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jueves, 30 de junio de 2016

La visita. Mi.Night Syamalan. Comentario.





Por razones que no alcanzamos a entender se producen extrañas pérdidas de posts en blogger, que sólo se hacen visibles para el que los ha escrito y conoce su existencia. Unas veces por el hecho de que la plataforma los agrupa por meses, otras porque sitúa el nombre del blog delante o detrás...Si es cierto que estamos entrando en una nueva era, ahora tecnológica, convendría que los líderes políticos y sociales conocieran el funcionamiento de internet y, una vez creada una conciencia social, se luchara por generar accesos fáciles de comunicación para los jóvenes que van a tener que trabajar on line y no estas aberraciones kafkianas que obligan a quien tiene que ofrecer un servicio en  la red a recurrir a todo tipo de especialistas, y, al fin, correr el riesgo de  poder perder su trabajo.

Ficha técnica,sinopsis, críticas (Pinchad aquí).

Comentario:

'La visita' de M.Night Shyamalan es una película pequeña, modesta, pero muy agradable, que aborda el hecho cinematográfico desde la confección del guión hasta la sala de proyecciones repleta de espectadores, a los que en un momento determinado se dirige el personaje del abuelo, rompiendo de forma descarada y agresiva la cuarta pared, advirtiéndoles de que vivimos tiempos oscuros, estableciendo un diálogo con su público que responde divertido. Shyamalan nos hace reír, nos hace gritar y logra algo muy raro en la actualidad, reunir en la sala oscura a los espectadores más habituales del séptimo arte, que a su vez son los protagonistas de un film con los que todos pueden sentirse identificados: los más jóvenes, pre-adolescentes y adolescentes y los jubilados, entre los que se pueden observar diferentes niveles de tolerancia, desde los que unen sus risas a las de los que salen de la niñez y disfrutan haciendo ostensibles sus emociones, y los que protestan ante la algarabía juvenil, que celebra sonoramente tanto los sustos como las ocurrencias de sus homólogos al otro lado de la pantalla. Las nuevas tecnologías  se hacen presentes en un film, en el que alguno ha querido ver una actualización de la historia de Hansel y Gretel, y en el que ciertos detalles, más convencionales, difíciles de interpretar en el desarrollo, convergen de la forma más irónica y divertida en los últimos tramos de la historia; la música que acompaña la aparición de la policía en la resolución final del conflicto provoca un extrañamiento desconcertante que pone en solfa todo lo ocurrido.Parece como si el propio Shyamalan no quisiera tomarse en serio su propio relato.

Becca rueda su propia película, un documental, con una cámara doméstica y proporciona otra a su hermano Tyler, para que le apoye en la grabación de un film de inspiración godardiana, en el que tiene una fuerte presencia la ética cinematográfica y la celosa vigilancia para que no se introduzca un ruido extraño en la comunicación, algo ajeno al que filma, que cuenta su propia historia y la de su familia. Su hermano milita a gusto en las nuevas formas agresivas del reality, y el conflicto surge entre ambos cuando presienten que algo extraño ocurre en el hogar de sus abuelos maternos.  Becca no acepta esconder sus cámaras en lugares desde los que las personas filmadas no los puedan ver y sean protagonistas ajenos de una historia que no les incumbe y de la que no quieren formar parte; su hermano, por el contrario, no sólo es un rapero empedernido, sino, como hemos dicho antes  un fan de los reality show. Todos los elementos atávicos y modernos, los protagonistas jóvenes y viejos, sanos y enfermos, y las tecnologías de comunicación más actuales como el skipe confluirán para lograr un objetivo,el que Orson Welles señalaba como aquel al que los cineastas debían aspirar por encima de todo: "entretener y divertir, al público" al mismo tiempo que adoctrinar a los jóvenes y prevenirlos contra el resentimiento y el rencor. A través de la mentira y la verdad, la ficción y la realidad, los jóvenes y los viejos irán reconstruyendo las vicisitudes y las decisiones vitales, equivocadas o acertadas, que condujeron a la madre de Becca y Tyler a, desdeñando las posibilidades que la vida puso a su alcance, acabar como dependienta de un supermercado.

Un film positivo, divertido, que realiza cameos de películas de terror y ciencia-ficción actuales  que usan la técnica hipertextual del metraje encontrado o found footage, que acaba constituyendo un género, en el que las imágenes que se ven en pantalla son filmadas, en teoría, por los propios personajes del film, mediante cámara en mano de primera persona, como en la saga de Paranormal Activity,  pero también clásicos relacionados con los más viejos, como Cocoon de Ron Howard (1985), presente en la historia que cuenta la abuela acerca de unos extraterrestres que viven protegidos en el fondo de las aguas, y que en el cuento de Howard rejuvenecen a los ancianos y les devuelven sus fuerzas. De este modo, el cineasta indio-norteamericano entra sin temor en el mundo de las nuevas narrativas de que habla Daniel Tubau (1), quien recuerda que McLuhan "decía que cada generación vive en el mundo creado por sus antepasados treinta años antes, por lo que apenas es capaz de percibir su propio entorno, del mismo modo que un pez no sabe que vive en un medio acuático "(...)  a lo que se añade el hecho de que "son muchos los que desprecian las nuevas tecnologías, incluso a pesar de que las usen a diario", especialmente si afectan a la manera de narrar, según Murray,  Syamalan, fiel a sí mismo, no defrauda a quien espera un giro de guión que consideran el rasgo más característico de su estilo, desdeñando otros más importantes que recorren su cine y que hacen de películas como 'El Protegido', 'Señales', 'El Bosque' o 'La chica del agua' títulos inolvidables.

Pero Syamalan enriquece su historia  con  subtramas importantes, imperecederas, como la presentación de la familia patriarcal como opresora, hasta tal punto  que, en ocasiones, empuja a los individuos a huir de su seno, y su 'derivada' más importante: la imposibilidad bergmaniana de la pareja, un hecho que se constata en un final feliz en el que la madre volverá a casa sola con sus hijos, unos adolescentes que han sufrido en sus carnes una tragedia propia de Peckinpah, en la que, siendo casi niños, son empujados por unos hechos extraordinarios a cruzar la línea que separa la cotidianidad de la violencia.

(1) El guión del siglo 21. Daniel Tubau. Elfuturo de la narrativa en el mundo digital. Alba Editorial. Colección Fuera de campo. Año 2011, pág. 115.

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