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domingo, 22 de enero de 2017

Figuras ocultas.Theodore Melfi













Ficha técnica, sinopsis, notas de producción, fotografías y trailer . (Pinchad aquí)



Comentario:

CIERTAS MUJERES NO ALCANZAN SU ESTATUS GRACIAS A LAS FALDAS, SINO A LAS GAFAS.



El director de St. Vicente, (2014), un film con un protagonista de gran carisma, interpretado por Bill Murray, un personaje romántico, de apariencia feroz  pero tierno en el fondo, que apenas puede resistir ser comparado con el terrible Walt Kowalski, el ex-combatiente racista y carente de empatía que pergeñó Clint Eastwood para poner al frente de su 'Gran Torino', cambia radicalmente de tercio y reaparece con un biopic. 'Figuras ocultas' narra una historia real que se basa en la existencia en la NASA, en plena era de la guerra por dominar el espacio, de una sección 'escondida', segregada, de mujeres dotadas de una gran capacidad para el cálculo matemático, 'las computadoras humanas', cuyo lugar de trabajo estaba ubicado a un kilómetro de distancia del que ocupaban los científicos blancos con los que teóricamente colaboraban, una situación de la que todos los trabajadores de Cabo Cañaveral eran conscientes. En un momento álgido de la lucha  para dominar el espacio entre los dos bloques que se enfrentaban en la guerra fría y que representaban dos sistemas económicos, políticos, sociales y culturales diferentes, el capitalismo y el socialismo, Norteamérica no podía aceptar ser el último de una carrera en la que sólo competían dos.

Veintinueve mujeres, entre las que la cámara focaliza a tres. La verdadera protagonista de la historia, Katherine G. Johnson, interpretada por Taraji P.Henson, una física estadounidense, científica espacial y matemática superdotada que  estuvo al frente de los primeros programas espaciales realizados con el apoyo de las primeras computadoras IBM, y calculó la trayectoria para el Proyecto Mercury y el vuelo del Apolo 11 en 1969, unas investigaciones que hicieron soñar al pueblo americano en convertirse en los amos del universo, ensoñaciones que siembran el cine de frecuentes cameos y homenajes, como el bordado del jersey del niño que protagoniza 'El resplandor' de Stanley Kubrick-.Como soporte del personaje, otras dos mujeres de gran talento: Dorothy Vaughn, interpretada por Octavia Spencer, la 'supervisora' de facto del grupo de afroamericanas, y la licenciada en matemáticas que consigue convertirse en ingeniera de Cabo Cañaveral, Mary Jackson, encarnada por Janelle Monáe, que gana las batallas legales  contra un sistema injusto que discrimina a la gente por el color  de su piel, obligando a las mujeres, que realizan un trabajo subsidiario del de los hombres,  a acudir a su centro de trabajo calzadas con altos tacones y adornadas con un collar de perlas. Concluida la proyección de la película y mientras desfilan por la pantalla los títulos finales, se informa al público de que no sólo se ha reconocido a la científica su valía, sino que el "5 de mayo de 2016, le dedicaron formalmente las nuevas instalaciones de investigación en informática Katherine G. Johnson en el Centro de Investigaciones de Langley en Hampton, Virginia, el día en que conmemoraba el 55 aniversario del histórico lanzamiento de Alan Shepard, que fue posible gracias a Johnson." (Wikipedia).




La segregación se respira desde el primer minuto de una película necesaria para todos aquellos que desconocen que el tormento de los afroamericanos estadounidenses no terminó con la abolición de la esclavitud, que se los siguió marginando reservando asientos para ellos en la parte posterior de los autobuses, construyendo lavabos diferenciados, encarcelándolos ante la protesta más nimia por insubordinación frente a la autoridad, lo que obliga a madres notables y bien dotadas a aconsejar a sus hijos sumisión para evitarles mayor dolor del que les infringía la segregación. Los pater familias sabían bien que los derechos civiles no son gratuitos y que hay que luchar por ellos, una realidad que sobrevuela por una película con un score de Hans Zimmer, jalonada por piezas compuestas por músicos como Pharren Williams, que dotan de calidez a una atmósfera en la que tuvieron un gran papel quienes lucharon por los derechos civiles. Desde la primera secuencia Theodore Melfi deja claro quien es su protagonista, una niña superdotada que ingresa en una prestigiosa universidad a los 15 años, y que a lo largo del film se convierte en un auténtico conector de bloques de contenidos, corriendo, cargada de carpetas, de un bloque a otro, para poder satisfacer necesidades vitales, mientras en las estancias oficiales pende discretamente la fotografía de John F.Kennedy, nombrado presidente de los Estados Unidos el 20 de enero de 1961 y asesinado el 22 de Noviembre de 1963, el primer presidente católico, que apenas duró tres años en el cargo, dejando una huella profunda en su país. La cámara muestra de forma aparentemente descuidada los carteles del combate electoral que se libro en 1960, mediante un travelling que 'barre' una de las populosas calles de la ciudad  en la que viven y trabajan estas mujeres.





Catherine G.Johnson


La denuncia de Theodore Melfi va más allá: la imposibilidad de reunir en una sala a científicos negros y blancos provocaba interferencias en la comunicación y errores y retrasos en las investigaciones, mientras los rusos avanzaban en la carrera espacial con equipos carentes de estas fisuras, una situación que aceleró el fin de las leyes segregacionistas que impedían avanzar al país. Hoy, cundo amplios sectores de norteamericanos creen que cualquier tiempo pasado fue mejor, es posible que contemplen que Rusia, en la actualidad inmersa en un capitalismo más salvaje si cabe, les vuelva a ganar partidas básicas.. Algunas, según la propia CIA ya las ha ganado. Entre los hombres blancos hay uno que discrimina más y mejor a Katherine : Paul Stafford, interpretado por Jim Parson, que cambia su papel de friqui, entregado a las nuevas tecnologías, en The Big BannsTheory por el de un funcionario cargado de prejuicios; Kevin Costner hace el papel de un funcionario neutro que finalmente toma partido, pero solo cuando entiende que el proyecto se desvanece y corre riesgo de hundirse y perder definitivamente  la carrera espacial.

Llama la atención la modestia y fragilidad de la primera nave tripulada por un joven astronauta, John Glen, nada idealizada, y que contrasta con la estación espacial que imaginó en 1968 Stanley Kubrick en 2001, una odisea del espacio. La primera impresión que produce en el espectador es de un terror que le induce a pensar que no se metería en ese ataúd ni para ascender a una montaña de cien metros de altura; las piezas saltan a la mínima presión, es cutre, si se le compara con los prototipos de nave de la ciencia ficción. la verdadera carrera espacial que han ganado los norteamericanos y que Trump pone en peligro con el cierre de fronteras, al menos verbal, Una carrera que fue pronto abandonada por las dos potencias, entre otras razones porque era cara e infructuosa, aunque los Norteamericanos pusieron su bandera en la Luna, que con toda probabilidad ya ni existe. Por esta razón no deja de asombrar que críticos como Jordi Costa tras dejar caer el adjetivo previsible  imprescindible siempre que hablamos de cine americano,, concluya afirmando en su artículo para 'El País', que el film transcurre de la forma más convencional, desgranando la historia de sus protagonistas en tres tramas bien compartimentadas (suponemos que se refiere a la historia de las tres chicas) y tan calculadas hacia su objetivo como la trayectoria de un vuelo espacial . (¿?) También ha molestado a otros como Alberto Luchini, cuyo titular lo dice todo (da igual lo que discurra después): 'Figuras ocultas': vidas de santas. Nando Salva continúa en el mismo tono: 'Figuras ocultas': La historia hecha caramelo. Cine mainstream, bla,bla, bla.




No parece que haya noticias de que a estas mujeres las encarcelaran, o mataran a sus maridos o pegaran a sus hijos, y las secuencias que las dotan de humanidad, que dramatizan sus vidas privadas en sus modestos hogares ( aunque no podían ir a retrete de las blancas, al menos podían servirse del suyo propio en sus casas y celebrar ciertos acontecimientos ), por lo que, no es poca cosa, que en la era que se inicia, no precisamente favorable a la igualdad entre los hombres, alguien se haya acordado de que la segregación estaba viva en la época de Kennedy, que los afroamericanos tenían un miedo intenso que transmitían a sus hijos, como ocurre a los blancos o caucásicos, como ahora llaman algunos al grupo más heterogéneo de todos,  en cualquier dictadura. El testimonio llega de la mano de Margot Lee Shetterly, otra mujer afroamericana que ha demostrado que, si bien el esfuerzo que se exige a una persona que lucha en inferioridad de condiciones es infinitamente superior al que se le pide a un privilegiado de la fortuna, eso no quiere decir que no exista quien realice ese sacrificio. Si molesta la imagen de la mujer, cargada con dossieres corriendo de un edificio al otro para realizar necesidades básicas mientras sigue trabajando en un lugar tan inpropiado, cabe preguntarse si esto es puro caramelo o triste realidad de quien quiere vivir haciendo aquello para lo que está capacitado. Unas veces se lucha y otras se tragan sapos.

Así lo ha entendido el público norteamericano, como lo refleja el Tomatometer de la página Rotten Tomatoes, que le otorga un índice de aceptación de la prensa del 92%, consultadas 156 reseñas, y del 94% del público,  pulsada la opinión de 26.761 usuarios. Filmaffinity le otorga un 6,7, basado en  una cifra mucho más modesta: 429 votos.





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