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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

domingo, 23 de octubre de 2016

La Venus de las pieles. Roman Polanski. Críticas y comentario.




Ficha técnica, intérpretes, sinopsis, premios, críticos y comentario )Pinchad aquí)



Críticas:



Como siempre Boyero juega a despistar: "Polanski extrae con talento todo lo que pretende de sus intérpretes, aporta su malicioso sentido del humor, sale triunfador del osado experimento. No es una película deslumbrante, pero sí divertida y con un punto de inquietud. Polanski es bueno en distancia larga y corta. Pero sería agradecible que antes de despedirse del cine rodara una gran historia. El pianista lo era." (Un Polansky teatra y otro inenarrable Jim Jarmush. El País) 

"Dos únicos personajes: un autor y director de teatro, y una mujer que aspira al papel principal de la obra en una audición. Y, sin embargo, cuántas capas, como una serie de cajas chinas una tras otra, hasta conformar algo difícil de igualar: una película de ficción (esta) que adapta una obra de teatro (la de Ives), que se inspira en una novela, también llamada La venus de las pieles, escrita por el decimonónico austriaco Leopold von Sacher-Masoch, primo hermano mental y literario del marqués de Sade, y origen directo de la palabra masoquismo." (Javier Ocaña. El infinito Polanski. Diario 'El País'). 

Polanski, de manera más o menos oblicua, nos da una de las claves para entender (...) una parte importante de su carrera, basada en novelas u obras teatrales. Y es que una de las virtudes de La Venus de las pieles es ver cómo Polanski, entre la alusión y la metáfora, la realidad y la ficción, reflexiona sobre su arte y su vida.(Antonio José Navarro. Amor, arte, sufrimiento. Dirigido por...Febrero, 2014).


Comentario del blog:



El último film de Polansky, una especie de testamento vital basado en una pieza teatral de David Yves, cuenta tan solo con dos actores, que se van a desenvolver en un pequeño escenario durante más de una hora y media; un travelling nos lleva a través de un bulevard y nos introduce en un viejo teatro, en plena decadencia en la actualidad, al que incluso le ha caído una de las letras que lo anuncian y designan su función, ambientadas con una parte espectacular de la música de Alexandre Desplat, compañero habitual de Polansky en sus últimos films. Ya en el escenario, presidido por un enorme cactus, un símbolo fálico que domina la escena vamos a asistir a un forcejeo entre los dos sexos contrarios, que ganará la mujer porque, aunque de tanto en tanto, muestra tener una inteligencia superior, se presenta ante el hombre como una persona vulgar, prosaica, pero a la vez provocativa y sugerente, con un collar de perro en el cuello y una indumentaria de castigadora sadomasoquista; su bolso de 'Mary Popins' contiene todo lo que necesita para la morbosa e insana representación, - entre los objetos más variados unas botas muy altas con tacones elevados-, pero en lugar de las pieles que tanto excitan a Thomas, una corriente y vulgar bufanda multicolor de aspecto barato, que, sin embargo, cumple su función. 

Si tiene razón Antonio José Navarro (Amor, arte, sufrimiento. Dirigido por...Febrero 2014), y La Venus de las Pieles es un reflexión, en cierta medida autobiográfica, "entre la alusión y la metáfora, la realidad y la ficción" sobre el arte y la vida del director polaco, tenemos bastantes razones para pensar que está bien jodido, e intenta trasladar a los espectadores su desazón al intelectualizar algo tan habitual como el sexo y el amor, inclinando la balanza hacia el lado del dolor, como sensual y la humillación como una forma sublime de excitación, actitud que equivale a sacarse un billete para el mal vivir. Muchos críticos se verán también reflejados en las reflexiones del autor y sus personajes, entre ellos el indisociable Herr Kushemsky, a veces autor, a veces personaje, cuando le hace la réplica a Vanda Von Dunayev, que ridiculiza su discurso y lo convierte en expresión de la realidad más cotidiana, no por ello menos terrible, del sexismo, el racismo, la lucha de clases o el maltrato físico a los niños, ( su tía lo aficionó a las pieles abusando de él, con ayuda de las criadas, encima de un montón de pieles, lo que le generó una obsesión sexual desde niño). El escritor siente esta actitud como si le lanzaran al rostro un cliché antropológico o sociológico que reduce todo a una problemática social y que lo humilla como artista y como poeta, cuando él lo que intenta es ir más allá de la representación del castigo físico, lamentándose del mundo tan empobrecido y lleno de ignorantes en que vivimos. 

Lo que el hombre es incapaz de entender desde una perspectiva ególatra y solipsista es que cuanto más vulgar se torna ella, más sumiso e inclinado a la esclavitud se vuelve él. Vanda destruye la imagen de la pareja de Thomas, una joven rica, bella y culta, que tiene un perro al que llama Derridá, y no contenta con ello ridiculiza la postura elitista de Thomas riendo abiertamente cuando le oye decir que más que los problemas que se puedan plantear se extasía con la aliteración que se produce en la proclamación de los principios que profesa. En realidad la mujer de sus pesadillas es una guarrilla que sólo quiere pasárselo bien, convirtiéndolo en su esclavo y haciéndole cuestionarse en qué se convierte una mujer cuando. prescindiendo del hombre, toma el poder, inspirándose en la misoginia del austriaco Leopold von Sacher-Masoch, primo hermano mental y literario del Marqués de Sade. Un enfrentamiento entre dos mentes privilegiadas y muy aceradas, que mantiene en vilo al público hasta el final En realidad no es una película que intente desarmar el constructo de género, la lucha de sexos y de clases, sino el encuentro, no fortuito ,-aquí reside una de los aspectos que Polansky deja deliberadamente en una zona oscura y que provoca la expectación del que sólo ve-, de una mujer provocativa y vulgar, con flashes continuos de inteligencia más que humana, casi proveniente de la propia Venus, con un pervertido, en el que despierta la sed de dominar o ser dominado. 

En realidad la película supone un esfuerzo en la exploración de las limitaciones del alma humana, y una reflexión acerca de la lucha por el poder en la pareja, a la que la mujer, que lleva un collar de perro en el cuello, es arrastrada, aunque acaba ganando la batalla al demostrar que es Él quien debe andar con cuidado con lo que desea, porque este deseo puede llamar a su puerta . No se vacila a una diosa, que finalmente "lo castiga poniéndolo en manos de una mujer", axioma que evoca en la mujer un panfleto misógino austriaco, con el que Thomas abre su obra y la llena de un significado específico. Como decía Fay Weldon (The Life and Loves of a She Devil), no es tanto una cuestión de hombres y mujeres (Vanda llega a cambiar las tornas con Thomas, que se convierte en la mujer de la pareja), sino de poder, y lo tiene el que lo tiene. En principio, sin que intervengan otro tipo de cuestiones, el que se implica menos en la relación. Thomas desea, ella explota su deseo utilizando como arma la vulgaridad. Así de sencillo; lo que no pudo conseguir la mujer cuyo perro se llama Derridá, lo consigue una mujer de apariencia ordinaria, que lleva en su bolso todo lo necesario para esclavizar al hombre. Como decíamos al principio, Polanski da muestras de estar muy, pero que muy quemado.





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