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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

domingo, 30 de octubre de 2016

El contable. Gavin O'Connor. Comentario.






UNA FORMA HABITUAL DE CANALIZAR LOS INSTINTOS DE VIOLENCIA


Ficha técnica, sinopsos, cartel y trailer.(Pinchad aquí).




Críticas y comentario del blog:


Es muy difícil, si no estás en los mentideros donde se cuecen los verdaderos intereses, saber por qué la crítica destruye un film y las posibilidades de sus responsables de poder seguir trabajando, y alaba otros que producen una auténtica decepción entre aquellos que acuden a las salas orientados por quienes se consideran auténticos profesionales. De hecho, en Estados Unidos  la indignación ante ciertas posiciones, ya tradicionales, de quienes pontifican desde páginas de periódicos importantes ha alcanzado cotas tan elevadas que los fans de 'Escuadrón suicida', protagonistas del último enfrentamiento entre espectadores y analistas está derivando en una ruptura total; los fans del film dirigido por David Ayer están pidiendo el cierre de Rotten Tomatoes.  Con el film realizado por Gavin O'Connor y protagonizado por Ben Affleck  se reproduce la brecha, aunque aquí la página al menos aprueba la película con un 51% de aceptación de los críticos, consultadas 171 reseñas, que, sin embargo no convencen a un público que le otorga una valoración del 86%, pulsada la opinión de más de 25,000 usuarios.

En España se reproduce,en líneas generales, esta actitud de la prensa, un hecho que algunos denuncian, como eCartelera que afirma en un titular que 'Las primeras críticas ningunean a 'El Contable', la última película de Ben Affleck.', cerrando de esta manera el paso a los espectadores, que, sin embargo, cuando obvian a los críticos, muestran el mismo grado de satisfacción que  los norteamericanos. Javier Ocaña, tras un tagline destructivo, "Un 'thriller' en el que triunfa el delirio, las trampas de trilero y la verborrea barata que encubre cualquier vestigio de sentido de la narración", absolutamente ininteligible, tanto para el que ha visto la pelicula como para el que no, provoca una reflexión:  ¿Dónde está el delirio y la trampa del trilero? No hay relato ni necesidad de justificarse ante los lectores, a los que se exige, como en política, el sometimiento al hombre dotado de una supuesta autoridad. A no ser que alguien se contente con este análisis: "Hace apenas unas semanas, con motivo del estreno de la película de Millennium Films Criminal, al servicio de Kevin Costner y dirigida por Ariel Vromen, comentábamos en estas páginas cómo el delirio se había instalado en cierto cine de acción lindante con el thriller, enmascarado en producciones de supuesta altura. Lo que en otros tiempos no era más que disparatada y efervescente serie B, dionisiaca para algunos, borracheras de placer culpable sin fuste, ahora llevaba el envoltorio y el rostro de intérpretes de primera fila, y, lo más importante, el presupuesto de una producción de cierta talla. Algo muy semejante se podría decir de El contable, risible guion de Bill Dubuque filmado por Gavin O'Connor, al servicio de Ben Affleck, con un añadido esencial: no estamos ante una producción de Millennium, algo así como la legítima heredera de aquella mítica Cannon Films de Menahem Golam, reina en la basura de los ochenta, sino ante un producto de una de las grandes, Warner. Y ya no pedimos verosimilitud, esa condición inexpugnable a la que quizá se agarre en demasía el público contemporáneo, sino algo mucho más importante: rigor dentro del delirio; ausencia de trampas de trilero; destierro de la verborrea barata que encubre cualquier vestigio, no ya de razonamiento y trascendencia que una película así no pide, sino simplemente de sentido de la narración dentro del entretenimiento pasajero que se le puede presuponer. El contable se acerca a una figura paradigmática dentro de la historia de las organizaciones criminales (mafias, cárteles, ciertas corporaciones): la del hombre de las finanzas, aquella que ofreció días de gloria a la realidad (Al Capone, en la memoria) y al cine (acérquense a Force of evil, de Abraham Polonsky, de 1948). Pero la película, dirigida de un modo convencional por O'Connor, aunque con un estruendoso tratamiento de sonido, es ambiciosísima en relatos y desarrollo..." (1)


Quim Casas, sin mojarse demasiado para no caer en el temido spoiler, es algo más tolerante que su compañero: "filme en el que da vida a un matemático obsesivo, maniático y escasamente empático con otras personas que es, además, un aplicado asesino profesional. El guion no es sobresaliente y Gavin O’Connor ha tenido momentos mejores (el 'thriller' 'Cuestión de honor)', pero Affleck le da empaque y seguridad a su personaje. (2)

Queremos pensar que a Luís Martínez le empuja el mismo deseo de no caer en el spoiler cuando afirma en su análisis algunas circunstancias que sencillamente no se corresponden con lo narrado por Gavin O'Connor: "El problema, que lo hay, es la falta de foco, el deseo mal controlado de sorprender en cada plano a la audiencia. Antes que romper con los esquemas más artríticos del cine reciente de Hollywood, la película los lleva a un extremo casi paródico. Nadie puede acusar a El contable de aburrida, tampoco de mínimamente coherente. Básicamente, la cinta cuenta la historia de un hombre dedicado a pasar a limpio los números de las gentes y las empresas. No queda claro si es simplemente tímido o algo mucho más grave. Su poca mano con las relaciones sociales le mantienen retirado en un rincón donde, atentos, colecciona obras de arte. Auténticas. Pronto descubriremos que lleva una doble vida. Contable de día y blanqueador de fortunas ilegales de noche." (3)


Comentario:



Desde las primeras secuencias queda claro que el protagonista del film, Christian Wolff, interpretado por Ben Affleck, ni es ambiguo ni tampoco tímido, y en absoluto se dedica a pasar a limpio (idea peregrina) los números de las gentes y las empresas, y desde luego nadie puede albergar ninguna duda acerca del origen de su personalidad. Es un hombre que, desde niño, padece una variedad de autismo, el síndrome de Asperger, que, a grandes rasgos, se caracteriza por la escasa capacidad del individuo para establecer relaciones ( un papel que Affleck representa con mucha eficacia) y por la carencia de habilidades sociales. Tras la visita a psiquiatras expertos en estas dolencias, él y su hermano son víctimas de la intransigencia de su propio padre, un militar de profesión,  el paradigma del pater familias de la sociedad patriarcal, decide retirar a la esposa, la intermediara femenina más sensible al sufrimiento de sus hijos, sacarla de casa y dedicarse a educar a sus retoños a fuerza de golpes (físicos, al estilo de los que denunciaba Stanley Kubrick en 'La chaqueta metálica'), poniéndolos en manos de un entrenador asiático que apenas puede soportar su tarea, y haciéndoles elegir entre la condición de víctima o la de verdugo. Secuencia terrible de padre e hijo ante el féretro de la madre muerta.

Hay mucho tipos de autismo, conocidos por todos aquellos que han estado cerca de un individuo que padece este trastorno, que afecta, como hemos dicho a las relaciones sociales, pero que, en muchas ocasiones, va acompañado de un índice de inteligencia inusual. El film insiste en personajes como Lewice Carroll, o Gauss, con cuyos nombres bautizaba sus empresas tapadera, pero es increíble el número de 'genios', del pasado y el presente, que es posible que hayan padecido esta dolencia, algunos más fácil de diagnosticar que otros. (lavozdelmuro.net o muhannadalbtar.blogspot.com, entre otras páginas) . La película comienza con la presencia de la familia en un centro dedicado a la atención y el cuidado de estas personas, por lo que a nadie le cabe la menor duda de la historia tiene como protagonista a un joven peculiar, educado para canalizar su violencia al servicio del gobierno, primero, -rastrear las cuentas de Al-Qaeda -, y de los lobos de Wall Street después,  ayudándoles a blanquear sus beneficios obtenidos de forma espuria e ilegal. Puede que el tratamiento de las subtramas, que implican al departamento del tesoro de Estados Unidos, no sea lo mejor de la película, ni tan siquiera la estructura circular que desvela que no es tan fiero el león como lo pintan, o que cuando decide trabajar con un empresario limpio  éste sea el más sucio de todos, sin embargo aporta ciertas informaciones sobre el lugar donde los nuevos maleantes esconden el objeto de sus rapiñas impagables, un lugar que permite ser abandonado rápidamente sin dejar rastro,. Una información de lo más interesante. No es la primera vez que vemos ésto.

Recurriendo, en plena era tecnológica, al desarrollo hipertextual del relato, vamos conociendo, no sólo la calaña de los posibles clientes, que le llegan a través de una voz en off telemática a personajes como  Christian y su hermano, que han sido entrenados por un militar para canalizar sus instintos de violencia, un sentimiento más acusado en el protagonista al que su propio trastorno desquicia si por cualquier razón no puede acabar la tarea que ha comenzado, y ponerlos al servicio de la  'guerra', de la lucha contra el terrorismo y sus fuentes de financiación, algo que quizá no ha gustado a amplios sectores que prefieren ignorar cómo funcionan las cloacas del estado a un lado y otro del Atlántico. Christian es un asesino nato porque ha sido educado para ello, porque sólo se calma cuando cumple un objetivo, y sólo se doblega ante una fuerza mayor que la suya. Un planteamiento muy original, que nos muestra, también, la capacidad de estos hombres y mujeres, no sólo para dejar un legado importante a la humanidad, gracias a su índice de inteligencia, sino para enamorarse y mostrar sensibilidad ante seres más débiles que ellos,como la frágil personita  que interpreta Anna Kendrick.

Gavin O'Connor nos abre una ventana hacia un mundo absolutamente desconocido, que trató en forma de biopic y con un planteamiento mucho más convencional Ron Howard  en 'Una mente maravillosa' (2001). Es posible que disguste el tema y esto no es discutible, pero en este caso es preferible dejar que el público decida de acuerdo con su sensibilidad y sus gustos. Se critica también el uso de uno de los recursos más característicos del cine de acción, el ruido, sin el cual las escenas con mayor actividad resultarían garrulas para los amantes  del género, para los que, por otra parte, no es habitual enfrentarse  a un film que cuestiona de forma radical los fundamentos de los héroes cotidianos  de este tipo de películas. Christian es todopoderoso porque su padre, un miembro del ejército de los Estados Unidos, después de privarlo de las caricias y el amor de una madre, lo ha convertido en un instrumento de la violencia, no porque sea, en esencia. un superdotado imbuido de toda la razón. No obstante lo original de la historia es posible que satisfaga a los amantes del género, no así a quienes ni les gusta la acción, ni soportan el cine 'mainstream'. La acción, el terror y la ciencia-ficción son los géneros más susceptibles a las nuevas tecnologías. Nadie ignora ésto.





(1) Sicarios del ridículo. Diario 'El Pais', 21 de octubre de 2016.
(2) 'El contable': un genio ambiguo', 'El Periódico', 20 de octubre de 2016.
(3) 'El contable': el último superhéroe.  Diario 'El Mundo', 21 de octubre de 2016.




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