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miércoles, 8 de febrero de 2017

Hellbound: Hellraiser II. Tony Randell.





Ficha técnica:


Título original: Hellbound: Hellraiser II.
País: Reino Unido.
Año: 1988.
Duración: 99 minutos.

Dirección: Tony Randel.
Guión: Peter Arkins, basado en una historia de Clive Barker.
Casting: Doreen Jones.
Dirección de Fotografía: Robin Vidgeon, B.S.C.
Música: Chrisyopher Young.
Edición: Richard Marden.
Dirección artística: Andrew Harris.

Maquillaje de efectos especiales: Image Animation.
Jefe de maquillaje: Aileen Seaton.
Maquillaje especial: Allan Burne.
Jefe de peluquería: Heather Jones.
Diseño vestuario de cenobitas: Jane Wildgoose.

Productor: Christopher Figg.
Productores asociados: David Barron.
Productores  ejecutivos: Christopher Webster Clive Barker.
Diseño de producción: Mike Buchanan.
Compañçias productoras: New World Pictures, asociada con Cinemarque Entertainment (USA) Ltd., Film Futures Production


Intérpretes:


Clare Higgins: Julia,
Ashley Laurence: Kirsty,
Kenneth Granham: Channard,
Imogen Boorman: Tiffany,
William Hope: Kyle,
Doug Bradley: Pinhead..


Sinopsis:


Kirsty Cotton acaba recluido en un sanatorio donde intenta olvidar la pesadilla vivida con la muerte de sus padres. Sin embargo, allí coincide con el siniestro Foctor Channard, quien encuentra en la joven la pieza que necesita para llegar al éxito  en sus intentos de encontrar la puerta de una dimensión oculta.

Comentario: 

Una secuela de Hellraiser que roza la locura y el desvarío, y no sólo porque todo se produce en  el seno de  un hospital y se vean involucrados enfermos, médicos y cualquiera que se encuentra a mano cuando se abre el portal y los cenobitas, Frank,  y Julia comienzan a hacer de  las suyas. Poca cosa nueva; continúa el gore excesivo, la salsa de tomate, las natillas que se derraman en las situaciones más absurdas y bizarras para amantes de lo escatológico más que de lo terrorífico: Kirsty sigue buscando a su padre y luchando con su madrastra  Julia (Clare Higgins), en una guerra en la que todo vale, arrancar vísceras, fragmentar cuerpos de las formas más imaginativas, y paliar el sufrimiento, que por otro lado da placer, con miles de agujas que sugieren la acupuntura. Lo más frágil es la piel que se arranca con facilidad tanto en la dermis como en la epidermis. Todo un placer para los amantes del splatter, en una modalidad en la que los cuchillos y otros elementos cortantes forman partes de las curiosas extremidades de las criaturas más poderosas, alguna de las cuales evoca al bicho de Alien, inmortalizado por Ridley Scott, monstruos carnosos y mórbidos, realizados sin mucha precisión  ( eso es precisamente lo que mola), que realizan auténticas carnicerías, difíciles de creer por su escasa verosimilitud, pero que apenas permiten fijar la vista en la pantalla en más de una ocasión. Todo un divertimento para algunos.




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