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martes, 3 de enero de 2017

La mujer de al lado. François Truffaut.





EL AMOR MALSANO, QUE NI COME NI DEJA COMER


Ficha técnica: 


Título original: La femme d'à côté.
País: Francia.
Año: 1981.
Duración:  106 minutos.


Dirección: François Truffaut.
Guión: Jean Aurel, Suzanne Schiffman y François Truffaut.
Dirección de Fotografía:  William Lubtchansky; Alain Venisse.
Score musical: Georges Delerue.
Montaje: Martine Barraqué.
Script: Christine Pellé.
Dirección artística: Jean-Pierre Kohut-Svelko.

Vestuario: Michèle Cerf.
Maquillaje : TThi Loan N'Guyen.
Peluquería: Catherine Crassac.

Director de producción: Armand Barbault.
Administrador de producción: Jean-François Lentretien.
Diseño de producción: Jean -Pierre Kohut-Svelko..
Compañías: Les Filmes du Carrosse.


Ficha artística:

Gérard Depardieu: Bernard Coudray,
Fanny Ardant: Mathilde Bauchard,
Henri Garcin: Philippe Bauchard,
Michele Baumgartner: Arlette Coudray,
Roger Van Hool: Roland  Duguet,
Verónique Silver: Sra. Odile Jouve,
Olivier Becquaert: Thomas Coudray.
Philippe Morier-Genoud, Nicole Vauthier, Muriel Combe, Olivier Becquaert.

Sinopsis:


Un drama de amor y pasión, mágico y sensible - que se resumiría en la frase "ni contigo ni sin tí", que pronuncia como  epílogo Odile Jouve (Verónique Silver)-, en el que Truffaut trabaja por primera vez con Fanny Ardant, a la que había descubierto en una telenovela y que a partir de ese momento se convertirá en su musa y compañera. Penúltima película del director, realizada tras  "El último metro", en la que construye la historia alrededor de la interrelación entre dos parejas.


El film trata la historia trágica  de un hombre y  una mujer , antiguos amantes, que se reencuentran en una pequeña población, cerca de Grenoble, Mathilde Bauchard (Fanny Ardant) y  Bernard Coudray (Gérard Depardieu). A pesar de que ambos están casados, no pueden evitar volver a vivir un romance   .

Comentario:


Interesantísimo film sobre la imposibilidad de la pareja, que se resume en la frase lapidaria de  Odile Jouve, un personaje víctima de una historia de amor que acabó mal, testigo de los conflictos de las parejas que acuden al pequeño club de tenis que regenta: "Ni contigo ni sin tí". Como siempre ocurre en el cine de Truffaut, las fuertes siempre son ellas, tanto cuando pecan como cuando perdonan; los hombres son como un juguete en sus manos, carentes de voluntad propia cuando se les tienta con  el sexo, dos mujeres, la esposa y la amante apasionada, que siempre ha jugado ese papel, no sólo cuando reaparece y encuentra a Bernard con una familia constituida por su mujer y un niño, y otro que viene de camino Su 'amor' es tan antiguo como su despertar a esta emoción.

Ella entra en su vida, como la vecina de al lado, sin concesiones, pero le rechaza del mismo modo cuando siente que la relación no tiene sentido, pero luego lo vuelve a reclamar y al final decide por los dos. No es ni un amor fou, ni una relación extraconyugal, sino una pasión mantenida en el tiempo, anterior al vínculo matrimonial de ambos, que despierta cuando los amantes se sienten cerca; el delirio es tan grande como el que experimentaba Teresa de Jesús, y que volcó en estos célebres versos, dedicados a su amante divino. Cuando Bernard intenta retener a Mathilde e impedir que escape con su marido en viaje de novios, ninguno de los dos evita el escándalo monumental en un pequeño pueblecito residencial de siete u ocho casas.

El hombre permite que su ardor irreprimible se desborde delante de su mujer y su hijo; ella se revuelve como si sufriera el ataque más feroz de un violador, dando prioridad a las convenciones sobre los sentimientos, y forcejeando con  Bernard en el mismo patio donde se reúnen los invitados a esta pequeña fiesta. Una actitud caprichosa, ya que ambos eran expertos en acercamientos en cualquier rincón de sus casas , en presencia de los consortes. Como hemos dicho antes, no es el amor fu o loco, que enloquece para luego desaparecer, es una pasión malsana que nunca se acaba porque se basa en la lucha por el poder en la pareja, y sólo hay una forma de equilibrarlo. La pareja de Bernard y Arlette  es un matrimonio de conveniencia, que da estabilidad, felicidad sin grandes pasiones e hijos, todo ello en un ambiente plácido y natural, una calidad de vida en casas bien acondicionadas, en las que las  mujeres están al frente de los asuntos domésticos, y los hombres tienen los empleos importantes: ( en este caso controladores aéreos o de buques). Tras una vida plácida, confortable y  muy envidiable se esconden pasiones propias de una tragedia griega, que no caben en un marco tan placentero.





 


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