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viernes, 23 de diciembre de 2016

Viaje a Nuncajamás. Chema Cardeña.









SINOPSIS


Adaptación libre y para adultos del clásico de Barrie en la que un maduro Peter Pan, que tuvo que salir del país para poder crecer y desarrollarse profesionalmente, vuelve de su exilio llamado por Campanilla, una activista que desea recomponer Nuncajamás, un país dividido, paralizado, después de que los distintos estamentos sociales se unieran en pequeños reinos aislados, dando lugar a Comunicomia, Burocracia, Empresaria, Terra Mística y Armadia. Periodistas, funcionarios, empresarios, místicos y ejército han dejado de trabajar en común, vista su incapacidad de diálogo para lograr acuerdos. Inesperadas versiones de los personajes clásicos pululan por esta caricatura del sistema democrático que la Banda de los Piratas ambientan con versiones en directo de Amy Winehouse, Village People o Madonna en una descarada puesta en escena en la que caben unas elecciones, un partido de fútbol y hasta karaoke para entretener a los niños perdidos/público.





ARDEN TEATRE: SI NO EXISTIERA HABRÍA QUE INVENTARLO.


Hace tres años Chema Cardeña inició una trilogía que, durante este tiempo trascendente que atraviesa nuestro país, ha pasado revista al 'circo nacional' , analizándolo con un método deductivo que partía del análisis de lo particular, la situación de los jóvenes representados por una chica que, cargada con sus títulos y sus masteres se enfrentaba a un castillo más opaco, terrible y oscuro que el de Kafka en 'Alicia en Wonderland'; seguía deleitándonos con la defensa bizarra de los intereses de diferentes grupos socio-económicos de los llamados PIGS en las instituciones europeas, en 'Buscando al Mago de Oz', y ahora pone el broche de oro al colocarnos delante del espejo para poder observar el país que de la forma más absurda, desastrosa y chapucera hemos perdido para no encontrarlo 'Nunca Jamás'. Hemos destruido de abajo hacia arriba, y de arriba hacia abajo, ayudados por los medios de comunicación, nuestro viejo contrato social y vivimos en un nuevo mundo, el de 'Sálvese el que pueda'.

El mago, el artífice de esta parodia que nos sitúa ante nosotros mismos es Chema Cardeña, un autor-actor-productor que logra cercarnos con nuestras propias contradicciones, como logra acorralar a sus personajes, nerviosos, inquietos, con un toque de rebeldía, pero que se pliegan ante la soberbia presencia del 'todopoderoso' Capitán Garfio (para los enemigos) /Hook (para su propia autocomplacencia). El célebre villano está interpretado por el propio Cardeña, un privilegiado observador de nuestra realidad, un artífice que sabe transformar en magia y colorido nuestra triste vida cotidiana, que milagrosamente se parece demasiado a la adaptación 'perversa' del cuento del escritor James Matthew Barrie, superándola incluso en bizarría y arbitrariedad. Un teatro valleinclanesco, del absurdo, al que llega extraviado un personaje de otro cuento, un detalle no exento de malicia, que provoca la hilaridad de los espectadores por el contraste de la inocencia que representa, que tan solo se aproxima a la de un derrotado Peter Pan, que se ha hecho mayor y al que sus antiguos camaradas no quieren acompañar en su nuevo intento de echar a volar. Todos han perdido su inocencia y sus ganas de luchar, aunque sea contra molinos de viento.

Chema nos está malacostumbrando. Nos está ofreciendo la posibilidad de asistir cada inicio de las fiestas que acompañan al fin del año a un rito catártico, en el que no sólo nos ofrece diversión a raudales, sino que nos obliga a un ejercicio de introspección necesaria, utilizando como vehículo a un grupo de excelentes actores que representan arquetipos de la realidad nacional,  con los que es imposible no sentirse identificado de una forma u otra. Cada cual en su papel - Jueanjo Benavent, Chema Cardeña, Joss Doménech, Juan Carlos Garés, Rosa López, Iria Márquez, Dario Torrent, Raquel Ortells y Jaime Vicedo -, nos ofrece  una fragmento de la actualidad más incomprensible y abracadabrante que alcanza su punto álgido con la aparición de Garfio cantando con su voz dura y ronce el clásico Fever, una imagen indescriptible que de la forma más sorprendente rinde a sus pies tanto al escenario como a la platea, una ficción asombrosa y desconcertante porque, aunque nadie lo pudiera creer fuera de 'Nuncajamás', ha sido superada por la realidad, en la que 'hasta los burros vuelan', si uno está dispuesto a creer lo que ve y oye en 'la caja tonta'.

Chema, además de basar su espectáculo en un subtexto muy inteligente que convierte su obra en una crónica inigualable de su tiempo, un lujo para los valencianos, logra combinar en el escenario diversos modos de representación y expresión artística y tecnológica,- temas clásicos interpretados por la 'Banda de los Piratas', integrada por  David Campillos, José Montoro y Johny B. Zero y todos y cada uno de los polifacéticos comediantes; imágenes filmadas que constituyen el fondo sobre el que se sitúa la acción; karaoke y entrada en juego de las nuevas tecnologías, en especial el teléfono móvil, que provocan la interacción con el público, que constituye el núcleo de los 'niños perdidos', con los que constantemente se funden los actores... -, que representan el esfuerzo por no mantenerse al margen del comienzo de una nueva era en la que todos estamos inmersos .

Como ocurre en cada ocasión la Compañía consigue contagiar el entusiasmo a un público que aplaude entregado y exige varios 'bises' o apariciones en escena de los protagonistas de este espectáculo ficticio, seguros de que el próximo año Chema inventará de nuevo algo con lo que no sólo entretener y divertir a sus conciudadanos, una de las funciones básicas del cine y el teatro, sino una nueva pieza que constituya para las futuras generaciones una inmejorable crónica de los tiempos tan singulares que estamos atravesando. Y lo hará con la elegancia y el color a que nos tiene acostumbrados y dando un margen de esperanza para quienes todavía sueñan con 'Nunca Jamás', un lugar en el que nadie crece, se hace mayor y pierde su inocencia, como, a pesar de todo, ocurre con Peter Pan, interpretado magistralmente por el único Juan Carlos Garés.

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