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martes, 22 de noviembre de 2016

La doctora de Brest. Emmanuelle Bercot.




UN NUEVO THRILLER QUE ACUSA A LAS INDUSTRIAS FARMACÉUTICAS





Ficha técnica:


Título original: La fille de Brest.
País: Francia.
Año: 2016.
Duración: 128 minutos.

Dirección: Emmanuelle Bercot.
Guión: Emmanuelle Bercot.
Casting: Antoinette Boulat.
Director de Fotografía: Guillaume Schiffman.
Música:
Edición: Julien Leloup.
Departamento de arte: Pierre André.

Diseño de Vestuario: Pascaline Chavanne.
Responsable de maquillaje: Karine Gachon.
Estilista de peluquería: Jean Jacques Puchu.

Productores: Simon Arnal, Caroline Benja, Barbara Letellier, Carole Scotta.
Diseño de producción: Eric Barboza.
Compaías: Haut et Court, France 2 Cinéma, Canal +, France Televisions, Wild Bunch, Cofinova12, Soficinéma...

Intérpretes:


Gustave Kerbern : Kermarec,
Sidse Babett Knudsen : Irène Frachon,
Benoît Magimel : Antoine Le Bihan,
Isabelle de Hertogh : Corinne Zacharria



Sinopsis:



En un hospital de la ciudad francesa de Brest, una doctora descubre una relación directa entre una concatenación de muertes sin clara explicación y un medicamento aprobado por el Estado. Es entonces cuando la neumóloga Irène Frachon desencadenará una ardua batalla en contra de la industria sanitaria y farmacéutica de su país. Protagonizada por la actriz danesa Sidse Babett Knudsen, conocida por dar vida a la primera ministra del país nórdico en la ficción 'Borgen', 'La doctora de Brest' está basada en los hechos reales que acontecieron en 2010 tras la comercialización del Mediator, un controvertido medicamento que provocó la muerte en más de 500 personas y supuso una de las mayores tramas fraudulentas de la farmacología europea. La película toma como referencia el libro autobiográfico 'MEDIATOR 150 mg: Combien de morts?' escrito por la neumóloga Frachon. (eCartelera).




Críticas:


Luís Martínez se muestra  un tanto cínico e irónico con el film de Emmanuelle Bercot : " En un momento de La doctora de Brest, la protagonista se queda quieta. Mira al horizonte en silencio y, al espectador, no queda otra, se le saltan las lágrimas. Yo, por ejemplo, lloré. Aunque sólo fuera por solidaridad con una actriz (la irrefutable Sidse Babett Knudsen o, si se prefiere, Birgitte Nyborg en Borgen) que desde el primer minuto es obligada a agitarse por la pantalla como pollo sin cabeza. O al revés. Es un problema serio cuando se confunde la intensidad con el nerviosismo, la tragedia con lo patético o, ya puestos, la velocidad con las ganas de correr. O al revés." (1)




Jordi Costa introduce su artículo con una cuestión de reincipios éticos: "La alteración del juramento hipocrático puede responder a la necesidad de poner en cuarentena, tras concienzuda reflexión ética, el lastre de viejos límites morales –“Me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos”- o a la escasa resistencia ante el constante asedio de un presente medularmente amoral: en este último caso encajan quienes, en connivencia con una dadivosa industria farmacéutica más concernida por el aumento de beneficios que por el descenso del dolor, olvidan eso de “jamás daré a nadie medicamento mortal”. (2)





Nando Salva no es nada complaciente: Es, pues, la misma historia de una mujer contra el sistema -varios personajes repiten frases del tipo “¡estamos luchando contra el sistema!”- que ya contó mil veces mejor 'Erin Brockovich'. La directora Emmanuelle Bercot recurre a feos adornos visuales y planos gratuitos de casquería para dotar de carácter lo que en esencia es un larguísimo telefilme, repetitivo y maniqueo y obvio y sensiblero. No cuela." (3)



(1) Zinemaldia: por favor, un ansiolítico. Diario 'El Mundo', 16 de Septiembre de 2016.
(2) Solo ante el veneno. Diario 'El País', 17 de Noviembre de 2016. (3) La doctora de Brest: quijotismo de saldo, diario 'El Periódio', 17 de Noviembre de 2016.



 

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