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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Confidencias. Luchino Visconti.







Ficha técnica:


Título original: Gruppo Di Famiglia in un interno
País: Italia, co-producción italo-francesa.
Año: 1974
Duración: 121 minutos.

Dirección: Luchino Visconti.
Guión: Suso Cecchi D'Amico, Enrico Medioli y Luchino Visconti, basado en un argumento
de Enrico Medioli.
Operador de la cámara: Nino Cristiani, Mario Cimini.
Director de arte: Mario Garbuglia.
Decorador del set: Carlo Gervasi.
Atrezzo: Dario Simoni.

Diseño de Vestuario: Vera Marzot.
Maquillaje: Alberto De Rossi, Eligio Trani
Peluquería:Maria Teresa Corridoni, Aldo Signoretti

Compañías. Productoras: Rusconi Film s.p.a. (Roma), Gaumony International Sarl (París)

Intérpretes:



Burt Lancaster: Profesor,
Silvana Mangano: Sra. Brumonyi,
Helmunt Berger: Konrad Hübbel,
Claudia Marsani: Lietta Brumonti,
Stefano Patrizi: Stefano,
Elvira Cortese: Erminia,
Philippe Hersent: Portiere,
Guy Trejan: Vendedor de cuadros,
Jean Pierre Zola: Blanchard,
Romolo Valli: Michelli,
Claudia Cardinale: esposa del profesor,
Dominique Sanda: Madre del profesor,
George Clatot:
Valentino Macchi
Vittorio Fanfoni
Lorenzo Piani
Margherita Horowitz: sivienta doméstica.

Sinopsis:


Los cuervos vuelan en bandadas, las águilas solas. Quien vive con los hombres está obligado a ocuparse y preocuparse por ellos. El profesor, al que no llegaremos a conocer por su nombre, que vive en un viejo palacio de Roma, formula esta reflexión en voz alta, ante sus extravagantes inquilinos. El aristocrático personaje vive solo en un viejo palacio de Roma entre sus cuadros y obras de arte, y dos criadas que lo cuidan, mantienen en orden su viejo caserón y lo alimentan adecuadamente, hasta que un día se presenta en su casa la Marquesa de Brumonti, Bianca para los amigos, con la pretensión de alquilar el piso superior del edificio para cedérselo a su 'entretenido' Konrad. El profesor se niega en redondo, pero ellos son tenaces y acaban consiguiendo firmar un contrato de alquiler.

A partir de este momento se acaba la tranquilidad del profesor. Reformas estructurales, broncas entre los nuevos inquilinos, asaltos, visita de la policía, actos inmorales en su casa o en la de sus inquilinos, etc. Todo esto van viendo los ojos del profesor que, sin darse cuenta de  ello, cobra afición a aquel grupo de gente, con la que nada tiene en común. Una última pelea, una gran explosión y algo que no se sabe si es un suicidio o un asesinato, pondrá el broche final a este extraño escenario.

Comentario:


Luchino Visconti di Modrone, conde de Lonato Pozzolo, miembro de una familia de la más antigua aristocracia lombarda, los Visconti,  cuyo linaje se remonta al Renacimiento, a la época del enfrentamiento entre las familias nobles de las distintas ciudades-estado de Italia, que lucharon entre sí hasta la constitución de la nación italiana. Sobre cómo domeñar a  estos nobles escribió Nicolás de Maquiavelo su famoso tratado, 'El Príncipe', en el que daba consejos a los nuevos monarcas que estaban levantando los estados de la Europa Moderna. Hijo del Duque Giussepe Visconti, se vinculó desde muy joven al teatro de ópera la Escala de Milán, una de las pasiones de la familia. Comprometido antifascista e izquierdista de convicción realizó una serie de películas de estilo neorrealista,  (La tierra tiembla, 1948, ), social,  (Rocco y sus hermanos, 1060),  político, (La caída de los dioses, una metáfora sobre el mal y la corrupción moral de una familia alemana vinculada con el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.) y otras muchas en las que la familia era el centro y que emanaban por sus poros el espíritu aristocrático del director, como El Gatopardo, Luis II de Baviera, Confidencias o  Muerte en Venecia y su simpatía por los espíritus rebeldes, aunque refinados, y la ambigüedad sexual de sus protagonistas.

En cada una de sus películas contó con la colaboración de colegas, diseñadores de moda, que contribuían al glamour de sus personajes y actores como Claudia Cardinale, Alain Delon, Burt Lancaster, Silvana Mangano,  Dirk Bogarde, Anna Magnani, Rina Morelli, Paolo Stoppa, Giorgio Albertazzi, músicos como Nino Rota, y otros hombres y mujeres de  sumo prestigio, que no dudaron en unir su nombre al de uno de los más importantes directores de cine y ópera del siglo XX que, junto a  Federico Fellini, Michelangelo Antonioni, Roberto Rossellini, Mauro Bolognini, y más tarde Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Marco Bellocchio o los hermanos Taviani, situaron al cine italiano en el lugar que le correspondía en el mundo y la cultura occidental.


Las dos figuras centrales de 'Gruppo di Famiglia in un interno' son el Profesor, un aristócrata intelectual, rodeado de libros y obras de arte, y el joven 'mantenido' de la condesa, un antiguo estudiante universitario que arruinó su carrera en la revolución de 1968, pero que poseía todo lo que un hombre o mujer pueden desear: belleza e inteligencia. Su amante sólo tenía dinero y mucho, y tanto ella como su marido estaban dispuestos a conservarlo a cualquier precio, aunque para ello tuvieran que organizar un golpe de estado y asesinar a doce parlamentarios comunistas, cuando el PCI obtenía mayorías en Roma. Este descubrimiento y sus consecuencias (palizas, interrogatorios...) permanece en una zona absolutamente oscura, de la que Konrad no quiere salir, consciente de que su desaparición no le iba a importar a nadie. Esta creencia explica su pragmatismo y su aparente falta de dignidad, aunque se abre ante el culto profesor que siente por él algo más que un deseo de hablar con una persona inteligente.

El resto de la familia, amoral, sin principios ni reglas, - no las necesitan -, se mueven por su casa y por la ajena como elefante por cacharrería, investigan todas las habitaciones y rincones, más o menos secretos de la casa del profesor, practican un  menage a troi en su salón, se comen sus viandas y dejan los restos para que se encarguen de su limpieza las sirvientas...; altivos, sin prejuicios, modernos en habitaciones minimalistas, usando y abusando todos a la vez del bello konrad. Mas, en contra de lo que pudiera parecer, esta forma de comportarse no ofende al profesor, sino que representa su alter ego, al que domina y al que no deja expresarse, represión que acabó cansando a su propia esposa. Cuando finalmente el joven amancebado muere es precisamente él el que queda huérfano, sólo y desesperado, después de haber dejado en libertad sus deseos ocultos, al menos como voyeur, reprimidos durante tanto tiempo. Visconti murió en 1976, una época de libertad en Europa, en la que se  podía ser noble, rico, comunista  y homosexual, con la condición de no ser tan rebelde y contestatario como Passolini, que murió asesinado de forma atroz. Hoy Nanni Moretti en Caro diario hace un recorrido por Roma con su moto y nos muestra el abandono miserable de la estela funeraria levantada en el lugar del crimen, que refleja el olvido de sus conciudadanos. Quizás en la Europa actual Visconti no hubiera tenido tan fácil gozar de una consideración tan generalizada, cuando el mundo atraviesa la crisis más grande que se ha conocido y se mira con recelo a un trabajador de élite que gana una miseria al mes.



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