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sábado, 31 de diciembre de 2016

Frantz. François Ozon





Ficha técnica:


Título original: Frantz.
País: Francia.
Año: 2016.
Duración: 113 minutos.

Dirección: François Ozon.
Guión: François Ozon.
Casting: Simone Bar, Leila Fournier, Sarah Teper.
Dirección de Fotografía: Pascal Marti.
Música: Philippe Rombi.
Edición: Laure Gardette.
Dirección artística: Susanne Abel.
Decoración del set: Maresa Busmester.

Diseño de Vestuario: Pascaline Chavanne.
Maquillaje: Jana Filip.
Peluquería: Franck- Pascal Alquinet.

Productores: Wwe Schott, Stefan Ardnt, Nicolas Altmayer, Eric Altmayer.
Productores ejecutivos:
Diseño de producción:
Compañías: Mandarin Films, X-Filme Creative Pool, Foz, Mars Films, France 2 Cinéma, Universal Pictures International, Canal +, Cine + , France Televisions...;  distribución: Golem Distribution.


Intérpretes:



Pierre Niney: Adrien,
Paula Beer : Anna,
Marie Gruber : Magda,
Ernst Stötzner : Hoffmeister,
Johann von Bülow: Kreutz,
Anton von Lucke : Frantz,
Cyrielle Clair: La madre de Adrien,
Alice de Lencquesaing : Fanny



Sinopsis:



Acaba de terminar la Primera Guerra Mundial, Europa queda dividida y surgen odios y crispaciones. En una pequeña ciudad alemana, la joven Anna va todos los días a llorar sobre la tumba de Frantz, su prometido, que fue asesinado en Francia durante la guerra. Durante una de las jornadas en las que Anna visita la tumba de su enamorado, se encuentra con un misterioso hombre francés dejando flores bajo la lápida del difunto. El joven, de nombre Adrien, comenta que conoció a Frantz durante la guerra y que había sido íntimo amigo suyo. La presencia de Adrien desatará reacciones completamente imprevisibles en el lugar, un francés no está bien visto en la derrotada Alemania del período de entreguerras, y menos cuando el joven Adrien ha viajado hasta Alemania guardando un secreto en torno a Frantz. Dirigida por el reconocido cineasta François Ozon ('En la casa', 'Joven y bonita') y protagonizada por Pierre Niney ('El hombre perfecto') y Paula Beer ('Cuatro reyes').


Crítica:


Antes de pasar revista a la crítica, una sabe que va a ser favorable a esta película, al frente de la cual se coloca el director de 'Joven y bonita', que contaba la historia de una chica de 17 años, todavía en proceso de desarrollo físico, que ejercía la prostitución porque le gustaba. La razón de nuestra precaución obedece al hecho de que el realizador francés apela constantemente a una fantasía sexual masculinista que, con tan solo leer la sinopsis, que por otro lado no sólo no hace spoiler, sino que con frecuencia desvirtúa el relato, cualquiera entiende que no va a circular por el centro de la carretera, sino por los márgenes de la vía. Y de eso se trata.

En efecto, apenas abrimos la página Filmaffinity, cuyos rectores, conscientes de que al común de los mortales le gusta leer bien poco, ilustra cada uno de los comentario con un circulito de color (verde, rojo y amarillo, cuya semántica a nadie se le escapa), observamos que el verde es dominante, con tan solo una nota discordante, dos manchas amarillas que corresponden a dos páginas norteamericnas (Variety y The Wrap). Y no se trata de que nos escandalicemos de nada, -el público ya está acostumbrado a todo -, sino que la prevención es mucho más general ante unos creadores de opinión que sólo califican favorablemente lo que les gusta, y  que no dudamos de que puede ser cierta la afirmación de  Alonso Duralde de que da la impresión de que todo el film se ha hecho pensando en una sola secuencia.



En España, Jordi Costa, generalmente muy estricto en sus juicios, se suma a la legión de los satisfechos. Tras reflexionar acerca de la influencia de Ernest Lubitsch y en concreto de su película 'Remordimiento' (1932) y del toque Lubitsch " más que un recurso concreto, una sensibilidad, suma de ingenio y capacidad de síntesis, cristalizada en figuras de estilo apoyadas en el sobreentendido", una descripción a la que añade la sentencia de "Robert Sherwood en el New York Post " que matizaba que, Remordimiento también marcaba una evolución: “Lubitsch ha aceptado el poder de la palabra (…)  acaba subrayando que los mejores momentos del drama cinematográfico son aquellos en los que no hay nada que decir”. El desenlace de la película serviría como buena ilustración de estas palabras." Concluye afirmando que: "Rodada en un blanco y negro de severidad germana que vira con elegancia al color con la evocación del ausente, Frantz es una pieza mayor en la obra de Ozon: un sutil drama en torno a la confluencia de dos sacrificios vitales en la construcción de una ficción aliviadora." La precisión sobre la homosexualidad que añade en su artículo, evitando siempre el spoiler, es innecesaria, está en el ADN del realizador francés. (1)

Quim Casas, tras señalar los referentes del Ozon y repasar a los temas que ha ido tratando en su carrera cinematógrafica, desemboca en el análisis de la forma que ha elegido el cineasta para desarrollar un discurso que se basa en la obra de Maurice Rostand,  L'Homme que j'ai tué (1925), y el film de Lubitsch, 'Remordimiento' (1932) : "Rodada en un blanco y negro de severidad germana que vira con elegancia  al color con la evocación del ausente, Frantz es una pieza mayor en la obra de Ozon: un sutil drama en torno a la confluencia de dos sacrificios vitales en la construcción de una ficción aliviadora." (2)




Alberto Bermejo, tras pisar terreno más pragmática, llega a una conclusión muy parecida: "El cineasta construye un relato intenso, elegante, desbordante de sensibilidad y de ritmo pausado donde la música juega un importante doble papel narrativo y simbólico, que explora sobre todo la sentimentalidad femenina, materializada en la belleza deslumbrante y el talento sosegado de Paula Beer, una casi desconocida que brilla con el fulgor de una actriz consagrada, bien acompañada por el muy maleable Pierre Niney, en un personaje que acumula misterio, fragilidad y encanto a partes iguales. Un placer estético como envoltorio de un intenso drama de intenciones inequívocamente antibelicistas." (3)

Una de las películas paradójicamente más ozonianas del autor para Nando Salvá, que deja entrever algunos aspectos de la ideología del crítico, especialmente en el alegato final de su breve escrito, que, como todos, esconde, suponemos que con el mismo objetivo, evitar el spoiler hablando de uno de los aspectos fundamentales de la trama, mientras incide en los temas que han constituido el background del cineasta francés: " el duelo o el impulso humano a fabular historias para sobrevivir; porque la verdad, a veces, duele demasiado.Sirviéndose de una estructura que convierte la película en un juego de espejos que revela constantemente nuevas perspectivas y honduras inesperadas –y confirma a la misteriosa figura titular como la inquietante ausencia en torno a la que todo lo demás sucede–, (...) siempre resulta oportuno recordar lo cerca que el nacionalismo está del fascismo, y que la mejor forma de curar heridas personales y colectivas quizá sea el perdón." (4)

Oti Rodríguez Marchante, evitando del mismo modo desvelar el subtexto del film, si se acerca más a la causticidad corrosiva y mordacidad del cine de Ozón, que se caracteriza por  un lenguaje audiovisual y discursivo retorcido y tortuoso; en concreto esta película es para él  "un saquito de ganchos afilados", "una historia de remordimiento" que consigue pasajes y momentos muy equívocos (son muchos los planos y los detalles que impulsan a sospechar una relación cercana a lo amoroso entre el soldado vivo y su recuerdo del soldado muerto), y la convivencia con la familia, los padres y la novia de Franz (el alemán muerto en la batalla), está trufada de todo ese mundo sinuoso que acompaña a la mirada de Ozon." (3)

Son temas que han sido tratados hasta la saciedad en el cine de todos los tiempos, aunque Ozon incorpora su mirada particular  que le otorga el aplauso de la crítica. Un cine del que a todos nos complace disfrutar, sin olvidar al mismo tiempo que  buscamos un lugar junto a quien de verdad le gusta el cine, quien también quiere, en otros momentos, deleitarse con ese juguete, ese tren eléctrico multicolor del que hablaba Orson Welles. La crítica debería evitar ese lugar que se autoatribuye de élite no siempre progresista, que la distancia cada vez más de un público que ya no cree en los popes, y que tan pronto te orienta, según sus caprichos, hacia un film mordiente como los de Ozon, como hacia cualquier película que se promocione en el territorio patrio, olvidando ese papel constructivo que  atribuían a los creadores de opinión los críticos y cineastas que conformaron la Nouvelle Vague, que aconsejaba a los suyos, en la nómina de Cahiers du Cinéma, no escribir sobre algo que no les había gustado. En Estados Unidos se estrena en 2017, por lo que la página Rotten Tomatoes refleja tan solo expectativas en su tomatometer: un 71%  de la crítica, consultadas 7 reseñas, y un 100% del público.

(1) Más allña del remordimiento), diario 'El País', 29 de diciembre de 2016.
(2) Franz: mentiras y verdades.Diario 'El Periódico', 24 de  diciembre de 2016.
(3) Drama antibelicista. Diario 'El mundo', 28 de diciembre de 2016.
(4) Frantz. Cinemanía.
(5) Frantz: soldado vivo, soldado muerto. Diario 'ABC', 29 de diciembre de 2016.

Consultadas, Imdb, Filmaffinity, eCartelera, Rotten Tomatoes.



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