Páginas vistas en total

viernes, 17 de marzo de 2017

Gold, la gran estafa.





Ficha técnica:


Título original: Gold.
País: Estados Unidos.
Año: 2016.
Duración: 120 minutos.

Dirección: Stephen Gaghan. (Traffic, Siryana..)
Guión: Patrick Masset.
Casting: Jo Edna Boldin, Avy Kaufman.
Dirección de Fotografía: Robert Elswit.
Música: Daniel Pemberton.
Edición: Douglas Crise, Rick Grayson
Dirección artística: Lech Calyan
Decoración del set: Carla Curry.

Productores: Patrick Masset, Mathew McConaughey, Michael Nozik, Teddy Schwarzman. John Zinman.
Productores ejecutivos: David Glasser, Paul Haggis, Richar Middleton, Daniel Steinman, Ben Stilman, Bob Weinstein y Harvey Weinstein.
Diseño de producción: Maria Djurkovic.
Compañías: The Weinstein Company,  Black Bear Pictures, Boles/Schiller Film Group, Hwy61, Living Films; distribución: StudioCanal.

Intérpretes:


Matthew McConaughey:  Kenny Wells,
Édgar Ramírez: Michael Acosta,
Bryce Dallas Howard : Kay,
Corey Stoll : Brian Woolf,
Toby Kebbell : Jennings,
Keach Stacy : Coleman


Sinopsis:



Como es habitual las sinopsis son resumenes, que pueden respetar más o menos, evitando a toda costa el spoiler, el espíritu del texto literario y cinematográfico y el subtexto que subyace. Pues, nada, como ocurre generalmente, no respetan una cosa ni otra.

A modo de ejemplo, eCartelera habla de un caza-recompensas: "Gold' está basada en la historia real de un escándalo protagonizado por Bre-X Mineral Corporation en 1993. Matthew McConaughey ('Interstellar') interpreta a Kenny Wells, un caza-recompensas sin suerte que se alía con un geólogo en horas bajas, interpretado por Edgar Ramirez ('Joy'), con el objetivo de buscar oro en la jungla de Indonesia. Durante su expedición, los protagonistas descubrirán un escándalo que movilizará a la sociedad del momento. 

Pero también se desvía del texto y el subtexto la que incorpora Filmaffinity: "Kenny Wells es un fracasado hombre de negocios reconvertido en un moderno explorador, desesperado por tener un golpe de suerte. En un último esfuerzo, Wells se asocia con un geólogo, con la misma poca fortuna, para ejecutar un plan tan descabellado como grandioso: encontrar oro en las profundidades de la inexplorada jungla de Indonesia."



Comentario:


QUIEN ROBA A UN LADRÓN TIENE CIEN AÑOS DE PERDÓN


El film de Stephen Gaghan no sólo no ha gustado en Estados Unidos, sino que parece haber irritado a los críticos que publican su opinión en los espacios dedicados a la cultura y el público que ha acudido a los cines, a los que puede que no les haya gustado nada el develamiento de la verdadera naturaleza de la institución que regula el funcionamiento del sistema capitalista y el ataque directo a la institución: Wall Street. El Tomatometer de la página Rotten Tomatoes da un índice de aceptación del 42 %  de esta prensa, consultadas 158 reseñas, y del  46% del público, tras pulsar la opinión de 6.516 usuarios, una encuesta mucho más modesta que la que se suele publicar ante films menos relevantes, teniendo en cuenta, además, que Mathew McConaughey era uno de los intérpretes nominados al Oscar al Mejor Actor Principal. Imdb le otorga un  6.6, y la página española, Filmaffinity, obtiene una media de 6, obtenida de 371 votos emitidos. Es evidente que sólo en su país nadie ha querido darle un aprobado, por muy raspado que fuera.

No vamos a entrar a discutir sobre los múltiples fallos que tiene una película, entre otras razones porque sólo se enuncian y quien los denuncia no se molesta en justificarse, pero supone ya un gran adelanto el reconocimiento que hace Javier Ocaña en su artículo para 'El País' al que titula 'Cine de economista', una etiqueta que incorporamos cuando decidimos poner de relieve que los americanos estaban desarrollando un nuevo género, al que denominamos de 'Economía (para abreviar en las etiqueta), que había nacido  como consecuencia de la crisis cuyo detonante fue la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008, que no había sido provocada por una estafa, sino por 'la madre de todas las estafas'. Kenny Wells no es un hombre fracasado, es una víctima de la crisis que se ha llevado por delante una compañía que fundó su abuelo y dirigió con éxito su padre. No soy de la opinión de que llamar a las cosas por su nombre sea hacer spoiler, de una película que, por otro lado se ha pasado a sesiones nocturnas, un hecho que la aleja de las grandes masas que acuden mayoritariamente a media tarde a las salas de proyección.

Javier Ocaña es mucho más explicito que en otras ocasiones, quizá porque ahora es más difícil mirar hacia otra parte, cuando afirma : "Que el mundo contemporáneo solo puede explicarse a través de los flujos del dinero lo sospecha casi todo el mundo. Y, sin embargo, el cine pocas veces se ha atrevido a reflejarlo. ¿Por qué? Por un motivo claro: la sospechosa ininteligibilidad de la teoría para espectadores que, al fin y al cabo, han ido al cine a ver una película y no un ensayo macroeconómico sobre las claves de nuestras desdichas." Habría que matizar dos cosas: la primera es que el mundo entero, en una sociedad en la que se ha reducido mucho el analfabetismo, no 'sospecha' sino que tiene claro que el motor de la historia es el dinero, y lo sabe desde que el Arcipreste de Hita escribió sus libros; la segunda es que el director de Syriana no olvida los valores permanentes, los universales que se dan en cualquier cultura. Entre los más letales destacan la ambición, el deseo de conseguir el poder, y, frente a ellos la lucha por vivir de acuerdo con la propia naturaleza, que exige un gran esfuerzo físico y psicológico que, con frecuencia, deteriora las capacidades del hombre en uno y otro sentido, provocando que algunos caigan en excesos como el alcohol o las drogas para poder subsistir. De esta  realidad  hay grandes y magníficos ejemplos en los últimos tiempos, películas que como 'El lobo de Wall Street' de Martin Scorsese o 'La gran estafa amerciana', de 'David O'Russell', exigieron, como ocurre con Mathew McKonanghey en 'Gold', de Leonardo DiCaprio y Christian Bale grandes esfuerzos y deformaciones físicas para adaptarse a los personajes que generalemente vemos en las grandes convenciones económicas, sociales y políticas. Y esto si lo entiende la gente.

El personaje más oscuro, Michael Acosta (el venezolano Edgar Ramires), un geólogo latino, nada acostumbrado a brillar en las moquetas, pero un buen observador de lo que ocurre encima de ellas , un personaje escapado de los relatos de Georges H.Wells, representa el papel más interesante, aunque, en apariencia, menos lúcido, de esta peculiar buddy movie. El hombre que buscaba cobre y encontró otro mineral para usos industriales, ahora busca oro y encuentra también otra cosa.  Cree Wells, digno representante del capitalismo heróico, que contempla la realidad desde una perspectiva idealista, a pesar de comprometer su escasa fortuna en la empresa y arañar la montaña con sus propias manos que ha encontrado el amor de un compañero, pero  Acosta, ha descubierto el valor del 'humo' y del 'rumor', dos elementos de un valor incalculable que pueden enriquecer y arruinar a los hombres en la fracción de un segundo, si se les suma la corrupción de las instituciones. A pesar de que Javier Ocaña afirma que el cine no se ha atrevido a abordar este tema, se ha repetido la historia del nacimiento deñ cine negro, alimentado la crisis del 29, al amparo de la Ley Volstead, llamada popularmente seca, que paradójicamente prohibía la venta, distribución y consumo de esta 'droga'- La crisis de 2008 ha impulsado otro género que narra, de la forma más poética posible la nueva caída de Wall Street, la depresión que la ha seguido y la tradición a la era tecnológica, (las imágenes de los actores citados provocan las sensaciones y emociones más fuertes, que derivan con frecuencia en el rechazo del público, que se implica y se siente tocado; esto no es macroeconomía). Si Scorsese contemplaba la creación de la burbuja de las subprime y David O.Russell la corrupción de las instituciones, Gaghan realiza una tarea de síntesis en la que mete en el mismo saco Wall Street, el poder polìtico corrupto, tanto en Estados Unidos como en Indonesia, y la voracidad inmoral de los mercados. El cuento de Ali Babá actualizado.

Antonio Weinrichter también es muy explícito en su titular para ABC: 'Gold, la gran estafa': el lobo tripón  de Wall Street. Continúa con un aserto: "el sueño americano es un sueño desbocado", pero el sueño americano en la tradición literaria del país es una quimera que tiene un lado oscuro que no olvida Gaghan. Son muchas más las críticas, pero ésos son los ejes en torno aa los que se han agrupado.




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada