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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

miércoles, 5 de octubre de 2016

Conspiración militar. John Carter





Ficha técnica:


Título original: The way of War.
País: USA.
Año: 2009.
Duración:  85 minutos.

Dirección: John Carter.
Guión: Scott Schaffer.
Casting: Valerie McCaffrey y Pam Gilles.
Dirección de Fotografía: Kevin Sarnoff.
Música.  Score: James Melvin; Supervisor: Laurence Sheldon II
Edición: Matthew Booth.
Dirección artística: Andrew Bofinger. Jeremy Woolrey.
Decorador del set: ;pmoque Champagne.

Diseño de Vestuario: Leean Radeka.
Jefe de Departamento de maquillaje: Sarah Mayh
Jefe de Departamento de  pekuquwería: Chauntelle Langston.

Productores ejecutivos: Nick Thurlow y Jordan Kessler, Dave Pomier, John Carter, Richard Salvatore.
Productores asociados: Robert Ballentine, Daniel Lewis.
Compañías. Productoras: LAMP (Louisiana Media Productions) asociada con Up Load Media Productions & Capital City Entertainment.   Distribuidoras: Up Load Media, Distribución de video: Emon Entertainment.


Intérpretes:


Cuba Gooding, Jr. : David Wolf/ El Lobo.
John Terry: Secretario de Defensa,
Lance Reddick: El hombre negro,
Jaclyn Desantis: Siphia,
JK Simons : Sargento Mitchell,
Clarence Williams, III: Mac,
Derek B.Pope:

Sinopsis:



El ejecutivo paramilitar David Wolf (Cuba Gooding, Jr.) trabaja para los servicios secretos americanos. Su próxima misión es la de matar a un peligroso terrorista en Oriente Medio. Durante su misión desenmascara una corporación del gobierno estadounidense que involucra a altos miembros de la administración. Sin embargo, David está decidido a revelar la verdad antes de que sea demasiado tarde. (cualquier parecido con la  historia que cuenta la película es mera coincidencia).

El Secretario de Defensa cuenta al hombre negro que tras la Guerra de Vietnam se desarrolló un programa para veteranos sin futuro que fueron empleados en la reconstrucción de estaciones de Union Station. En cada clavo de las vías escribieron las palabras carpe diem." El honor, dice, es sólo hiel; alguien dijo que quien consigue cien victorias en cien batallas no es el más hábil, sino el que consigue  la victoria sin entrar en la batalla.(Sun Tzu, 'El arte de la guerra'). Cuando ganas el honor es cuando conquistas la mente de un hombre, su alma, su corazón, su puño. Entonces, seguro que te sigue.

Bien. Mas hay que advertir al público que sólo vemos de esta parte un clavo de hierro oxidado con este lema latino, que te invita a vivir el presente ¿?, al final-final de  la película, y que las imágenes bélicas no corresponden a la Guerra de Vietnam, puesto que los vietnamitas no llevan turbante; la operación es otra, que no se quiere explicitar, aunque se sugiere claramente. Claro que todos sabemos que el famoso terrorista no murió así, ni es fácil que fueran a visitarlo a su 'cueva' un hombre muy poderoso y su hijo, salvo que guionista y dirección hayan querido construir una ficción enrevesada basada en teorías conspiranoicas que desconocemos. Parece que es importante que no queden testigos de la operación, ni tan siquiera los ejecutores.


Comentario:


Un soldado disparando su fusil, el brazo tatuado con una etiqueta de control de un muerto, una superficie reflectante que nos devuelve la imagen de una multitud de soldados de apariencia fantasmagórica, monumentos de héroes caídos y de los padres de la patria, estatuas de descubridores que señalan al nuevo mundo, combatientes de unos y otro bando que caminan apuntando con miedo a las sombras de un posible enemigo, el protagonista rematando a alguien fuera de campo y al que entendemos como un hombre abatido, ...seguido de una pantalla dividida en franjas de colores en la que una aguja marca el tiempo para que entre una portavoz del gobierno a una sala en la que se espera al Secretario de Defensa en la Casa Blanca, que comienza su discurso de la forma más habitual: "Quiero empezar con una disculpa. A todos nos gustaría iniciar el Año Nuevo de otra manera..." un primer plano de las manos de un hombre negro hablando a través de un móvil , un acto premonitorio...

Tras este primera secuencia, que constituye un preámbulo muy significativo en el que se inscriben los créditos, comienza una reflexión acerca de cómo se gestan los líderes, a cargo de un director y un guionista desconocidos, de los que existe muy poca información, que sitúan la acción en la época actual e inicia un relato de héroes cotidianos, sin poder, a los que las decisiones de los que sí pueden colocan en ciertos lugares como sus títeres, hasta que descubren que tienen una fuerza y una resistencia mucho mayor de la que nunca hubieran sospechado. Cuando el personaje comienza a molestar y se intenta apartarlo es cuando de verdad partidarios y detractores de éste se van a medir las fuerzas. Si el poderoso no gana la batalla aparecerá ante la sociedad como un cobarde y su objetivo se convertirá en un héroe, que tan sólo había cumplido su función y no buscaba ese honor.

En el último acto de esta tragedia, el líder enemigo advierte de que  están equivocados quienes creen que luchan por la libertad, la verdad y la justicia, cuando lo que está en juego es la codicia, la ambición y la avaricia de unos pocos.Se ha dicho con frecuencia que las ideas dividen y los intereses unen; John Carter y Scot Schaffer añaden un matiz: las ideas crean disidentes y perdedores, las intereses matan, como cualquier hombre o mujer puede observar cada día. El líder, ¿de un país árabe?, se hace una pregunta: ¿Por qué les cuesta tanto, en uno y otro bando, acabar con los que luchan por su honor ? ¡Sal corriendo para que esos viejos que te mandan nunca te alcancen! Es curioso, pero una tiene la impresión de saber quién es el héroe y a quién se refiere cuando habla de un americano muy rico e influyente que fue a visitarlo acompañado de su hijo. Este hombre moribundo, que lleva un aparato en la nariz que conduce a un ¿pulmón artificial? concluye afirmando que no hay héroes sin villanos.

El gran problema de este film, que lo ha lanzado la prensa una de estas últimas semanas, es que se enfrenta a una cuestión de enjundia, y, aunque comienza bien mediante la combinación de una serie de imágenes sin palabras, tan pronto comienza a andar parece que al guionista y al director se les han acabado las ideas y empiezan a confiar mucho más en lo que se dice que en lo que se hace, confundiendo como es habitual la literatura con el cine y despreciando la enorme información que puede proporcionar cada fotograma, que exigiría de un buen escritor una importante cantidad de páginas. La estructura que se ha elegido para distribuir el contenido significativo es muy pobre, basada en secuencias alternas de la guerra en un país árabe, que no se quiere explicitar, pero que denuncian los turbantes de los soldados enemigos de los norteamericano (¿Afganistán?) y el momento en el que parece  haber fracasado una operación, y que se sitúa en suelo americano, llegando incluso a los pies del estanque situado ante el obelisco que se erige frente a la Casa Blanca. El film es pobre en recursos, una deficiencia que se hace patente en la decoración de los sets, algo que no sería demasiado grave, ya que evoca bastante bien los escenarios en los que se produce la acción y en los que se mueve  gente de escaso poder económico. Lo que nunca se llega a entender bien es el título elegido y en especial su traducción española.

La cuestión no gira en torno a una guerra concreta, y no queda clara la función de 'El Lobo' y sus compañeros en el programa de reconstrucción de estaciones de la Union Station, ni qué es eso, ni qué relación tiene con los problemas que se plantean, ni quien es la niña cuyo padre mató en un accidente mientras conducía borracho, ni qué encuentra David en un rincón de un lugar en guerra, que incluye, además de dibujos infantiles, un teléfono, ni cómo ni por qué murió su novia. Nada tiene una explicación lógica. Pero, sin embargo, en medio de tanta mediocridad, el Secretario de Estado introduce un discurso certero sobre el poder, dando la impresión de que sobre esta osamenta se ha montado un auténtico monstruo de Frankenstein con trozos de diferentes historias. Cuando 'el hombre negro', que parece que ocupa un papel importante en los servicios de inteligencia americanos, anuncia al Secretario de Defensa que David Wolf no ha muerto, algo que ha sugerido a los periodistas en una rueda de prensa, y le pregunta si cree en él, el alto funcionario le responde que entrenaron a un hombre sin convicciones morales, incapaz de razonar, y ahora se ha complicado el asunto, ya que este hombre adiestrado  y con problemas de conciencia puede convertirse para todos en un peligro, una especie de incendio, que descansa sobre lo que ha visto, lo que ha oído y lo que cree saber. Se puede convertir en una leyenda. Hay que marcarlo, consciente de que hay un antes y un después de realizar esta acción. El razonamiento, en estos momentos se entiende demasiado bien; otras cosas quedan en la oscuridad.




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