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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

lunes, 12 de septiembre de 2016

Axademia Rushmore. Wes Anderson. Comentario.




Ficha técnica:


Título original: Rushmore.
País: Estados Unidos.
Año: 1998.
Duración: 93 minutos.

Dirección: Wes Anderson.
Guión: Wes Anderson y Owen Wilson.
Casting: Mary Gail Artz y  Barbara Cohen.
Dirección de Fotografía:  Robert D.Yeoman.
Música: Mark Mothersbaug:; supervisor: Randall Poster.
Edición: David Moritz.
Decorador del set: Alexandra Reynolds Wasco.
Director artístico:  Andrew Laws.

Vestuario: Karen Patch, Leeann Radeka.
Maquillaje y peluquería: Robert V.  Harper  y  Sally J Harper

Producción: Barry Mendel  y Paul Schiff.
Productores ejecutivos: Wes Anderson y Owen Wilson.
Co-productor: John Cameron.
Diseño de producción: David Vasco.
Compañías: Touchstone Pictures.

Intérpretes: 


Jason Schwartzman:  Max Fischer, (María Antonieta de Sophia Coppola)
Bill Murray: Herman Blume,
Olivia Williams: Rosemary Cross,
Seymor Cassel: Bert Fischer,
Brian Cox:: Doctor Nelson Gugghenheim,
Margaret Yang: Sara Tanaka. ..
Maxon Gamble: Dirk Calloway
Sara Tanaka: Margaret Yang,
Stephen McCole: Magnus Buchan.
Connie Nielsen:Mrs. Calloway
Luke Wilson: Dr. Peter Flynn

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Sinopsis: 



Max Fisher (Jason Schwartzman), un estudiante de Rushmore, una de las escuelas más prestigiosas del país, es el editor del periódico escolar y el capitán y presidente de numerosos clubs y sociedades; pero también es un pésimo estudiante; por eso, no deja de pensar que algún día lo expulsarán del colegio. Max se enamora de la elegante profesora Miss Cross (Olivia Williams), pero su cortejo fracasa cuando se entera de que el señor Blume (Bill Murray), el padre de dos compañeros de clase, también intenta conquistar el amor de la profesora. 

Comentario:


Wes Anderson  conecta con los jóvenes entre los treinta y lo cuarenta, porque unos y otros son los  hijos del Mayo Francés y la Revolución del Amor,  aquellos que crecieron en un medio social que creía  en un desarrollo sostenible e ininterrumpido y  dio la máxima prioridad a la formación cultural e intelectual de sus retoños, que en algunos casos se convirtieron en los freaks  o los nerds que pueblan las series televisivas norteamericanas muy bien valoradas por las críticas. Estos jóvenes criados en la abundancia, todavía no en la burbuja económica que empujó a muchos de los que nacieron diez años más tarde a acceder a trabajos sin cualificación para adquirir coches y pisos de lujo, con un coste de oportunidad que dejaba en la cuneta la educación, estaban más cerca de sus padres que los segundos,como ocurre con los protagonistas del film que son el haz y el envés de una misma inquietud, separados únicamente por la edad y la consecuente situación económica.

Para el análisis de esta generación formada y educada, algunos de cuyos integrantes viajaba a la India, como hicieron sus padres, en busca de la paz espiritual (Viaje a Dajerling), necesitaban un narrador, un equivalente de Woody Allen, que proporcionara una mirada irónica, ácida y crítica sobre la mentalidad que las democracias y el progreso habían hecho posible. Ese es Wes Anderson, que ridiculiza a los suyos con el máximo cariño. El último ejemplo de esta actitud es una deliciosa película: Moonrise kingdom.

Wes Anderson y Kevin Smith  (saga de Clerks) recogen todo el desencanto de una generación, que se desarrolló  y creció con nuevos mitos cinematográficos  (George Lucas, Steven Spielberg...), que tenía una buena formación intelectual y que ha quedado marginada en una sociedad que anhela un consumismo voraz y por encima de las posibilidadesSe dice que su cine no es popular y que las situaciones son bizarras, y lo cierto es que son como 'bichos raros' que pululan entre gentes que no los entienden, como el fantástico Mr. Fox, que olvidó que los zorros son los mejores  en el robo de gallinas y  que,  deslumbrado por la quimera del oro, debió pagar  luego un precio muy elevado y aprender la tremenda  lección de la desgracia que recayó en su familia  tras adquirir una mansión al aire libre, en un aábol, que lo hacía visible y ostentoso pero muy  vulnerable, una vez abandonada  su humilde pero confortable  guarida.

El personaje de Max es especialmente maltratado. Es el hijo de un barbero, que miente sobre la profesión de su padre, y que expulsado del colegio privado Rushmore, por realizar múltiples actividades y no sacar provecho de los contenidos curriculares, llega a una escuela pública multirracial y les menosprecia dándoles a entender  que ellos son  tan humildes que  creerán que él había nacido con una cuchara de plata en la boca. Desconoce la sagacidad y perspicacia de quien debe luchar cada día para hacerse un hueco en la sociedad, de la que, aunque hipócritamente prefiera ignorar, forma parte.

Los enfrentamientos,vendettas y reacciones de Max y Blume (Bill Murray) en su lucha por el amor de Mrs. Cross (Olivia Williams)  son auténticamente marcianos, puesto que el síndrome de Peter Pan del millonario le acerca   al adolescente desorientado en su juego de acción-reacción. Max acaba aceptando su realidad sin abandonar la hiperactividad que no tiene demasiada relación con los estudios.La obra de teatro que representa en el colegio, una batalla en Vietnam con fuegos de artificio,  es lo más estravagante de la cinta.

La película, dividida en capítulos titulados con los meses en que jalona  la narración, introduce las secuencias por medio de unas cortinas que se descorren para que el espectador pueda disfrutar de la acción. Wes Anderson es uno de los directores actuales que dicen más aparentando decir menos, y que deja un testimonio de su generación auto-crítico, bizarro, esperpéntico, pero amable. Como Kevin Smith y estos personajes que se pasan el día zanganeando en grandes almacenes, trabajando en quioscos o vendiendo hierba mientras escuchan música en la radio, pero cuyas conversaciones, chistes y gags muestran una gran inteligencia emocional,  ni mucho menos mediocre. Esa anarquía, no exenta de amargura, hace disfrutar a un amplio sector de jóvenes que comparten su idiosincrasia y que han vivido experiencias similares. Dice Iñaki Gabilondo que, si cuando era joven, alguien le hubiera pedido que abandonara el periodismo para atender a su familia, le hubiera considerado un energúmeno; Lo mismo sucede con estos jóvenes: mientras se les siga considerando unos frikis y  gente que no quiere crecer, (aunque se les niegue todas las oportunidades, a pesar de ser los mejor formados), seguirán detrás de sus máscaras. Wes Anderson no se ríe de ellos, se ríe con ellos, lo que tiene su mérito.

Una de las anécdotas más crueles y a la vez más divertidas, es la de los tres hermanos que parten a la India,  (Viaje a Dajerling) , cargados con maletas de diseño, en busca de una madre que los ha abandonado para retirarse a un monasterio hindú. Esta,  tras verlos llegar, les prepara un suculento desayuno y antes de que despierten parte a un destino desconocido.




Fantástico Mr. Anderson



Es muy significativo el título de la obra de Anderson, el de un Colegio que lleva el nombre del monte en el que están talladas las cabezas de cuatro presidentes de Estados Unidos, y que Gary Grant escala y desciende en su huida en el film de Alfred Hitchcock 'Con la muerte en los talones'. El sueño de Max es conquistar su Rushmore particular, que en principio identifica con  el propio colegio en el que ha montado una especie de gobierno paralelo que lleva de cabeza a su director, y después con  el amor de la profesora idealizada. Su acceso a una cierta  madurez impuesta por condicionamientos económicos, (como hemios dicho ya es hijo de un barbero),  le ayuda a comprender que son sueños inalcanzables, aunque estén en su mano  metas más sencillas. Es la dura entrada en la madurez tras perder la inocencia.

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