Páginas vistas en total

La Revelación: Nuevo Nuncajamás

lunes, 12 de diciembre de 2016

1898. Los últimos de Filipinas. Salvador Calvo.




Ficha técnica:


Título original: 1898: Los últimos de Filipinas.
País: España.
Año: 2016.
Duración: 115 minutos.

Dirección: Salvador Calvo.
Guión: Alejandro Hernández.
Casting: Elena Arnao.
Dirección de Fotografía: Alex Catalán.
Música: Roque Baños.
Montaje: Jaime Colis.
Dirección artística: Carlos Bodelón.

Diseño de Vestuario: Paola Torres.
Maquillaje y peluquería: Mary Luz Cabrer.

Productores ejecutivos: Enrique Cerezo y Pedro Costa.
Diseño de producción: Carlos Bodelón.
Compañías productoras: 13TV, CIPI Cinematográfica S.A., Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) , TVE.; distribuidora:  Sony Pictures Releasing International.

Intérpretes:


Luis Tosar : Teniente Martín Cerezo,
Javier Gutiérrez :  Sargento Jimeno,
Álvaro Cervantes : Soldado Carlos,
Karra Elejalde : Fray Carmelo,
Carlos Hipólito : Doctor Vigil,
Ricardo Gómez : Soldado José,
Patrick Criado :  Soldado Juan,
Todos los créditos en Imdb.


Sinopsis:


Salvador Calvo dirige esta historia inspirada en los últimos de Filipinas, es decir, el último grupo de las tropas españolas que permaneció sitiado en una iglesia de San Luis de Tolosa en Baler, una colonia española de Filipinas a finales del siglo XIX. Unos insurgentes filipinos tuvieron contra las cuerdas a soldados españoles durante 337 días. Más tarde, en diciembre de 1898, el tratado firmado entre España y EEUU cedía las colonias filipinas a Estados Unidos. En esta película de aventuras y personajes sobre la resistencia, convivirá un número de personas interpretado por Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Álvaro Cervantes, Eduard Fernández, Ricardo Gómez, Miguel Herrán, Carlos Hipólito, Patrick Criado y Emilio Palacios.

Críticas:


El film no parece haber interesado fuera de nuestras fronteras, con la excepción de la página Imdb que recoge las fichas técnicas y artísticas y la sinopsis. En España, por el contrario, ha recibido muy buenas calificaciones, incluso por parte de críticos a los que podríamos considerar escépticos, como Carlos Boyero , quien, tras un largo preámbulo en el que muestra su hartazgo de gestos propios de otros tiempos en nuestro cine, acaba haciendo una buena crítica de esta película: " Y tardo 10 minutos (podría contar que ese tiempo es suficiente en mi papel de eterno espectador para saber si lo que veo es de verdad o de mentira, atractivo o mediocre) en constatar que esta película tiene factura de buen cine, captación potente de paisajes exóticos, una producción tan cara como justificada, fotografía esplendorosa y, en el mejor sentido, clásica de un señor llamado Álex Catalán, al que seguía la pista. Un guion complejo y trabajado, con algunos diálogos inquietantes de otro señor que desconocía llamado Alejandro Hernández. Y la dirige con la solvencia de alguien que ha narrado muy bien historias desde hace tiempo un director novel de nombre Salvador Calvo. Y la interpretan junto a actores cuarentones o cincuentones con talento contrastado (Tosar, Fernández, Gutiérrez, Hipólito, Elejalde) otros jóvenes a los que no conocía, y cuyo subconsciente televisivo está felizmente colonizado por las grandes series estadounidenses, encabezadas por esa diva llamada HBO..." (1)




Para Alberto Bermejo: " La historia de España, no sólo la Guerra Civil, sigue siendo una asignatura pendiente del cine español. Quizás por eso, volver la vista sobre algunos episodios de los que el patriótico cine franquista ya dio su controvertida versión en su momento suscita un especial interés, aunque comparar esta película con la que dirigió Antonio Román en 1945 es un ejercicio innecesario y baldío, por mucho que ambas se inspiren en los mismos acontecimientos: el asedio al que se vio sometido medio centenar de soldados españoles en una pequeña capilla en la isla de Luzón. Salvador Calvo plantea algo parecido a un western claustrofóbico..." (2)




Oti Rodríguez Marchante hace un diagnóstico parecido: "La ambientación es precisa y claustrofóbica, y la cámara solemne, como el variado y transversal mensaje que le arrebata a la captura de los hechos: ha de notarse, y se nota, ese estado de ánimo noventayochista (la pérdida paulatina es el «leit motiv»), y ha de notarse, y se nota, ese inevitable ardor patriótico en los resistentes, pero también sus dudas y sus flecos antibelicistas, sea por desnutrición o descreimiento." (3)





(1) Buen cine, a secas, y es español; diario 'El País', 2 de diciembre de 2016.
(2) '1898. Los últimos de Filipinas': desastre crepuscular, diario 'El Mundo', 2 de diciembre de 2016.
(3) Los últimos de Filipinas: Entre la proeza y la simpleza. Diario 'ABC', 2 de diciembre de 2016.





No hay comentarios:

Publicar un comentario