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sábado, 27 de agosto de 2016

Cafe Society. Woody Allen. Comentario.





Cartel, ficha técnica, sinopsis, crítica, trailer (Pinchad aquí)


Comentario:


Lo primero que honestamente podemos decir es que no se resucita a un muerto con una suave melodía y dos o tres sesiones de jazz al anochecer, cuando sólo quedan unos cuantos rezagados que se resisten a meterse en la cama. La marca 'Allen' es algo más que una voz en off temblorosa que actúa como un narrador omnisciente,ni una serie de clichés concatenados y gags basados en la condición judía del cineasta; ni tan siquiera que la acción se ubique en la ciudad de New York. No nos creemos a Jesse Eisenberg cuando intenta imitar al cascarrabias hipocondríaco que discute con el gafapasta que habla de McLuhan en la cola del cine, ni su amor por la joven Bonnie, penosamente interpretada,  por Kristen Stewart, con sus diademas infantiles;  ni tampoco nos convence  la impresionante Blad Livewly que se convertirá en esposa del joven galán y que se lo come con su sola presencia. Pero mucho menos nos lo creemos haciendo de duro y regentando un garito de lujo, propiedad de su hermano, un capo de la mafia, emulando a Humphrey Bogart en Casablanca, a Glen Ford en Gilda, o paseando por el Central Park como Fred Astaire, acompañado de Cyd Charisse en 'Melodías de Broadway'. Y no nos lo creemos porque estas imágenes no llegan a la categoría de homenaje y se quedan en una emulación absurda y ridícula de grandes momentos del cine de todos los tiempos. Steve Carrell resulta patético, engordado artificialmente para dar el pego de un gran productor de los años 30, que se codea con los directores de la Paramount, la Warner o los Goldwyn, los amos de la Metro. Ni tampoco su apasionado amor, así como su increíble desprecio por el glamour de las estrellas de la época del glamour, a las que se obligaba a llevar pieles en verano. Tampoco nos lo creemos.(redundancia buscada). El propio Eissenberg, fino y elegante, duele como un grano en la nariz, en medio de una mesa familiar chusca y extravagante.

No se entiende bien la falta de coherencia en la gama cromática elegida para dar coherencia al film, que pasa de una imagen superactual, brillante y clara, casi fría, a esa iluminación entre sepia y anaranjada, propia del atardecer, como de película envejecida, con independencia de la hora del día, lo que provoca la desorientación del espectador, al que le cuesta ubicarse, (aunque el atrezzo lo ayuda),   temporalmente (¿años 20, 30,40?). La repetición de secuencias irónicas con ánimo de divertir al espectador con mafiosos de los años 30, amedrentando vecinos, ejecutando competidores y perseguidos por la policía llega a cansar, y aunque es cierto que Allen ha perdido nervio con la edad, ninguna de las películas que la han precedido en los últimos tiempos han padecido un declive tan acusado como ésta. Y me niego a comparar este film con Midnight in París o Blue Jasmine, ya que Cafe Society no conserva ni la magia de una ni el buen hacer de Kate Blanche en la otra. Ni Owen Wilson es Jesse Eisenberg, aunque tampoco sea Woody Allen.

Alejandro Alegré la considera "solo otra mala película de Woody Allen". Por todo ello, pese a que 'Café Society' habría sido atacada como un episodio especialmente aciago en la carrera del neoyorquino de haber sido estrenada hace 20 años, desde entonces Allen ha dirigido películas" (...) tan lamentables, que parecen concebidas deliberadamente como el equivalente artístico a quemarse a lo bonzo." (1) Así pues, igual que a la chica del cartel, quienes hemos crecido y madurado con Allen, sus hipocondrías, sus temores, sus resentimientos, su desprecio por la pedantería acompañado por su inclinación a la cultura vivida y sentida, sentimos deslizarse por nuestras mejillas el amargo contacto de alguna que otra lagrimilla, al tener que decir todo ésto de un director que nos ha hecho disfrutar y con el que nos sentimos muy tentados a ser condescendientes. Pero, sintiéndolo mucho, el héroe de La red social es incompatible con la magia y el carisma de los hombres duros de los años que siguieron a la gran depresión, como le quedaba ancho el traje de villano que debía enfrenarse a Btman y Superman en el film de Zac Snyder. Como bien dice Alejandro Alegré de este joven actor es que lo que mejor sabe hacer es de sí mismo.

Curiosamente, al enfant terrible de la crítica española, Carlos Boyero, no solo defiende Cafe Society sino  que la considera como un de las películas más bonitas de Allen. Sin embargo, en Norteamérica se ha rebajado este entusiasmo y los críticos la han valorado como una película olvidable y poco convincente, aunque nadie está por la labor de dar caña al entrañable octogenario.


(1) 'Café Society': Woody Allen no tiene nada nuevo que decir. El Confidencial , 26 de agosto de 2016)


 

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