras volaban por los aires las cenizas del abuelo Dimitri, un gitano húngaro muerto, cuyos cuatro nietos llevaban quince años celebrando su funeral en un decorado que recordaba las caravanas de los gitanos que emigran por Europa. Un espectáculo que demuestra que los verdaderos protagonistas son los espectadores que llevan encima la mochila de sus represiones, especialmente aquellas sobre las que ha ejercido mayor presión la enseñanza religiosa, su sentimiento de superioridad ante ese pueblo nómada, apoyada en el atrezzo del escenario, constituido por retratos cutres, artilugios mecánicos pasados de moda, juegos de móvil imposibles de apagar, que apelan a la infancia de un público de edad media, coches de juguete desfasados con mando a distancia, cubos de rubik...que hacen que el público se sienta superior a esos pobres centro-europeos entretenidos en artilugios del siglo pasado,cuando todos llevan en su bolso su semartphone o su iphone, 6 , 7  e incluso galácticos. Todo ello adobado con las etéreas cenizas del abuelo, música tradicional zíngara, deseos de felicidad para el prójimo propios de los brindis, ahora en idioma ruso na zdorovje (pronunciado algo asíomo nazdarobia), que el espectador ha aprendido en las películas, algún prost de influencia germana, y alguna intterpretación espontánea del público, que una duda que lo sea porque logra la mejor representación de la noche, y eso que, al parecer es espontánea. ¡Han ido a elegir al más cachondo de los espectadores! Chistes tópicos sobre los romanos-bulgaros y los del pueblo para el que se actúa en cada ocasión (paella,'Paquito el chocolatero', 'Mi carro') . Viendo reír al pueblo hasta reventar cada vez que a sus oídos llegaba la palabra escroto, o cuando Joaquín Murillo se lo tocaba para comprobar que todo estaba en orden, sentía una pena absoluta en medio del entusiasmo del público ¿será que yo no tengo de eso y por lo tanto no lo echo de menos?

No todo era malo, aunque sí confuso y difícil imaginar hacia donde puede evolucionar un grupo así,que no son tontos, pero manejan muy bien los sentimientos inconfesables de un público que va de culto y puede pagar 15 euros por una entrada más todo lo que conlleva desplazarse hasta las afueras de la ciudad, paradójicamente al lado del gran cementerio de Valencia. El grupo se vende en su página como: " La Compañía Teatro Che y Moche con su trabajo, siempre arriesgado no escatima en esfuerzo humano y técnico, siendo su premisa el rigor y la calidad en el discurso artístico apoyado siempre en la diversidad de los lenguajes y disciplinas de las artes escénicas. Consigue así productos interesantes para todo tipo de público, y exportables no sólo al resto del territorio nacional sino internacionalmente, investigando para ello en el lenguaje universal de la estética." Lo único cierto de esto es que durante dos horas nos han hecho creer que en verdad eran centro-europeos hasta el final, y eso, unido al virtuosismo de Tereza Polyvka, que repite una y otra vez danzas de su pueblo es interpretado por el grupo como 'diversidad de lenguajes de la estética, (la verdad es que la lengua es muy sufrida).Los gitanos son un pueblo nómada, que difícilmente se asienta definitivamente en un lugar, a lo que se une la irrupción en festivales de cineastas  como Radu jude, Christi Puiu o Cornelio Porumboi, que han conseguido insertar en el imaginario colectivo no sólo las formas de vestirse y comportarse de estos pueblos, sino, y en especial, su música, que se encargaron de popularizar compositores románticos-nacionalistas  de la talla de Franz Listz y Frédéric Chopìz, en un intento de frenar la expansión napoleónica. Una nota cultural que compensa tanto escroto.

Reconozco que parecía una marciana en medio de tanto divertimento y que quizás la rara era yo. O quizá el resto sabía a lo que iba. He de reconocer que nos mantuvieron engañados hasta el final haciéndonos creer que, zaragozanos de origen, procedían de un lugar entre Bulgaria y Rumanía, lo más o lo único teatral de un espectáculo que se presenta como una dramatización de una historia inexistente (salvo que murió su abuelo Dimitri y llevan quince años haciendo el funeral), a pesar de que, también los escasos críticos que se han interesado en escribir sobre este espectáculo ( ya debieran haberse interesado evitando el equívoco del que algunos nos quejamos ) hablan de un 'guión ligero'. Y es que lo de verdad entristece es que caminamos hacia un espectáculo tan populista como la política, un populismo que algunos han interiorizado hasta tal punto que no entienden las críticas (escasas, lo admito) de quien es verdaderamente libre para hacerlas. Yo no me divertí, pero otros lo hicieron por mí, y, a sabiendas de que no hay publicidad mala, he decidido escribir este comentario que no sólo va dirigido a los que intervienen en este espectáculo, alguno con  habilidades notorias, sino al público que forma parte del discurso  e interactúa de una forma tan manifiesta con los mimos y da sentido a su burla, de una manera casi imposible de conseguir en el cine, que atrapa la realidad y la convierte en inamovible según Cocteau, lo que, en  ningún caso, quiere decir que no hay tantas películas como espectadores, que con su experiencia y su situación emocional, poco manipulable por el cineasta, completarán la diégesis y darán lugar a películas bien diferente, llegado el momento de la reflexión en soledad. Yo me pregunto ¿Qué quedará de este espectáculo cuando uno llegue a casa? No cabe la menor duda  de que la destreza con su violín de Tereza, que, o 'cambia el tercio' o corre peligro. Pero, claro ¿Por qué lo va a cambiar mientras le vaya bien?





No hay comentarios:

Publicar un comentario