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sábado, 9 de julio de 2016

Mi amigo el Gigante. Steven Spielberg.




Ficha técnica:


Título original: The BFG.
País: Estados Unidos.
Año: 2016.
Duración: 117 minutos.

Dirección: Steven Spielberg.
Guión: Melissa Mathison, basado en el libro de Roald Dahl.
Dirección de Fotografía: Janusz Kaminski.
Música:John Williams.
Montaje: Michael Khan, A.E.C.

Diseño de Vestuario: Joana Johnston.

Productores: Kathleen Kennedey, John Madden, Frank Marshall, Steven Spielberg.
Productores ejecutivos: Kathleen Kennedey, John Madden, Kristie Mackosko Krieger,  Michael Siegel.
Diseño de producción: Rick Carter y Robert Stronger.
Compañías. Tripictures, Amblin Entertainment, presentan en asociación con Walden, una producción de Kennedy/Marshall Company.


ntérpretes:



Mark Rylance:  El gran gigante bonachón,
Rebecca Hall : Mary,
Jemaine Clement : Fleshlumpeater,
Bill Hader : Bloodbottler,
Penelope Wilton : La Reina,
Ruby Barnhill : Sophie.



Sinopsis:


Steven Spielberg vuelve al cine familiar y de aventuras con un guion de Melissa Mathison, basada en una novela de Roald Dahl, famoso escritor por obras como 'Matilda'. Sophie es una pequeña niña huérfana que tiene la intuición que por las noches pasan sucesos extraños. Una de las noches, conocerá a un gigante. Lejos de asustarse, se dará cuenta que es un gigante muy simpático con el que formará una relación de amistad. Junto a su nuevo amigo, Sophie tendrá que unir fuerzas con la Reina e Inglaterra para enfrentarse a los malvados gigantes. Sophie descubrirá que la realidad supera lo que nuestros ojos ven y que para vencer deberá tener coraje y valentía. Los tres intentarán proteger a los humanos de los gigantes, quiénes están dispuestos a exterminarlos, comiéndoselos. El reparto está formado por Mark Rylance, Rebecca Hall, Jemaine Clement, Bill Harder, Penelope Wilton y Ruby Barnhill como la pequeña Sophie. El largometraje fue presentado en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Cannes.



Críticas:


Como ocurre siempre con un film de uno de los dos grandes innovadores del cine norteamericano y como consecuencia del cine de todo el mundo, que han logrado la admiración  de grandes cineastas  en todas las latitudes, entre ellos nuestro mejor director, Alejandro Amenábar.  Hablamos de George Lucas y Steven Spielberg, el segundo de los cuales ha provocado que los voceros del masculinismo hayan cargado con su mejor artillería para hundir el nuevo film del llamado 'Rey Midas', algo que parece que de momento no han logrado, aunque están dispuestos a perseverar y no aceptar, ni vivos ni muertos, nuevas exhibiciones de mundos fantásticos y pletóricos de emoción, surgidos de la imaginación de uno de los 'wonder boy', una denominación bajo la que algunos incluyen personajes tan variados como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o Terrence Malick, éste último actualmente de moda, cuya influencia alcanza a ¡ realizadores como Alejandro Iñarritu y su multigalardonado fotógrafo Emmanuel Lubezki.. El resultado de semejante asalto ha sido escaso, con pocos seguidores, entre ellos el enfant terrible del periodismo español,  que no se rige por otra norma que su propio gusto, Carlos Boyero, y el catalán Salvador Llopart, cuyos argumentos analizaremos a continuación.



El segundo lamenta que el cineasta estadounidense haya dado prioridad a la fría técnica sobre la emoción que destilan sus películas y constituyen una de sus características autorales: " (...) la niña (Ruby Barnill) (es) fría y distante, como quizá pide su papel. Y como a la postre resulta el filme en su conjunto, frio, sin emoción, lejos del poder de conmoción de otros filmes de Spielberg. Uno echa de menos esa emoción pero aplaude la técnica. Aplaude brevemente, sin pasión, la verdad. Como en buena medida aplaudió Cannes la primera proyección de “Mi amigo el gigante” en el certamen. " (1)



Carlos Boyero mantiene una postura muy parecida a la  de Salvador Llopart: "Estamos en el reino de la fantasía y de los sentimientos tiernos. La cámara de Spielberg se mueve con magisterio en decorados deslumbrantes, imagino que ese universo le conmueve. Sin embargo, no me consigue transmitir la mínima fascinación hacia lo que está contando, no logro entrar nunca en ese universo tan florido. Y es el mismo director que cuando hablaba de la relación entre niños y seres de otra galaxia, tenía capacidad para hacer llorar a las piedras. Pero aquí todo huele a fórmula, a un producto lujoso que ves con indiferencia y desde fuera. Me recuerda la gelidez que sentí ante otras películas de este director que se movían en un territorio similar, como las olvidables Hook y Las aventuras de Tintín. También estoy seguro de que antes de jubilarse, el proteico talento de este hombre volverá a parir una obra maestra." (2)



Luís Martínez se alinea con los que han disfrutado del film del abuelo venerable, como lo llama más arriba en su artículo: " El planteamiento de la película es de una sencillez que primero desconcierta y luego acaba por convencer, quizá hasta enamorar. Se trata de un proyecto vocacionalmente pequeño para la pantagruélica filmografía del director y que se mueve por la pantalla pendiente exclusivamente de los detalles. La historia avanza impulsada por ese aire tan alocadamente preciso del universo de Dahl. Hay gigantes buenos, gigantes malos y gigantes que se tiran pedos enormes. Y de color verde. Todo se atiene a esta lógica desconcertante donde lo que importa es dejarse llevarse. Sin catarsis tipo Disney, sin arrumacos de princesitas bobas, sin más placer que el de la imaginación libre de impuestos. Bien es cierto que tanto gusto y devoción por lo diminuto, pese a que hablemos de colosos, acabe por demorar la historia hasta, por momentos, detenerla. Da igual, importa el tono preciso de una infancia retratada a la justa altura de los ojos. Sin místicas. (3)





Para Manu Yáñez Spielberg lleva a Cannes su fábrica de sueños y para el crítico, que creció con los relatos de este cineasta tan peculiar, la película tiene el sabor del tiempo perdido: " 'El gran gigante bonachón', ofrece a Steven Spielberg una oportunidad de oro para poner en escena una reflexión sobre su arte. Y es que no resulta difícil imaginar al director de 'E.T. El extraterrestre' y 'Encuentros en la tercera fase' identificándose con el gigante que protagoniza esta pequeña y encantadora película sobre el valor de la amistad y la imaginación. En su guarida, perdida en el océano atlántico, no tan lejos de las costas británicas, en el País de los Gigantes, el gigante del título esconde una auténtica fábrica de sueños: una laboratorio colorista en el que se confeccionan, a través de fórmulas alquímicas, los relatos fantásticos que avivan la imaginación de los niños y adultos a los que visita el gigante en la noche londinense. El hermanamiento entre las figuras del gigante y Spielberg es tan transparente y poderoso que seguramente emocionará a todos aquellos que, como este crítico, crecieron a la sombra del talento fabulador del director de 'Tiburón' o la saga de Indiana Jones. En cierto sentido, 'Mi amigo el gigante' sería para Spielberg lo que 'La invención de Hugo' fue para Scorsese, aunque en el caso de Spielberg cuenta más la fantasía intemporal que la nostalgia cinéfila." (4)




En Estados Unidos ha habido mayor unanimidad en la acogida del nuevo trabajo de  uno de sus mejores directores, que ha conseguido mayor aceptación entre los críticos, un 72 %  que entre el público con tan solo un  64 %

(1)  "Mi amigo el gigante", nueva película de Steven Spielberg: admiración sin emoción. Diario 'La Vanguarda', 16 de mayo de 2016.
(2)  Spielberg no logra contagiar su  elaborada fantasía. Diario  "El País", 15 de mayo de 2016.
(3)  Pide tres deseos: Steven Spielberg: sexo coreano y humor tremendo. Diario 'El Mundo', . 14 de mayo de 2016.
(4) "Mi amigo el gigante": Spielberg lleva a Cannes su fábrica de sueños. Fotogramas.




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