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sábado, 9 de julio de 2016

Money Monster. Comentario II.






Desde antes del estreno, durante el estreno y después del estreno, los poderosos protagonistas fuera de campo y sus voceros han intentado poner paños calientes,( a la vez que se llenaban las faltriqueras con los beneficios del film), al  discurso que subyace a esta historia tan bien contada que dirige Jodie Foster ( en  mis escritos previos la llamé Jodi, no porque desayune todos los días con ella, sino por obcecación nocturna), Primero con la traducción de Money Monster por 'Maestro del dinero' (¿¿¿¿????, lenguaje breve e informal de los usuarios de la red); después intentando desplazar el foco de atención de donde lo sitúa la cineasta, feminista y lesbiana, y centrarlo en la economía y la televisión, desnaturalizando su mensaje.

Pero la realidad es tozuda, y los bloques están estructurados de otra manera:
  • La economía y sus voceros, ya sean 'ilustres economistas que dan su opinión a millones de espectadores y tertulianos, ya sean conductores de realities como 'Money Monster', o activistas de moda. La directora técnica, encarnada por Julia Roberts está en segundo plano, porque su papel no es convencer a los televidentes para que inviertan en bolsa, sino hacer posible que el show se emita cada día.
  • Las masas de pequeños accionistas que no muestran ningún rechazo a  los procedimientos poco ortodoxos de sus brokers, hasta que pierden sus inversiones. Entretanto animan a sus representantes  en la bolsa a invertir donde haga falta y utilizar los procedimientos que estimen convenientes para mejorar sus beneficios, algo que les quita credibilidad cuando protestan.
Llegados a este punto ¿qué se necesita para encender la mecha que provoque la explosión del conflicto? Un loser, un perdedor educado por su madre, un flojo y un sensible, que se gasta la herencia que ha generado el esfuerzo de su progenitora para satisfacer a una compañera que lo trata como si fuera carroña en la intimidad, y que, desatado el conflicto, lo acusa ante las cámaras tachándolo de inútil y firmando, de paso, su sentencia de muerte. Alguien tan desesperado que no dude en enfrentarse a Goliat, a los que son conservadores porque tienen algo que conservar, y lance, de paso, un torpedo a la línea de flotación del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump.

Dice Joaquin Vallet Rodrigo que la película está quizá " demasiado subrayada y evidente en sus intenciones (...) y sustituye la reflexión por el grito, expeliendo las miserias de los dos grandes monstruos de la sociedad actual: la televisión y la economía.2 (1) Quizá se le olvida un tercero muy importante, al que comienzan a unir también sus intereses, por pequeños que parezcan, las masas inversoras, los pequeños capitalistas y sus voceros, que no mueven un dedo porque esperan recuperar lo invertido, aunque aplauden al loser, educado por su madre, (redundancia necesaria), que como no tiene nada que perder está dispuesto a dar lo poco que tiene . De paso Jodie Foster hace evolucionar la teoría fílmica feminista, dotando a las mujeres del film de un gran peso específico ya sea como madres que paren a héroes anónimos a diferencia de Sarah O'Connor, la madre de John en Terminator, un mito masculino producto de la sociedad patriarcal, directoras de programas televisivos millonarios o portavoces de empresarios sin escrúpulos, a los que finalmente ayudan a derribar. Una propuesta agresiva que sorprende al crítico., "sobre todo porque tanto Clooney ( en sus películas anteriores ), como Jodie Foster en su primera pieza como directora, la muy interesante 'El pequeño Tate' (Little Man Tate, 1991) optaban por una sobriedad y sutileza compositiva ciertamente disimil con las líneas formales sobre las que se construye Money Monster..." (opus cit.)

Por mucho que se intente rizar el rizo, hablar, hablar y hablar, hasta que olvidemos de qué estamos hablando, la propuesta de Jodie Foster es de las más avanzadas de los últimos tiempos, acompañada en esta ocasión por George Clooney en la producción, un hombre extremadamente guapo, que no duda en ridiculizarse a sí mismo, y en hablar de la necesidad de los machitos, llegada cierta edad, de servirse de ayudas para lograr una erección, una situación que hace explícita en el productor del programa televisivo  'Money Monster' en la ficción; un via crucis que soportan otros guapos del cine como Brad Pitt o Leonardo  DiCaprio, (entre otros), en una especie de simulación de selección natural que ubica toda la inteligencia en las mujeres más bellas y toda la torpeza, ineptitud e ignorancia en los cerebros de los hombres dotados de la misma hermosura (miles de críticas avalan este aserto) . El mensaje llega tan claro al receptor que es muy difícil introducir un ruido que lo impida.




Por si alguien duda de lo que estamos diciendo, la caricatura de sí mismo que es ese apéndice de 'Alaska' sin Pegamoides, a no ser ese personaje que lleva siempre acoplado a su espalda, acaba de decir en un show de televisivo que gana en cutrez al que presenta Gates: "Viva las familias bien estructuradas, las familias clásicas son las mejores." ¿Sabe acaso lo que está diciendo? ¿Es la familia que forma con su mujer, a la que le unen esos ojos pintados, tipo Familia Monster, clásica o rompedora? No es la primera perla que desliza este personaje, que, como  el escritor de La Mancha anuncia al principio de su libro, no quiere ni siquiera  acordarse de su nombre.


(1) Money Monster. Monstruos televisivos. Dirigido por...julio-agosto, 2016.


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