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miércoles, 15 de marzo de 2017

El planeta prohibido. Comentario





Ficha técnica:


Título original: Forbidden Planet.
País: Estados Unidos.
Año: 1956.
Duración: 98 minutos.
Película de culto.

Dirección: Fred McLeod Wilcox.
Guión: Cyril Hume, basado en una historia de Irving Block y Allen Adler.
Casting:
Dirección de Fotografía: George J.Folsey. A.S.C.
Música: Bebe Barron y Louis Barron.
Editor: Ferris Webster.
Directores artísticos: Cedric Gobboms y Arthur onergan.
Decoradores del set: Edwin B-Willis, Hugh Hunt.
Efectos especiales: A.Arnold Gillespie, Warren Bewcombe, Irving G.Ries, A.S.C., Joshua Meador.(Walt Disney Productions).

Estilista de peluquería: Sydney Guilarof.
Maquillaje:  Sydney Tuttle.

Productor: Nicholas Nayfack.
Compañía productora: Metro Goldwin Mayer.

Imtérpretes:


Walter Pidgeon: Dr. Morbius,
Anne Francis: Altamira Morbius,
Leslie Nielsen: Commante Adams,
Warren Stevens: Teniente 'Doc' Ostrow,
Jack Kelly: Reniente Farman,
Richard Anderson: Jefe Quinn,
Earl Holliiman: Cocinero,
George Wallace; Bosun.
Bob Dix: Grey,
Jimmy Thompson: Youngerford,
James Dryey: Strong,
Roger McGree: Lindstrom,
Peter Moller: Moran,
Morgan Jones: Nichols,
Richard Grant: Silvers.
Robby: el Robot.


Sinopsis:



Inspirada en 'La Tempestad'  de William Shakespeare, cuenta la historia de una expedición de astronautas que llega a un planeta gobernado por un expatriado. 'Planeata prohibido'  es el abuelo del mañana, un trabajo pionero cuyas ideas y estilo han sido aplicados a muchos viajes espaciales en la gran pantalla. Leslie Nielsen interpreta al comandante que lleva a la tripulación de su nave espacial al Planeta Altair4, donde vive el Doctor Morbius (Walter Pidgeon), su hija  (Anne Francis), un obediente robot, llamado Robby y donde se esconde un terrorífico misterio. 

El film se ubica en la última década del siglo XXI hombres y mujeres alunizan, y en el año 2.200 llegarán a todos los planetas del sistema solar (se acaba de descubrir otro sistema, fuera de nuestra galaxia). Poco después se descubre el hipervehículo con el que logra alcanzar la velocidad de la luz y más tarde rebasarla,  comenzando la colonización del espacio por la humanidad.. La nave Planetas Unidos C-57D, que partió de la Tierra hace más de un año. se dirige en misión especial al sistema planetario de la estrella de secuencia principal Altair. ¿Punto D.C.?



Comentario;



EL SUEÑO DE LA RAZÓN GENERA MONSTRUOS. LA LOCURA DEL CIENTÍFICO



Este film de ciencia-ficción, atemporal y trascendente, contiene ciertos elementos que lo hacen particular y heterodoxo respecto al canon que rige las producciones del género: los tripulantes del platillo volante, esa nave circular y sin fisuras, son terrícolas y no alienigenas, que acuden a investigar por qué desapareció toda la tripulación del Belerofonte,  una expedición entera que les precedió,  y se encuentran con el Profesor Morbius y su bella hija; este experto en Filosofía y Letras, estudioso de la paleografía tiene una máquína que le ayuda y le sirve, el robot Robby, un posible predecesor de C3PO, especialmente por su apariencia de mayordomo y su amabilidad y pacifismo, aunque George Lucas  niega esta relación y cita como referente  a la mujer mecánica de Metropolis, una película  de Fritz Lang, (1927), una similitud que también convence. Y en especial la trama de la historia que en esta ocasión nos habla del lado oscuro de la mente humana, el lugar donde residen los monstruos que genera la razón, que atormentaron a Goya, y al que el científico loco llama ID, base elemental del subconsciente de la mente.

La utopía del lingüista, que traducía los textos de los Krell, desaparecidos hacía dos milenios, consistía en alcanzar la quimera de crear con el simple pensamiento, ignorando la existencia de estos monstruos que acaba destruyendo a quien lo resucita, el demonio que albergan todas las almas libres que, de tarde en tarde, les empuja a destruir, saquear y asesinar. La ambición del ser humano que despierta cada cierto tiempo, mil años en el film, un periodo que cada vez se acorta más por la rápida evolución de la ciencia y la tecnología, que, al liberar fuerzas productivas no sirve para extender ese sagrado derecho al ocio de que hablaba Lafargue, sino para empobrecer a las masas como ocurrió en la primera revolución industrial. Morbius tiene siempre en mente un precedente: el alter ego, el lado oscuro de los krells, después de mil años de esplendorosa locura no entendieron el poder que los estaba destruyendo.

El reconocimiento de que todos tenemos algo de monstruoso hace formular al protagonista, el Comandante Adams, interpretado por Leslie Nielsen, que el reconocimiento de esta realidad es el que empuja a los humanos a dotarse de leyes y refugiarse en las religiones, que no siempre han servido de freno a la incubación del huevo de la serpiente. Un tema tan profundo y espinoso está contado de la forma más sencilla e incluso naïf; la hija de Morbius, Altamira, vestida con unas minifaldas muy aparentes, que le confecciona Bobby, se desenvuelve como una perfecta amita de casa, una anfitriona encantadora para una tripulación constituida exclusivamente por hombres que durante más de un año no han visto a una mujer, en un espacio reducido y decorado con escasos elementos de apariencia artificial. El monstruo, una composición luminosa, sólo se hace presente en una ocasión, y Spielberg se lamenta de que no le enseñaran un krell, para poder saber cómo eran unos seres que construían puertas triangulares para transitar de un lugar a otro.





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