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miércoles, 22 de junio de 2016

El otro. Robert Mulligan.











El mayor enemigo del hombre es él mismo.




Ficha técnica:


Título original: The other.
País: Etados Unidos.
Año: 1972.
Duración: 109 minutos.

Dirección: Robert Mulligan.
Guión: Tom Tryon, basado en su propia novela.
Dirección de Fotografía: Robert Surtees, A.S.C.
Música: Jerry Goldsmith.
Edición: Folmar Blangsted, A.C.E.y O.Nicholas Brown.
Decorador del set: Ruby Levitt.

Vestuario: Tommy Welsh, Joanne Haas.
Maquillaje: Joe DiBella.
Peluquería: Dorothy White.


Productor: Robert Mulligan.
Productor asociado: Don Kranze.
Productor ejecutivo: Thomas Tryon.
Diseño de producción: Albert Brenner.
Compañías Productoras: Rem- Benchmark Productions , 20th Century Fox.Film Corportion.


Intérpretes:


Uta Hagen: Ada
Diana Muldaur: Alexandra
Chris Udvarnoky: Niles Perry
Martin Udvarnoky: Holland Perry
Norma Connolly: Tía Vee,
Victor French: Angelini,
Loretta Leversee: Winnie,
Lou Frizzell: Tío George,
Porti Nelson : Mrs. Rowe,
Jenny Sullivan : Torrie,
John Ritter: Rider,
Jack Collins: Mr. P.C. Pretty,
Ed Bakey: Chan-yu,
Clarence Crow: Russell.


Sinopsis:


Dos hermanos gemelos viven con su abuela en un pueblo, a mediados de los años 30 . Ambos son muy dispares y, por ello, se enfrentarán con una terrible realidad.


Críticas:

Robert Mulligan (1925/2008), adscrito al movimiento de 'El Nuevo Cine Americano'  a la llamada 'Generación de la Televisión', junto con Stanley Kramer y Robert Altman entre otros,(1), se basó en la novela de Thomas Tryon  (1926/1991), un actor  que se hizo escritor a los 43 años, pero tuvo tiempo para dejar obras como The other (1971), su novela más conocida. Adaptada al cine en 1972, narra una historia imperecedera con influencias claras de Faulkner, en la que un personaje nos ofrece su punto de vista objetivo sin hacer cómplice al espectador de lo que pasa en realidad o en lapsique del pequeño protagonista, unas dudas que deja sin resolver al final del film.





The Other es un film tan rico en matices que expertos en diferentes disciplinas arriman el ascua a su sardina y dan una interpretación desde su propia disciplina. Antonio Pastor  profundiza en el análisis de  esta obra de culto para los escritores del  horror fiction de finales del siglo XX: " Tryon inventa una estética visionaria que recoge elementos desarrollados en la posmodernidad y en gran parte de la narrativa contemporánea. Con una destreza impecable y una estructura casi perfecta penetra en el inconsciente del lector, línea a línea, hasta poseerlo: entonces, lo destruye (...) Desde las primeras narraciones semíticas hasta la novela gótica encontramos sugerentes obras de psicoterror que utilizan el recurso de los hermanos gemelos para arrastrar al lector a un estado de alteración de la conciencia de su propia identidad. Ese horror a verse uno mismo sintiendo y pensando como un violento asesino, como un criminal atraído irresistiblemente por un extraño placer que parece anidar dentro de sí. Un instinto básico, de supervivencia, la necesidad de destruir para certificar la propia existencia. Nada mejor que dos seres nacidos idénticos, de un mismo óvulo, para visualizar el drama humano, el eterno dilema del bien y el mal. (...) Dos hermanos gemelos representan, físicamente, el miedo más ancestral que se esconde en nuestra mente desde que nacemos hasta que morimos: el miedo a nosotros mismos. (2)







Otros inciden  y hacen una lectura que reside en la contemplación del mundo a través de los niños, como  Miguel Ángel Palomo del diario 'El País' : "La aproximación más perversa de la historia del cine al universo de la infancia (...) adapta una magnífica novela del actor y escritor Tom Tryon y logra uno de los filmes más alucinados que se hayan rodado jamás. (...) La cámara de Mulligan exprime los rostros de ambos pequeños para adentrarse en un mundo escalofriante, en el que lo fantástico tiene tanta vida como lo real, y donde la infancia no es más que otra pesadilla." (3)







Hay quien matiza más, sin apartarse de este análisis, como Nahatara, una lectora de Filmaffinity, cuyo comentario, más filosófico, diferencia entre ética y moral,y parece referirse también a un estadio primitivo en el desarrollo de la conciencia del hombre hacia la distinción entre el Bien y el Mal como algo aprehendido: "Hay un extraordinario grabado de Doré que muestra un infierno pavoroso, poblado por figuras humanas contorsionadas por el dolor y en su centro exacto, la figurita risueña de un niño que sostiene un tridente: el Diablo. La intención del artista no parece ser la de asociar la figura del infante a nuestra concepción del Mal en un sentido ético, sino la de expresar este Mal como la ausencia de moral intrínseca con que nace y crece el cachorro humano hasta recibir sus primeras nociones de lo que es bueno y lo que es malo. Si bien parece que el ser humano, por instinto, tiende a proteger y preservar a la especie, tan razonable es suponer que si su persona se ve de algún modo amenazada por elementos de esta misma especie, el comportamiento natural de un ser que todavía carece de unos principios básicos será el de eliminar a los causantes del peligro que pone en entredicho su natural inclinación a la supervivencia. (4)





Comentario:


La profundidad de estos análisis nos sitúan ante la importancia del film, que influyó sin duda alguna en la película de Alejandro Amenábar 'Los Otros', una actualización de la obra del americano, del que se declara admirador, una película multirreferencial, con homenajes a  Peter Medak y su perturbador título 'Al final de la escalera (The Changeling, 1980), o a Stanley Kubrick en 'El resplandor' (1980) , un 'remake' de 'El año pasado en Marienbad  (1960) , a cuyos personajes Mulligan dota de color, de movimiento y de vida, acercando el plano, rellenando la pantalla con el rostro de dos niños, Chris y Martin Udvarnoky, actores que formaron parte del grupo de niños psicópatas del cine de terror.





Apenar comienza a andar el film un travelling nos adentra lentamente en un bosque, contemplado con mimo por la cámara  hasta que llega a un claro y se detiene. En el centro un niño, de rodillas, iluminado, casi sobrenatural, que obliga a la cámara a cambiar de dirección iniciando un viaje frontal que se cerca al pequeño y se detiene ante sus manos, tomando un primer plano en el que muestra a éstas juntas, apretadas, con las uñas algo sucias, encerrando algo en su interior . El espectador al que se va dando la información poco a poco, tras unos ruidos en la maleza inquietantes, descubrirá qué esconde Niles: una enorme sortija, que guarda en una caja de lata que esconde en su pecho, junto a otra 'cosa' que no enseña, envuelta en un papel o una tela azul, que el más avisado intuirá pronto qué es sin la ayuda de nadie. Estos dos talismanes, junto con un candado que cierra la puerta que da accesoalsótanoen el que falleció el padre, constituyen los elementos que dan cohesión al background, el relato que subyace en la estructura profunda del texto cinamatográfico, y cohesión a la oscura y confusa historia que nos cuentan el guionista y el cineasta, y que, a medida que avanza nos hará cada vez más conscientes de quiénes son los agentes,pero menos seguros de lo que estamos viendo. Un film en  el que que se exige un esfuerzo del espectador y que, precisamente por eso, quedará tan complacido, si logra entender una trama tan retorcida,  como el que resuelve un problema de física o matemáticas o hace una buena traducción de latín.

De nuevo, como en tantas películas, el bosque no es el 'locus amoenus' de los poetas,  sino un lugar en el que puede resultar fatal perderse, visto por el hombre como un ente hostil, desde los cuentos tradicionales como 'Hansel y Gretel' (llevado al cine por Eggers, realizador de La Bruja, 2016) hasta que en la modernidad ha sido emulado por directores como Wes Ball, en 'El corredor del laberinto', como la valla de una prisión, cuya amenazante existencia hace auto-reprimirse al hombre para adentrarse en esa masa boscosa en la que habitan nuestros monstruos, ya sean ficticios o reales, Pero aquí el miedo yace en lo más profundo de la psique humana, que inventa todas estas historias para evitar que el hombre se ponga ante el espejo y conozca su propia deformidad. (5)





Como hemos dicho antes, los protagonistas son dos niños gemelos, interpretados por Chris y Martin Udvarnoky, dos actores que saben cómo representar como nadie a esos seres en teoría tan inocentes, que parecen, sin embargo,  no haberlo sido nunca, sino haber sabido todo desde el principio; dos personajes de actitudes no ya maduras, sino centenarias que juegan como niños, pero calculan sus acciones como seres atávicos, milenarios, sin edad. Como en 'El Vizconde Demediado' de Italo Calvino, en uno de estos niños , Niles, reside toda la bondad, mientras que en el otro, Holland, se halla todo el mal, un constructo binario irreal, edificado, levantado sobre dos actores reales, dos gemelos de verdad, renunciando a la práctica habitual de hacer que uno solo represente a un personaje y su alter ego, así como al uso abusivo de los espejos, (alguno hay), con el mismo propósito.



A pesar de optar con frecuencia por los primerísimos primeros planos para hacer brillar con todo su esplendor los rostros de Niles y Holland, sabe combinar este recurso con una buena contextualización, obtenida con frecuentes planos generales, que nos dejan ver a los personajes de la familia, los vecinos, la casa, sus espacios, los de arriba, pero también los de abajo, lo sótanos oscuros, en donde prefieren jugar los niños y planear sus terribles acciones, planificadas por el peor de ellos, Holland Perry. El imperio de un terror que no cesa en un lugar apacible, familiar, que padece con frecuencia la presencia de la muerte en su seno, obligan a la abuela de Niles/Holland - en el tiempo transcurrido el espectador ya va tomando conciencia de una parte de lo que ve -, a poner a su nieto ante el espejo, a obligarle a decir en voz alta quién es, dónde está,que ve, y la revelación es escalofriante, aunque no resuelve la situación. Ya en la fase de desenlace o resolución del conflicto, una vez que el director ha confrontado a los actores y el público con la historia que plantea Tryon, unas pocas imágenes finales, planos de detalle obtenidos con elegantes travellings, - dos ventanas y un candado roto -, confirma sus sospechas a aquella parte del público que actúa como voyeur y que ha visto 'Los otros' de Alejandro Amenabar, un film realizado en 2001, y entenderá  hasta qué punto el español, que nació el mismo año que se estrenó 'The other',  era admirador de Mulligan. El resto deberá hacer más esfuerzos.

The Other es una película excepcional, digna del realizador de 'Matar a un ruiseñor'. Un trabajo en el que su director, Robert Mulligan, ha respetado a su público y le ha dado las suficientes pistas para que reconstruya la historia que subyace en este terrible relato. Un hecho que nos invita a ser mucho más cautelosos y respetuosos con algo en lo que no creemos,el spoiler. Entre otras razones porque es muy posible que otros espectadores extraigan conclusiones diferentes. Pero podemos llegar a un acuerdo de mínimos: los mayores monstruos anidan en nuestras propias mentes, como ya nos advirtió aquel mago de la imagen que fue Goya: "El sueño de la razón genera monstruos."  Una historia contada con la mejor caligrafía, una bellísima fotografía, magnífica y discreta edición, control del timing y una gran verosimilitud. Imposible renunciar a verla.



(1) Wikipedia.
(2) Antonio Pastor. Thomas Tryor. La obra precursora del psico-terror moderno. www.literaturas.com.
(3) The Other. Miguel Ángel Palomo. Diario 'El País'.
(4) Netahara. Filmaffinity.
(5) La Bruja.La leyenda de Nueva Inglaterra. Cinelodeon.com.





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