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jueves, 20 de octubre de 2016

Efectos personales. David Hollander.





Ficha técnica:


Título original: Personal Effects.
País: Estados Unidos.
Año: 2009.
Duración: 110 minutos.

Dirección: David Hollander.
Guión: David Hollander, basada en una historia de Rick Moody, escritor de culto estadounidense.
Casting: Candice Elzinga.
Dirección de Fotografía: Elliot Davis, A.S.C.
Música: Jóhan Johannsson; Matthew B.Safran.
Editor: Lori Jane Coleman, A.C.E,
Directores artísticos: Doris Deutschmann, Brian Davie, Vicky Peters.
Decoradores del set: Sean Jackson, Jon Tiffin.

Diseño de Vestuario: Judy Ruskin Howell.
Responsable de peluquería: Jill Corp.
Responsable de maquillaje: Amy Van Wormer.

Productores: Gil Netter, Kirk Shaw, David Hollander.
Productores ejecutivos: Christian Arnold-Beutel, Tim McGrath, Lindsay Macadam, Kim Arnott.
Diseño de producción: Renee Read.
Supervisor de producción: Raymond Massey.
Compañías. Productoras: Insight Film Studios presenta una producción de Tadora KG Production en asociación con Three Rivers Entertainment, Gil Netter Productions y Picture Park Productions LLC. Distribución: Wide Pictures.


Intérpretes:


David Hollander
Michelle Pfeiffer: Linda,
Ashton Kutcher: Walter,
Kathy Bates: Gloria,
Spencer Hudson: Clay,
John Mann: Hank,
David Lewis: Brice,
Rob LaBelle: Camden,
Aleks Paunovic: Tom.


Sinopsis:


Andrew Wakefield (Ashton Kutcher), luchador profesional, vuelve a casa tras el fallecimiento  de su hermana gemela días antes de la boda de la chica. Un día, al acompañar a su madre al grupo de apoyo por la muerte de su hija, Andrew conoce a Linda (Michelle Pfeiffer), una mujer viuda que va a terapia por la muerte de su marido a manos de su mejor amigo.

Con el tiempo, Linda y Andrew se dan cuenta que sus penas, su frustración, sus sentimientos... en pocas palabras, sus tragedias personales son iguales.

Críticas:


Este fin de semana el diario 'La razón' ha lanzado, junto a su periódico, este film dirigido por David Hollander, realizador norteamericano de Pittsburgh, Pensylvania, guionista y productor ejecutivo de una serie producida por CBS, y creador de otra serie para TNT, Heartland, de The Guardian. Una película que no ha sido bien valorada por la prensa, con argumentos como los que da, la página Filmaffinity (ignoro la razón por la que este espacio ha decidido hacer una crítica sobre un film y demolerlo, sin explicitar las razones que la inspiran) : "A pesar de sus conocidos protagonistas, el film no consiguió distribución comercial en los cines en los Estados Unidos, condenando la cinta a pasar desapercibida y a estrenarse directamente en DVD en prácticamente el resto del mundo."

Nando Salvá reparte los 'roscos' entre el director y el protagonista: "Meditación sobre los efectos de una pérdida personal y sobre las conexiones que se establecen en el dolor compartido, Efectos personales es el intento de hacer que el mundo se tome en serio a Ashton Kutcher. Dado que el filme imagina la relación sentimental entre un joven y una mujer de mediana edad, su propia experiencia debería haberle ayudado. Es una pena que el actor confunda la hondura psicológica con la sobreactuación folletinesca..." (1)

Comentario:


Cuando se intenta hacer frente a la tragedia humana que conlleva la pérdida de seres queridos de forma traumática y violenta (la muerte siempre lo es), y se recurre, más o menos interesadamente a un discurso televisivo de carácter documental, buscando un efecto realidad, de cinéma vérité, el interés se diluye por la cotidianidad con la que la pequeña pantalla machaca el cerebro de los televidentes con pseudo-documentales, que construyen relatos de crímenes y los percances que sufren, especialmente los norteamericanos, en su vida cotidiana, frente cuya reiteración abusiva los usuarios sólo tienen un arma: echar mano del mando a distancia.

Apenas el film ha comenzado a andar, David Hollander ya empieza a dar muestras del medio del que procede, las texturas que domina, mientras la voz en off monótona y machacona de uno de los protagonistas nos ha guiado por un gimnasio, las calles, una sesión de auto-ayuda, un juicio,,,y empezamos a echar en falta el dispositivo que nos ayude a cambiar de canal. Hay algo que los productores de cine y televisión debieran conocer al aceptar un guión: la repetición de situaciones hasta convertirlas en ordinarias y cotidianas las desacraliza y  resta fuerza a la historia que nos cuentan o la situación que denuncian.

Quizá lo único poético de este relato es el amor que surge entre un joven y una mujer que puede ser su madre, una circunstancia que apenas puede combatir lo gris y amorfo de la puesta en escena. El uso de recursos del lenguaje audiovisual, más propios del cine, apenas logran hacernos olvidar que detrás hay un realizador que no hace series de objetos como los que circulan por las cintas transportadores de las factorías.. Los picados, contra.picados, las colillas que navegan por los ríos de agua que forma la lluvia en las calles y que la cámara sigue con veneración, los primeros planos más descriptivos que cargados de significado, etc., son incapaces de dotar de singularidad y atractivo al film, a lo que contribuye con esmero Ashton Kutcher, al que, como recuerda algún crítico malintencionado, de nada parece haberle servido su experiencia personal con una mujer madura fuera de las pantallas. Nadie parece haber corregido el error de confundir la falta de expresividad  y la 'cara de sello' con la madurez que provoca una mala experiencia. Inconcebible el momento en el que el joven metido en un cuerpo rígido y adusto como el de un viejo se imagina a sí mismo como el joven que es y que apenas evoca al que hizo ¡Colega ¿Dónde está mi coche?  un título del año 2000, dirigido por Danny Leiner. El primer acercamiento amoroso es terrible.

En el centro de la historia, omnipresente, una pistola, un indicio burdo que junto a otros colaterales anticipan el final, un giro desafortunado que, con toda honestidad, no sabemos o no nos atrevemos a interpretar, que descubre al auténtico narrador cuando el relato gira sobre sí mismo y nos devuelve al comienzo del film, un ejercicio que desvela la estructura narrativa circular elegida por el director y guionista, en forma de un gran racconto, un inmenso flashback, que ilustra las palabras del que cuenta.


(1) Campaña de imagen a 'Efectos personales'. Diario 'El Periódico', 13 de agosto de 2010.


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